
El Senado alivió la agenda del Gobierno, pero el Presupuesto asoma como la prueba decisiva
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

- El oficialismo recuperó impulso en el Senado tras un trimestre marcado por tensiones internas.
- La conducción parlamentaria de Patricia Bullrich logró destrabar proyectos impulsados por el Ejecutivo.
- La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central volvió a Diputados con modificaciones del Senado.
- Los mensajes surgidos desde la Casa Rosada durante una votación expusieron dificultades de coordinación política.
- El tratamiento del Presupuesto 2027 aparece como el principal desafío legislativo del oficialismo.
- La atención comenzará a concentrarse en Diputados, donde se debatirán iniciativas clave para el Gobierno.
Después de varios meses atravesados por tensiones internas, dificultades para construir acuerdos y un ritmo legislativo irregular, el oficialismo logró cambiar el clima en el Senado durante el último tramo de sesiones. La bancada que conduce la senadora nacional Patricia Bullrich consiguió reactivar la actividad parlamentaria con tres reuniones clave que permitieron destrabar proyectos reclamados por el Poder Ejecutivo y avanzar en definiciones que permanecían demoradas en distintas comisiones.
El cambio de dinámica llega luego de un período complejo para La Libertad Avanza en la Cámara alta, marcado por desacuerdos internos que, según distintos sectores del oficialismo, terminaron afectando la coordinación entre el Congreso y la Casa Rosada. Ese escenario dejó como uno de sus antecedentes más notorios el tratamiento de la ley de propiedad privada, una iniciativa que quedó estancada en Diputados tras un recorrido legislativo que expuso falencias en la estrategia política del espacio gobernante.
En ese contexto, Bullrich asumió un papel central para recomponer la iniciativa parlamentaria. Mientras el debate público se desplazaba hacia discusiones de coyuntura y cruces en redes sociales, el oficialismo concentró sus esfuerzos en recuperar volumen legislativo y mostrar capacidad para cerrar acuerdos dentro del recinto.
La primera señal de ese cambio llegó con la aprobación de una nueva tanda de pliegos judiciales, una votación que volvió a colocar al kirchnerismo frente a un escenario incómodo para explicar su posicionamiento. Días más tarde, el Senado sancionó la ley de Inocencia Fiscal II y dio media sanción a una reforma vinculada a los biocombustibles, una iniciativa que había atravesado meses de negociaciones y una intensa presión por parte de sectores productivos interesados en elevar los porcentajes de corte para el biodiésel y el bioetanol.
La tercera sesión terminó de consolidar esa recuperación de la actividad parlamentaria. Durante ese debate, el Senado introdujo modificaciones al proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y resolvió devolver la iniciativa a Diputados en segunda revisión para que esa cámara tenga la decisión definitiva sobre el texto.
Ese tratamiento, sin embargo, volvió a dejar al descubierto las dificultades de coordinación entre el Ejecutivo y sus representantes parlamentarios. Cuando el acuerdo parecía cerrado y los votos asegurados, surgieron mensajes desde la Casa Rosada que generaron incertidumbre sobre una votación ya encaminada. La situación provocó tensión en el recinto y abrió interrogantes sobre el impacto que ese tipo de intervenciones puede tener en futuras negociaciones legislativas.
El episodio adquiere mayor relevancia porque el próximo gran desafío será el debate del Presupuesto 2027, una discusión que exigirá un nivel de confianza política mucho más amplio que el requerido para otros proyectos recientes. En el Congreso, los compromisos asumidos durante una negociación suelen convertirse en un activo indispensable para sostener mayorías, especialmente cuando las diferencias entre bloques son estrechas.
Pese a la mejora registrada en septiembre, el Senado todavía mantiene temas pendientes. Entre ellos aparecen proyectos vinculados a sociedades comerciales y el denominado Súper RIGI, iniciativas que aún esperan avanzar en su recorrido legislativo.
Aun así, dentro del oficialismo consideran que el escenario cambió respecto del que predominaba semanas atrás. Además del mayor movimiento parlamentario, observan a una oposición kirchnerista con dificultades para imponer iniciativas propias y con menor capacidad para condicionar la agenda del recinto.
Uno de los ejemplos más recientes fue el debate sobre zonas frías. Durante esa sesión, el bloque kirchnerista decidió retirarse del recinto para dejar sin quorum la discusión, aunque la estrategia no prosperó. Tampoco alcanzó el intento encabezado por los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano para modificar el desenlace de la votación, que finalmente terminó con la aprobación del proyecto.
El resultado fue interpretado como un triunfo político para el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien consiguió validar un entendimiento que durante meses había parecido inalcanzable.
Mientras el Senado atraviesa una semana de menor actividad institucional, la atención comenzará a desplazarse hacia Diputados, donde se concentrarán debates sensibles como el endeudamiento, discapacidad, Malvinas y, especialmente, la ley de gastos para el próximo año. Allí volverá a ponerse a prueba la capacidad del oficialismo para sostener acuerdos y evitar que las tensiones internas vuelvan a interferir en una agenda que todavía tiene capítulos decisivos por delante.


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