Vaca Muerta entra en una nueva etapa y atrae a Wall Street

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Vaca Muerta avanza hacia una etapa de explotación a escala industrial, con mayor producción y exportaciones.
  • La producción argentina de petróleo llegó a 903.000 barriles diarios en julio y el shale representa el 71,8% del total.
  • Vista incrementó fuertemente su producción y proyecta alcanzar unos 250.000 barriles equivalentes diarios hacia 2030.
  • YPF combina su actividad en Vaca Muerta con refinación, comercialización e infraestructura y tiene al proyecto Argentina LNG entre sus posibles desarrollos.
  • Citi concentra su análisis en TGS y en las obras necesarias para ampliar la capacidad de procesamiento y transporte del gas.
  • El petróleo muestra mayor desarrollo exportador, mientras que el crecimiento del gas depende de nuevos gasoductos, contratos firmes y proyectos de LNG.

Vaca Muerta atraviesa una etapa de transformación marcada por el crecimiento de la producción, la expansión de la infraestructura y el aumento de las exportaciones de petróleo y gas. El desarrollo de nuevas vías de transporte permite que una proporción cada vez mayor de los ingresos del sector esté vinculada con dólares y precios internacionales, reduciendo gradualmente su dependencia del ciclo económico argentino.

Ese proceso aparece reflejado en los análisis de JP Morgan y Citi, que coinciden en señalar que la formación no convencional comenzó a dejar atrás la etapa dominada por su potencial geológico para avanzar hacia una explotación a escala industrial. Sin embargo, ambas entidades observan oportunidades diferentes dentro de la cadena energética.

JP Morgan concentra su mirada en los productores de petróleo y destaca especialmente a Vista e YPF, mientras que Citi pone el foco en la infraestructura gasífera y en Transportadora de Gas del Sur (TGS). La tesis común es que Vaca Muerta continúa expuesta a los riesgos políticos y macroeconómicos de la Argentina, aunque el crecimiento de las exportaciones y la utilización de referencias internacionales permiten una mayor separación respecto del mercado interno.

Según los datos utilizados por JP Morgan, la producción argentina de petróleo alcanzó los 903.000 barriles diarios en julio, con un crecimiento interanual del 12%. Desde 2022, la producción total avanzó a una tasa anual compuesta del 12,1%, mientras que el shale creció al 27,3% anual. El petróleo no convencional representa actualmente el 71,8% de la producción nacional.

El cambio también está relacionado con mejoras en las técnicas de perforación, reducción de costos y avances para resolver los principales obstáculos vinculados con el transporte del crudo hacia los mercados de exportación. La nueva infraestructura aparece así como un elemento central para sostener el crecimiento productivo y aumentar el ingreso de divisas.

Dentro de ese escenario, Vista representa una exposición directa al crecimiento del shale oil. La compañía llevó su producción de 70.000 barriles equivalentes diarios en 2024 a 116.000 durante 2025 y alcanzó los 156.000 en el segundo trimestre de 2026. Al mismo tiempo, redujo su costo de extracción hasta 4,5 dólares por barril equivalente.

La empresa proyecta conectar entre 100 y 110 pozos por año y alcanzar aproximadamente 250.000 barriles equivalentes diarios hacia 2030. Su elevada concentración en el negocio petrolero, sin embargo, también implica una mayor sensibilidad frente a los movimientos del precio internacional del crudo.

YPF presenta una estructura diferente debido a su combinación de producción, refinación, comercialización e infraestructura. Según el material analizado, aproximadamente el 88% de sus reservas probadas correspondía a Vaca Muerta al cierre de 2025. La petrolera también aparece vinculada con el proyecto Argentina LNG, que podría transformar los recursos gasíferos de la formación en exportaciones de largo plazo.

Citi, en cambio, centra su análisis en TGS y en la infraestructura necesaria para acompañar la expansión del gas. La empresa podría beneficiarse tanto de sus operaciones tradicionales como de la expansión de su planta de líquidos de gas natural en Vaca Muerta.

La evolución del gas también depende de nuevos gasoductos. Entre los proyectos mencionados figura el Gasoducto Manuel Belgrano, que contempla una inversión estimada en 2.200 millones de dólares y una extensión de aproximadamente 750 kilómetros entre Tratayén y La Carlota. La obra apunta a ampliar la capacidad de transporte, reducir restricciones y facilitar tanto el abastecimiento interno como futuras exportaciones hacia Brasil.

La diferencia entre el petróleo y el gas también quedó expuesta en la última licitación de áreas de Neuquén mencionada en el material. De los 15 bloques ofrecidos, ocho recibieron propuestas y siete quedaron desiertos. Las zonas vinculadas con petróleo y líquidos concentraron el interés, mientras que varios bloques gasíferos no recibieron ofertas.

En este contexto, las distintas compañías representan diferentes formas de participar del crecimiento de Vaca Muerta. Vista concentra su actividad en el shale oil, YPF combina producción y diversificación y TGS se posiciona sobre la infraestructura necesaria para el desarrollo del gas. Pampa Energía también aparece dentro del análisis, aunque con una posición diferente debido a su diversificación entre generación eléctrica, petróleo, gas y fertilizantes.

El desarrollo de Vaca Muerta queda así condicionado no solamente por la capacidad de aumentar la producción, sino también por la construcción de infraestructura, el acceso a mercados externos y la evolución de los precios internacionales. El avance de esos factores determinará cuánto podrá continuar separándose el desempeño energético de las condiciones generales de la economía argentina.

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