Grabois cuestionó el modelo de los data centers y pidió debatir el futuro de la IA

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • Grabois ubicó a la inteligencia artificial como un eje central de las disputas económicas y geopolíticas actuales.
  • El diputado cuestionó que la Argentina base su estrategia tecnológica únicamente en la instalación de grandes centros de datos.
  • Planteó utilizar los minerales críticos del país como herramienta de negociación y avanzar en aplicaciones propias de inteligencia artificial.
  • Identificó riesgos relacionados con el desarrollo de sistemas avanzados y con el impacto de las tecnologías digitales sobre niños y adolescentes.
  • Propuso acuerdos internacionales para establecer reglas sobre inteligencia artificial y cuestionó determinados sistemas de vigilancia biométrica.
  • En materia política, evitó confirmar una candidatura para 2027 y señaló que priorizará la reconstrucción de vínculos dentro del peronismo.

La inteligencia artificial ocupa para Juan Grabois un lugar central en la disputa económica, tecnológica y geopolítica que atraviesa al mundo. El diputado de Fuerza Patria planteó que la transformación tecnológica ya está modificando las relaciones de poder y cuestionó el papel que podría asumir la Argentina frente al avance de una industria que demanda grandes cantidades de infraestructura, energía y recursos naturales.

Uno de los principales ejes de su planteo estuvo relacionado con la instalación de grandes centros de procesamiento de datos. Grabois cuestionó que la llegada de esas inversiones pueda ser considerada, por sí sola, una estrategia de desarrollo para el país. Según sostuvo, convertir a la Argentina en un “enclave de data centers” implicaría concentrarse en una actividad con elevado consumo de energía y agua, sin necesariamente generar una cantidad significativa de puestos de trabajo.

El diputado vinculó esa discusión con la disponibilidad argentina de minerales críticos, que consideró un recurso estratégico para fortalecer la posición del país en las negociaciones internacionales. Su planteo apunta a que esos recursos no sean utilizados únicamente como materias primas destinadas a industrias desarrolladas y controladas en otros países.

Como alternativa, propuso avanzar en el desarrollo de aplicaciones vinculadas con los modelos de inteligencia artificial. La intención, según explicó, sería aprovechar la transformación tecnológica para construir capacidades propias y participar en segmentos de mayor desarrollo dentro de la cadena de valor.

Grabois también planteó que el debate sobre la inteligencia artificial excede las cuestiones económicas. Identificó dos riesgos principales: por un lado, la posibilidad de que sistemas cada vez más avanzados provoquen daños de gran escala y, por otro, el impacto de los entornos digitales sobre las capacidades cognitivas, especialmente entre niños y adolescentes.

En ese sentido, propuso restringir el uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas y establecer límites para la utilización de herramientas de inteligencia artificial en trabajos escolares hasta determinadas edades. Su preocupación apunta al vínculo entre el desarrollo de nuevas tecnologías y los efectos que puede producir su utilización temprana.

El dirigente también incorporó a su análisis la cuestión de la infraestructura crítica. Mencionó escenarios en los que sistemas tecnológicos avanzados puedan afectar servicios esenciales y planteó la necesidad de que las sociedades desarrollen mecanismos de preparación frente a eventuales interrupciones prolongadas del suministro eléctrico.

Para Grabois, las regulaciones nacionales resultan insuficientes frente a una tecnología cuyo alcance supera las fronteras. Por ese motivo, planteó la necesidad de alcanzar acuerdos internacionales entre las principales potencias tecnológicas y comparó ese desafío con los acuerdos alcanzados durante la Guerra Fría para limitar determinados arsenales estratégicos.

En su interpretación de la disputa tecnológica internacional, distinguió tres modelos. Por un lado, ubicó al “aceleracionismo tecnocrático de Silicon Valley”; por otro, al paradigma estatista chino; y, como tercera alternativa, mencionó un paradigma humanista democrático que, según describió, todavía no tiene una expresión política definida.

Dentro de esa discusión también cuestionó los sistemas de vigilancia y control biométrico. Grabois sostuvo que determinados niveles de vigilancia resultan incompatibles con la concepción de libertad que defiende y vinculó esa problemática con los debates sobre el futuro de la inteligencia artificial.

El diputado se refirió además a su encuentro con Peter Thiel y sostuvo que detrás de determinadas decisiones de las grandes empresas tecnológicas existen, además de intereses económicos, concepciones políticas y filosóficas sobre el futuro. En ese marco mencionó corrientes relacionadas con el aceleracionismo, la desregulación y el transhumanismo.

La entrevista también incluyó referencias al escenario político argentino y a las elecciones de 2027. Grabois evitó confirmar una eventual candidatura y tampoco expresó respaldo a un dirigente específico. En cambio, señaló que durante los próximos meses buscará trabajar en la reconstrucción de vínculos dentro del peronismo y en la superación de sus diferencias internas.

El dirigente vinculó esa tarea con la construcción de una alternativa frente al Gobierno de Javier Milei. Sin anticipar una definición electoral concreta, sostuvo que su prioridad será promover la reconciliación y reconstruir un sentido común dentro del espacio político, mientras dejó para una etapa posterior las definiciones sobre candidaturas y estrategias electorales.

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