Elecciones de Ctera en Córdoba: la Multicolor retiene Capital, pero la Celeste conserva el dominio provincial

POLÍTICAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

Las elecciones de Ctera dejaron en Córdoba un mapa sindical con dos lecturas posibles. La Celeste-Violeta consiguió una victoria amplia en el resultado general de la provincia y confirmó el peso de la conducción de UEPC en el interior, mientras que la Multicolor volvió a imponerse en Capital y ratificó que mantiene bajo su control el principal bastión opositor dentro del gremio docente.

La diferencia territorial fue contundente y dejó expuestas las fortalezas de cada espacio.

La Multicolor volvió a ganar en Capital

En la ciudad de Córdoba, la Multicolor reunió 1.450 votos, frente a los 1.174 conseguidos por la Celeste-Violeta y los 55 de la Azul y Blanca.

Sobre un total de 2.679 sufragios, la oposición obtuvo el 54,1%, mientras que el oficialismo alcanzó el 43,8%. La diferencia fue de 276 votos.

El resultado tiene una importancia que excede la elección nacional de Ctera. En 2023, Unidad desde las Escuelas logró desplazar a la Celeste de la conducción de UEPC Capital y convirtió a Franco Boczkowski en una de las principales referencias opositoras del sindicato.

La nueva elección confirmó que aquel triunfo no fue circunstancial. Tres años después, la Multicolor volvió a imponerse en el mismo territorio y consolidó su posición como principal fuerza alternativa dentro del gremio.

El interior mantiene el poder oficialista

La fotografía cambia por completo cuando se observa el resultado del conjunto de la provincia.

Entre los departamentos cordobeses, la Celeste-Violeta obtuvo 7.698 votos, mientras que la Multicolor sumó 3.016 y la Azul y Blanca alcanzó 439.

De esta manera, el oficialismo concentró alrededor del 69% de los votos computados entre las tres listas, frente al 27% de la Multicolor. La diferencia llegó a 4.682 sufragios.

El contraste entre Capital y el interior es todavía más evidente al descontar los votos de la ciudad. En los departamentos, la Celeste-Violeta reunió 6.524 votos, contra 1.566 de la Multicolor y 384 de la Azul y Blanca.

El dato muestra el principal desafío que tiene por delante la oposición: aunque consiguió ampliar su presencia territorial y desplegar fiscalización en 19 de los 26 departamentos, todavía está lejos de transformar ese crecimiento organizativo en una amenaza concreta para el predominio oficialista fuera de la Capital.

La oposición creció, pero no logró modificar el mapa

La comparación con las elecciones de Ctera de 2022 introduce otro elemento relevante.

En aquel momento, la Celeste-Violeta había conseguido 5.679 votos en Córdoba, mientras que la Multicolor había reunido 1.369 y la Azul y Blanca, 767.

Cuatro años después, el oficialismo incrementó significativamente su caudal y mantuvo una mayoría cercana al 70%. La Multicolor, en cambio, más que duplicó sus votos y mostró un crecimiento importante.

El avance opositor, sin embargo, todavía no alcanzó para alterar la estructura territorial del gremio. La Azul y Blanca tuvo la evolución inversa y cayó hasta los 439 sufragios.

Dos discursos enfrentados durante la campaña

El resultado también reflejó las diferencias políticas que marcaron la campaña.

La Multicolor buscó capitalizar el malestar existente entre los docentes por la situación salarial, el endeudamiento y la creciente carga laboral. Desde ese espacio cuestionaron además el vínculo de la conducción provincial con el Gobierno de Córdoba y plantearon una postura más confrontativa.

La Celeste, en cambio, concentró buena parte de sus críticas en la administración nacional, defendió su relación institucional con la Provincia y apostó al peso de una estructura gremial que lleva décadas al frente de UEPC.

Otro dato político fue la presencia de Roberto Cristalli en el tercer lugar de la lista nacional oficialista, una señal del peso que la conducción de Ctera continúa otorgándole a la organización sindical cordobesa.

Un mapa que anticipa la disputa de 2027

El resultado dejó un escenario que, en términos generales, conserva la estructura conocida, pero con una oposición más fortalecida en la Capital.

La Multicolor demostró que Capital dejó de ser un territorio ocasionalmente favorable y que puede sostener allí una base electoral propia sin depender de una eventual fractura del oficialismo.

La Celeste-Violeta, por su parte, comprobó que su derrota capitalina no tuvo hasta ahora capacidad para erosionar el entramado provincial que sostiene su liderazgo. El interior continúa siendo su principal fuente de votos y la diferencia allí sigue siendo amplia.

De cara a 2027, las fortalezas y los desafíos de ambos espacios aparecen claramente delimitados.

La Celeste tendrá como objetivo recuperar una delegación capitalina que concentra buena parte de la visibilidad política y de los conflictos gremiales. La Multicolor, mientras tanto, deberá transformar la expansión organizativa que mostró en los departamentos en una estructura electoral capaz de achicar de manera sustancial la enorme diferencia que todavía existe fuera de la ciudad.

El mapa sindical cordobés, así, quedó dividido en dos realidades: una oposición consolidada en Capital y un oficialismo que conserva el control territorial de la provincia.

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