El Gobierno exhibe un arsenal de hasta u$s70.000 millones, pero el mercado duda de cuánto podrá usar ante una corrida

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El Gobierno calcula que podría contar con un poder de fuego de hasta u$s70.000 millones ante una eventual corrida cambiaria.
  • Las reservas brutas del Banco Central rondan los u$s50.000 millones, aunque no todo ese stock es inmediatamente utilizable.
  • El swap con China aporta un respaldo significativo, pero su utilización está condicionada por factores políticos y geopolíticos.
  • El acuerdo financiero con Estados Unidos es otra herramienta clave, aunque persisten dudas sobre sus condiciones concretas de activación.
  • La demanda de dólares de los argentinos y el escenario electoral de 2027 serán determinantes para medir la presión cambiaria.
  • El desafío oficial será transformar recursos potenciales en liquidez efectiva sin afectar el crédito y la recuperación de la economía.

La capacidad del Gobierno de Javier Milei para enfrentar una eventual corrida cambiaria se convirtió en una de las principales preguntas que atraviesan al mercado financiero de cara al próximo año electoral. El Presidente aseguró que la Argentina contará con un poder de fuego de entre u$s60.000 millones y u$s70.000 millones para responder ante una eventual turbulencia, una cifra que surge de sumar reservas internacionales, líneas de financiamiento y swaps con otros países. Sin embargo, los operadores advierten que ese monto no representa necesariamente una disponibilidad inmediata de dólares.

La diferencia entre tener recursos contabilizados y disponer efectivamente de ellos resulta central. Las reservas internacionales brutas del Banco Central se encuentran en torno de los u$s50.000 millones, pero dentro de ese stock existen activos que no pueden considerarse automáticamente utilizables para intervenir en el mercado cambiario. Por eso, para evaluar la capacidad de respuesta frente a una crisis, el mercado observa no solamente cuánto dinero aparece en los balances, sino qué parte puede transformarse rápidamente en divisas disponibles.

El Gobierno apuesta a incrementar ese margen durante los próximos meses. Según la estrategia oficial, el Banco Central podría acumular alrededor de u$s20.000 millones durante el año si mantiene el ritmo de compras de divisas. A ese proceso se suman los compromisos asumidos dentro del programa con el Fondo Monetario Internacional, que contempla una meta de acumulación de reservas de entre u$s7.000 millones y u$s10.000 millones.

La segunda pata del esquema está vinculada con los swaps internacionales. El acuerdo con China fue renovado por cinco años por unos u$s19.000 millones, aunque una parte ya fue utilizada. El remanente podría convertirse en una fuente adicional de respaldo ante una crisis, pero su utilización no depende exclusivamente de una decisión de la Casa Rosada. La relación con Beijing está atravesada por consideraciones políticas y geopolíticas que condicionan el margen de maniobra argentino.

El otro componente que genera expectativas es el swap con Estados Unidos, presentado por el Gobierno como una herramienta de respaldo por unos u$s20.000 millones. Sin embargo, persisten interrogantes respecto de sus condiciones de activación, disponibilidad efectiva y mecanismo operativo. Por ese motivo, los analistas prefieren diferenciar entre una línea anunciada como respaldo y un volumen de dólares que pueda utilizarse de manera automática para contener una corrida.

En ese punto aparece la principal discusión financiera alrededor de la cifra planteada por Milei. Para el Gobierno, la suma de reservas, swaps y financiamiento asegurado permite construir un colchón suficientemente importante como para desalentar un ataque especulativo contra el peso. Para el mercado, en cambio, el verdadero poder de fuego debe medirse por la cantidad de divisas líquidas que estén disponibles en el momento preciso en que aparezca la presión cambiaria.

La cuestión será especialmente relevante durante 2027. Aunque todavía falta tiempo para las elecciones presidenciales, los operadores ya comienzan a proyectar escenarios de tensión vinculados con la incertidumbre electoral. En una economía bimonetaria como la argentina, una parte importante de los ahorristas y empresas puede aumentar su demanda de dólares rápidamente ante un deterioro de las expectativas, generando una presión que no necesariamente puede neutralizarse solamente con anuncios de respaldo financiero.

El economista Ricardo Arriazu advirtió precisamente sobre esa posibilidad y sostuvo que la demanda de dólares continuará siendo una variable determinante. Durante el último año, los argentinos habrían comprado alrededor de u$s40.000 millones, una magnitud que permite dimensionar la profundidad de la demanda privada de divisas. Para 2027, el proceso podría intensificarse a medida que avance el calendario electoral.

Arriazu considera que una eventual corrida cambiaria podría producirse hacia la parte final del proceso electoral y no necesariamente al comienzo. Esa hipótesis le concede al Gobierno una ventana de tiempo para continuar acumulando reservas y fortalecer su posición financiera antes de que aumente la incertidumbre.

Pero esa acumulación también plantea una tensión con la economía real. Reservar dólares para enfrentar una eventual crisis fortalece la defensa cambiaria, aunque una política excesivamente orientada a absorber liquidez puede limitar el crédito y dificultar la recuperación de la actividad. El desafío consiste en acumular reservas sin transformar esa estrategia en un freno para la inversión y el crecimiento.

El Gobierno, por lo tanto, enfrenta una carrera contra el tiempo. Tiene por delante meses para convertir promesas de respaldo financiero en disponibilidad efectiva, aumentar las reservas propias y consolidar las fuentes de financiamiento. Los u$s70.000 millones anunciados por Milei pueden representar una señal poderosa para el mercado, pero su verdadera fortaleza se comprobará solamente si una turbulencia llega a producirse.

La discusión no pasa, entonces, por determinar si Argentina cuenta con un número elevado de recursos potenciales. El interrogante decisivo será cuántos dólares estarán efectivamente disponibles, con qué velocidad podrán utilizarse y bajo qué condiciones. En una economía donde las expectativas pueden cambiar en cuestión de horas, esa diferencia puede ser la frontera entre contener una corrida o enfrentarla con herramientas insuficientes.

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