Se reduce la brecha de precios entre los autos 0 km y los usados seminuevos

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La diferencia de precios entre autos 0 km y usados seminuevos se redujo de manera significativa
  • La normalización del stock de vehículos nuevos modificó el comportamiento del mercado automotor
  • Las concesionarias impulsan las ventas mediante planes de financiación con tasas subsidiadas
  • Los menores costos iniciales continúan siendo una ventaja para los vehículos usados recientes
  • La garantía de fábrica y las facilidades de crédito fortalecen la competitividad de los 0 km
  • El sector espera una recuperación de las ventas con precios más equilibrados durante el segundo semestre

El mercado automotor argentino atraviesa una etapa de reacomodamiento que modificó una de las principales referencias utilizadas por los compradores al momento de elegir un vehículo. La diferencia de precios entre los automóviles 0 kilómetro y los usados de uno o dos años de antigüedad se redujo significativamente en los últimos meses, impulsada por una mayor disponibilidad de unidades nuevas, nuevas estrategias comerciales de las terminales y un ajuste en las expectativas de los vendedores de vehículos usados.

Durante los últimos años, la escasez de oferta de unidades nuevas había generado un fuerte incremento en la cotización de los usados seminuevos, que en algunos casos llegaron a comercializarse por valores similares e incluso superiores a los de fábrica. Sin embargo, la normalización del abastecimiento comenzó a modificar ese escenario.

Actualmente, las concesionarias oficiales cuentan con mayor disponibilidad de vehículos para entrega inmediata y buscan estimular las ventas mediante planes de financiación con tasas subsidiadas o incluso promociones en cuotas sin interés. Esa estrategia comercial incrementó la competencia y obligó a los propietarios de vehículos usados recientes a reducir sus pretensiones para mantener el atractivo de sus unidades.

La nueva dinámica puede observarse en distintos segmentos del mercado. En modelos de mayor valor, como las camionetas y los SUV, la diferencia entre un vehículo nuevo y otro con pocos años de uso se redujo considerablemente. En algunos casos, la distancia de precios es inferior al diez por ciento, una situación poco frecuente en el mercado argentino.

También existen situaciones en las que un vehículo usado de mayor equipamiento se ofrece por un valor similar al de una versión básica 0 kilómetro. Ese fenómeno amplía las alternativas para los compradores, quienes deben evaluar no solo el precio final, sino también el nivel de equipamiento, las condiciones de financiación y los costos asociados a cada operación.

En los segmentos de entrada de gama, en cambio, la diferencia entre un automóvil nuevo y uno usado continúa siendo más amplia. Los recientes ajustes en las listas de precios de algunas terminales contribuyeron a ampliar esa brecha, especialmente en aquellos modelos que registraron aumentos durante las últimas semanas.

Más allá del valor de compra, los especialistas señalan que existen otros factores que pueden influir en la decisión. Uno de ellos son los costos iniciales de adquisición. La compra de un vehículo 0 kilómetro implica afrontar gastos vinculados con el flete, el patentamiento y la inscripción inicial, conceptos que pueden representar entre el 5% y el 7% del valor de lista.

En el caso de un usado seminuevo, esos costos ya fueron absorbidos por el primer propietario, por lo que el comprador únicamente debe afrontar los gastos correspondientes a la transferencia de dominio. Esa diferencia representa uno de los principales argumentos que continúan sosteniendo el atractivo del mercado de vehículos usados recientes.

Otro aspecto que pesa en la elección es la garantía de fábrica. Los vehículos nuevos cuentan con cobertura oficial durante un período que, según la marca, puede extenderse entre tres y cinco años, e incluso más en algunos casos. Esa garantía ofrece mayor previsibilidad respecto del estado mecánico de la unidad, aunque exige cumplir con los servicios de mantenimiento en talleres oficiales para conservar su vigencia.

Por el contrario, un vehículo usado puede representar un menor desembolso inicial, aunque su estado de conservación dependerá del uso y del mantenimiento realizado por el propietario anterior, un aspecto que requiere una revisión más exhaustiva antes de concretar la compra.

La financiación constituye otro de los factores que hoy inclinan la balanza. Las terminales automotrices impulsan distintos planes de crédito prendario para favorecer la venta de unidades nuevas, con opciones que incluyen tasas subsidiadas y programas de financiación en hasta 24 cuotas. En cambio, el mercado de usados dispone de menos alternativas crediticias, por lo que muchas operaciones continúan realizándose al contado.

Según referentes del sector, esta diferencia en las condiciones de financiación lleva a que numerosos compradores opten por un vehículo nuevo cuando la distancia de precios respecto de un usado resulta reducida.

En cuanto a la evolución del mercado, los últimos datos sectoriales muestran una recuperación en las transferencias de vehículos usados durante junio, mientras que tanto ese segmento como el de patentamientos acumulan resultados moderados en el primer semestre del año.

Las expectativas de concesionarios y operadores del mercado apuntan a que la mayor disponibilidad de unidades, la estabilización de los precios de los vehículos nuevos y un reacomodamiento gradual de las cotizaciones de los usados permitan consolidar una recuperación de las ventas durante la segunda mitad del año y restablecer una brecha de precios más cercana a los parámetros históricos.

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