Cuando las soluciones no llegan, ellos las construyen: la fundación que transforma la ciudad con sus propias manos

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Lo que comenzó como una respuesta a las dificultades diarias para desplazarse por la ciudad terminó convirtiéndose en un movimiento que impulsa cambios concretos en el espacio público. Desde hace más de una década, una organización integrada mayoritariamente por personas con discapacidad trabaja para mejorar la accesibilidad urbana y promover una mayor inclusión.

La iniciativa surgió en Córdoba en 2012, cuando un grupo de personas decidió unirse al advertir que los reclamos individuales no alcanzaban para resolver los problemas que enfrentaban a diario. Barreras arquitectónicas, rampas deficientes y dificultades en el transporte fueron algunas de las situaciones que motivaron la creación de este espacio de trabajo colectivo.

Actualmente, la mayoría de sus integrantes son usuarios de sillas de ruedas, tanto manuales como motorizadas. También participan familiares, voluntarios y personas comprometidas con la construcción de una ciudad más accesible para todos.

Con el paso del tiempo, el grupo detectó una problemática recurrente: muchas de las rampas construidas en distintos sectores urbanos cumplían formalmente con ciertos requisitos, pero resultaban poco funcionales o directamente inutilizables para quienes debían utilizarlas.

Ante esa realidad, decidieron dar un paso más allá de la denuncia y pasar a la acción. Así comenzaron a desarrollar intervenciones directas en la vía pública, participando activamente en la construcción y adecuación de rampas que realmente respondieran a las necesidades de las personas con movilidad reducida.

Cada proyecto demanda un trabajo previo de relevamiento. Los integrantes recorren distintos barrios, identifican puntos críticos, dialogan con vecinos y comerciantes y reúnen información que luego analizan de manera conjunta para definir las prioridades de intervención.

La organización funciona a través de distintas áreas que abarcan tareas administrativas, legales, territoriales y de comunicación. Además, utilizan las redes sociales para difundir sus actividades, visibilizar problemáticas y sumar voluntarios a las iniciativas.

El financiamiento de cada obra proviene principalmente de acciones solidarias, donaciones y actividades organizadas por los propios integrantes. Gracias a ese esfuerzo colectivo, logran concretar nuevas intervenciones de manera periódica, mejorando la accesibilidad en diferentes sectores de la ciudad.

Más allá de las obras realizadas, los integrantes destacan que uno de los objetivos centrales es generar un cambio cultural. Consideran que ver a personas con discapacidad liderando proyectos, organizando trabajos y construyendo soluciones contribuye a derribar estereotipos y ampliar la mirada sobre sus capacidades y su participación activa en la sociedad.

La experiencia demuestra que la accesibilidad no solo depende de la infraestructura, sino también del compromiso comunitario y de la decisión de transformar los espacios para que puedan ser disfrutados por todos en igualdad de condiciones.

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