Qué es el Súper RIGI aprobado por Diputados: el nuevo régimen que busca atraer inversiones millonarias en tecnología e industrias del futuro

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

QDZR6IAYTNEO7H7LLKENUGIRVA

  • El Súper RIGI es un nuevo régimen destinado a promover inversiones en industrias tecnológicas y estratégicas
  • Los proyectos deberán comprometer al menos USD 1.000 millones de inversión
  • La iniciativa prioriza inteligencia artificial, data centers, energías renovables y baterías de litio
  • Reduce la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 25% al 15%
  • Elimina retenciones a las exportaciones y aranceles para importaciones vinculadas a los proyectos
  • Garantiza estabilidad regulatoria por 30 años y quedó a la espera del debate en el Senado

La Cámara de Diputados aprobó este miércoles el proyecto de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, denominado Súper RIGI, una iniciativa impulsada por el oficialismo que apunta a captar inversiones de gran escala en sectores tecnológicos y actividades consideradas estratégicas para la transformación productiva del país. Con la media sanción obtenida, el proyecto quedó ahora en condiciones de ser debatido por el Senado.

La propuesta representa una ampliación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) vigente, aunque con un enfoque claramente diferenciado. Mientras el esquema original estuvo orientado a actividades tradicionales como minería, petróleo, gas, energía e infraestructura, la nueva versión concentra los beneficios en áreas vinculadas a la economía del conocimiento, la innovación tecnológica y la industrialización avanzada.

Entre los sectores alcanzados se encuentran los desarrollos de inteligencia artificial, los centros de procesamiento de datos, la fabricación de baterías de litio, la producción de paneles solares y turbinas eólicas, la biotecnología avanzada, la industria de semiconductores y los proyectos relacionados con la cadena de valor del uranio. El objetivo oficial es impulsar actividades con alto contenido tecnológico que permitan diversificar la matriz productiva y aumentar el valor agregado de las exportaciones argentinas.

Uno de los principales cambios introducidos por el proyecto es el monto mínimo de inversión exigido para acceder al régimen. A diferencia del RIGI tradicional, cuyos requisitos oscilan entre los 200 y los 600 millones de dólares según el sector, el Súper RIGI establece un piso único de USD 1.000 millones por emprendimiento. Además, las empresas deberán ejecutar al menos el 20% de la inversión comprometida durante los primeros dos años desde su incorporación al programa.

El paquete de incentivos contempla una reducción significativa de la carga tributaria. La alícuota del Impuesto a las Ganancias se reduce del 25% previsto en el régimen vigente al 15%, mientras que se incorpora un sistema de amortización acelerada que permite computar el 60% de la inversión durante el primer año y el 20% en cada uno de los dos años siguientes.

Asimismo, el proyecto habilita la deducción de quebrantos sin límite temporal y permite su transferencia a terceros luego de cinco años. También establece una alícuota reducida para dividendos y utilidades distribuidas, con el propósito de mejorar la rentabilidad de los proyectos de largo plazo.

En materia aduanera, el régimen garantiza arancel cero para las importaciones vinculadas a las inversiones alcanzadas y elimina las retenciones sobre las exportaciones. Estas disposiciones buscan reducir costos operativos y mejorar la competitividad internacional de los emprendimientos que se instalen en el país.

Otro de los aspectos centrales de la iniciativa está relacionado con la presión tributaria provincial y municipal. El texto fija un tope máximo del 0,5% para el impuesto sobre los Ingresos Brutos en las jurisdicciones que adhieran al programa y prohíbe la aplicación de tasas municipales calculadas sobre las ventas. Desde el Gobierno sostienen que estas medidas contribuirán a generar un entorno más previsible para los inversores.

La normativa también elimina la obligación de contratar proveedores locales por un porcentaje determinado de la inversión, un requisito presente en el RIGI original. Según el proyecto, no podrán imponerse condiciones de compra que resulten menos favorables que las disponibles en el mercado internacional. Este punto ha despertado cuestionamientos en algunos sectores industriales y gobiernos provinciales, que advierten sobre el posible impacto en las cadenas de proveedores nacionales.

Al igual que el régimen vigente, el Súper RIGI mantiene un esquema progresivo de libre disponibilidad de divisas provenientes de exportaciones, con acceso al 20% durante el primer año, 40% en el segundo y disponibilidad total a partir del tercero. También conserva la estabilidad regulatoria por 30 años y contempla mecanismos internacionales de resolución de controversias para brindar mayor seguridad jurídica a los inversores.

Actualmente, decenas de empresas nacionales y extranjeras participan del régimen vigente, una experiencia que el Gobierno busca profundizar mediante este nuevo esquema. La apuesta oficial es que los incentivos fiscales, la estabilidad normativa y las ventajas cambiarias permitan acelerar el desembarco de proyectos vinculados a tecnologías emergentes y actividades industriales de alta complejidad.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto