
Lula llega al G7 con una misión clave: intentar destrabar los conflictos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea
INTERNACIONALES
Agencia 24 Noticias
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afrontará una de las agendas diplomáticas más complejas de los últimos años durante su participación en la cumbre del G7 que se celebrará los días 16 y 17 de junio en Francia. Aunque Brasil no integra formalmente el grupo de las principales economías industrializadas, el mandatario fue invitado a participar y aprovechará la oportunidad para intentar destrabar dos conflictos comerciales que amenazan sectores estratégicos de la economía brasileña.
El líder brasileño buscará concretar reuniones bilaterales con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con el objetivo de negociar medidas que podrían afectar seriamente las exportaciones de su país.
La preocupación por los nuevos aranceles de Estados Unidos
Uno de los principales focos de tensión se encuentra en la relación entre Brasil y Washington.
La administración de Donald Trump anunció recientemente un endurecimiento de su política comercial hacia Brasil y propuso la aplicación de un arancel del 25% sobre las exportaciones brasileñas, argumentando supuestas prácticas comerciales desleales.
A esta medida se suma un gravamen adicional del 12,5% destinado a países que, según la Casa Blanca, no combaten adecuadamente el trabajo forzoso en sus cadenas de producción.
Si ambas medidas entran en vigencia, Brasil podría enfrentar una carga arancelaria cercana al 37,5%, una cifra que preocupa especialmente a los sectores industriales y agroexportadores.
El gobierno brasileño considera que estas decisiones podrían afectar miles de millones de dólares en comercio bilateral y reducir la competitividad de productos brasileños en el mercado estadounidense.
Brasil apunta contra el entorno de Bolsonaro
La reacción del gobierno de Lula no tardó en llegar.
Desde Brasilia atribuyen parte de la ofensiva comercial de Washington a las gestiones realizadas por el senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro y una de las principales figuras de la oposición de cara a las elecciones presidenciales de octubre.
Según sectores cercanos al oficialismo, las reuniones mantenidas por Flávio Bolsonaro en la Casa Blanca habrían influido en el endurecimiento de la postura estadounidense hacia Brasil.
La acusación elevó aún más la tensión política interna y agregó un componente electoral a una disputa que ya era compleja desde el punto de vista económico.
La Unión Europea también aumenta la presión
Mientras intenta resolver el frente abierto con Estados Unidos, Lula también deberá negociar con la Unión Europea.
Bruselas anunció que a partir de septiembre aplicará nuevas restricciones a la importación de carne y otros productos de origen animal procedentes de Brasil.
La decisión se basa en cuestionamientos vinculados al uso de determinados antimicrobianos prohibidos dentro del bloque europeo.
La medida representa un desafío para uno de los sectores más importantes de la economía brasileña, ya que el país se encuentra entre los mayores exportadores mundiales de carne bovina y productos agropecuarios.
Funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño reconocieron su preocupación por la decisión y cuestionaron la forma en que fue implementada.
“El mensaje principal es que nos sorprendió la manera en que se adoptaron estas medidas y que generan preocupación”, señaló el secretario de Asuntos Económicos y Financieros de la cancillería brasileña durante una conferencia de prensa.
Lula llevará al G7 una agenda más amplia
Más allá de las disputas comerciales, Lula buscará posicionarse como una de las voces más influyentes del Sur Global durante la cumbre.
El mandatario brasileño defenderá el fortalecimiento del multilateralismo y reclamará una mayor participación de las economías desarrolladas en el financiamiento de crisis humanitarias y emergencias internacionales.
La postura de Brasil se produce en un contexto en el que diversos organismos internacionales advirtieron sobre la reducción de los fondos destinados a ayuda humanitaria y programas de desarrollo.
Desde el Palacio del Planalto consideran que las potencias económicas deben asumir una responsabilidad mayor frente a los desafíos globales.
Reclamo por reformas en organismos internacionales
Otro de los ejes centrales del discurso de Lula estará vinculado a la necesidad de reformar instituciones internacionales que, según Brasil, ya no reflejan el equilibrio de poder del siglo XXI.
Entre ellas aparecen la Organización Mundial del Comercio (OMC) y las Naciones Unidas.
El presidente brasileño insistirá en la necesidad de modernizar estos organismos para otorgar mayor representación a los países emergentes y fortalecer los mecanismos de resolución de conflictos comerciales.
Además, aprovechará la cumbre para reiterar su rechazo a las medidas económicas unilaterales impulsadas por algunas potencias, una referencia directa a la política comercial implementada por Washington.
Inteligencia artificial y protección de menores
La agenda del G7 también incluirá debates vinculados a nuevas tecnologías.
Durante una de las sesiones de trabajo, Lula participará de una discusión sobre inteligencia artificial, regulación digital y protección de niños y adolescentes en internet.
Brasil llega a ese debate con el impulso político generado por la aprobación del Estatuto Digital de la Niñez y la Adolescencia, una legislación que busca reforzar los mecanismos de protección de menores frente a los riesgos del entorno digital.
Narcotráfico y cooperación internacional
La lucha contra el crimen organizado será otro de los temas presentes en la cumbre.
La cuestión adquirió especial relevancia para Brasil luego de que Estados Unidos clasificara como organizaciones terroristas a dos de las principales bandas criminales del país: el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV).
El gobierno brasileño buscará coordinar estrategias de cooperación internacional para combatir el narcotráfico y las redes criminales transnacionales, un asunto que se ha convertido en una prioridad creciente dentro de la relación bilateral con Washington.
Una cumbre clave para la política exterior brasileña
La participación de Lula en el G7 se presenta como una oportunidad para reforzar el protagonismo internacional de Brasil en un escenario marcado por tensiones comerciales, desafíos geopolíticos y cambios en el equilibrio económico global.
Con negociaciones abiertas tanto con Estados Unidos como con la Unión Europea, el mandatario intentará utilizar el peso diplomático de la cumbre para evitar nuevas barreras a las exportaciones brasileñas y consolidar la imagen de Brasil como un actor relevante en los grandes debates internacionales.


La Casa Rosada acelera negociaciones para destrabar una ambiciosa agenda legislativa























