El aguinaldo y el dólar vuelven a cruzarse en un momento clave para la economía de Caputo

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El pago del aguinaldo volvió a impulsar la demanda de dólares entre los ahorristas
  • Las compras de divisas en abril superaron los niveles registrados un año atrás
  • El Gobierno destacó que gran parte de los dólares permanece dentro del sistema bancario
  • Luis Caputo apuesta a que la mayor oferta de exportaciones calme al mercado cambiario
  • La demanda de pesos sigue mostrando debilidad pese a la desaceleración inflacionaria
  • El crecimiento de las exportaciones agropecuarias y energéticas sostiene el superávit externo

El ingreso de dólares provenientes de la cosecha gruesa y el fuerte crecimiento de las exportaciones energéticas coinciden este año con otro fenómeno típico de junio: el aumento de la demanda minorista de divisas impulsada por el cobro del aguinaldo. En medio de ese escenario, el Gobierno de Javier Milei sigue de cerca el comportamiento de los ahorristas y apuesta a que la mayor oferta de dólares permita contener eventuales tensiones cambiarias.

El pago del medio aguinaldo suele generar una inyección adicional de liquidez en la economía durante la segunda mitad de junio y parte de julio. Ese dinero extra generalmente se reparte entre tres destinos principales: cancelación de deudas familiares, aumento del consumo y compra de dólares para ahorro, turismo o adquisición de bienes dolarizados.

Los economistas consideran que este año podría darse una combinación de esos tres comportamientos, aunque advierten que las compras de divisas para atesoramiento muestran una tendencia ascendente desde comienzos de 2026.

El fenómeno comenzó a reflejarse con mayor claridad en el último informe del Banco Central de la República Argentina, que mostró que durante abril la demanda de dólares del público ya superó los niveles registrados en el mismo período del año anterior.

Según los datos oficiales, alrededor de un millón y medio de personas compraron divisas por un total de 2.727 millones de dólares. Descontando las ventas realizadas por particulares, la cifra neta quedó en 2.292 millones, el volumen más alto del año hasta el momento.

Pese al incremento, en el equipo económico encabezado por Luis Caputo evitaron mostrar preocupación. La principal explicación es que gran parte de esos dólares permaneció depositada dentro del sistema bancario y no fue retirada hacia cajas de seguridad o atesoramiento informal.

El Gobierno interpreta esa conducta como una señal de mayor confianza financiera y la vincula directamente con las medidas implementadas para incentivar el blanqueo y la bancarización de divisas. Entre ellas aparece la flexibilización de controles sobre depósitos en moneda extranjera, presentada por el oficialismo como un esquema de “inocencia fiscal” para quienes vuelquen sus ahorros al sistema.

Esa permanencia de dólares dentro de los bancos permitió sostener depósitos cercanos a los 40.000 millones de dólares, un nivel que resulta clave para la expansión del crédito privado y también para el financiamiento del Tesoro nacional, que viene colocando bonos nominados en moneda estadounidense en el mercado local.

Otro dato que el Gobierno considera positivo está vinculado al turismo. Según estimaciones oficiales, cerca del 70% de los gastos realizados por argentinos en el exterior mediante tarjeta son cancelados utilizando dólares previamente depositados en cuentas bancarias. De esa forma, el impacto neto sobre la salida de divisas sería considerablemente menor al que muestran las cifras brutas de consumo turístico.

Sin embargo, el comportamiento de la demanda de pesos sigue generando algunas señales de cautela dentro del equipo económico. En las últimas licitaciones de deuda, el Tesoro profundizó su estrategia de absorción de liquidez para evitar presiones tanto sobre los precios como sobre el tipo de cambio.

Lejos de disminuir, la demanda de dólares continuó creciendo incluso en momentos donde la cotización mostró cierta estabilidad e incluso retrocesos nominales. Durante abril, el dólar llegó a tocar mínimos cercanos a los $1.380 en algunas entidades bancarias, mientras que en mayo volvió a ubicarse en torno a los $1.430.

Para muchos pequeños ahorristas, esa baja relativa funcionó como una “ventana de oportunidad” para volver a dolarizar excedentes, especialmente en un contexto donde la inflación desacelera y las tasas de interés en pesos resultan cada vez menos atractivas.

En paralelo, el Gobierno apuesta a que la fuerte entrada de divisas provenientes del agro y del sector energético funcione como amortiguador de eventuales presiones sobre el mercado cambiario. Actualmente, las exportaciones generan ingresos cercanos a los 9.000 millones de dólares mensuales y mantienen un saldo comercial positivo superior a los 2.700 millones.

No obstante, algunos analistas advierten sobre una dinámica histórica que suele repetirse en la economía argentina: los períodos de mayor liquidación de exportaciones muchas veces coinciden también con fuertes aumentos en la demanda privada de dólares.

El argumento es que buena parte de los sectores exportadores, especialmente el agropecuario, vuelve rápidamente al mercado cambiario para afrontar pagos dolarizados, importar maquinaria o financiar la próxima campaña productiva.

Por ahora, la compra de divisas por parte del público minorista volvió a ubicarse cerca de los promedios históricos de los últimos años, aunque con una diferencia importante respecto de otros períodos: el país mantiene actualmente un saldo positivo en su cuenta corriente gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones.

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