Los bancos avanzan con un dólar digital mientras el Banco Central evalúa cambios regulatorios

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Los bancos argentinos avanzan en pruebas con tecnología blockchain pese a restricciones vigentes
  • La JPM Coin se posiciona como herramienta clave para operaciones interbancarias
  • El sistema apunta a mejorar velocidad, costos y eficiencia en transferencias
  • Las pruebas se realizan en circuitos cerrados sin impacto directo en usuarios
  • El desarrollo podría transformar pagos internacionales y gestión de liquidez
  • El Banco Central evalúa cambios regulatorios que podrían acelerar esta transición

En un escenario donde la regulación aún impone restricciones al uso de activos virtuales, el sistema financiero argentino comenzó a explorar en silencio nuevas herramientas tecnológicas vinculadas al mundo cripto. Mientras el Banco Central mantiene vigente el denominado “cepo cripto”, algunas entidades ya desarrollan pruebas con soluciones basadas en blockchain, anticipándose a una eventual flexibilización normativa.

El punto de partida de este proceso es la posible revisión de la Comunicación A 7506, una disposición que limitó la participación de bancos y billeteras en servicios relacionados con activos digitales. Aunque no hay definiciones oficiales, en el sector se percibe que el regulador evalúa cambios, lo que aceleró los preparativos internos de varias instituciones.

En ese contexto, un grupo reducido de bancos locales comenzó a trabajar con la JPM Coin, un activo digital desarrollado por JP Morgan para uso institucional. A diferencia de las criptomonedas tradicionales o las stablecoins abiertas, este instrumento funciona como un token de depósito respaldado por fondos reales y operado exclusivamente dentro de redes cerradas entre entidades financieras.

Las pruebas, que se realizan en una etapa inicial sin dinero real, apuntan a mejorar procesos clave del sistema bancario. En particular, buscan optimizar la velocidad de las transferencias, reducir costos operativos y simplificar la conciliación entre entidades. La tecnología de registro distribuido permite que las operaciones queden asentadas de manera compartida y segura, eliminando intermediarios y reduciendo fricciones.

El modelo en desarrollo contempla un esquema de funcionamiento cerrado, en el que solo participan los bancos autorizados. El objetivo es construir un registro común de posiciones de deuda y crédito entre instituciones, lo que podría transformar la forma en que se realizan las compensaciones diarias. Con el tiempo, se prevé avanzar hacia la tokenización de activos y la implementación de contratos inteligentes que automaticen procesos financieros.

Entre las entidades que ya dieron pasos concretos se encuentra el banco CMF, que impulsa su división digital orientada a empresas. En el sector también se menciona la posible participación de otras instituciones relevantes, interesadas en incorporarse a esta infraestructura en desarrollo.

Uno de los principales beneficios que destacan los especialistas es la eficiencia en los pagos internacionales. El uso de tokens de depósito permitiría realizar transferencias transfronterizas en tiempo real, con menos intermediarios y menores costos que los sistemas actuales. Este avance podría impactar directamente sobre redes tradicionales como SWIFT, históricamente utilizadas para este tipo de operaciones.

A su vez, la tecnología abre nuevas posibilidades en la gestión de liquidez y en el otorgamiento de crédito. Los depósitos tokenizados podrían utilizarse como garantías programables, habilitando operaciones automáticas bajo condiciones predefinidas. Esto reduciría riesgos y simplificaría procedimientos, al tiempo que permitiría un uso más eficiente del capital bancario.

Pese a su potencial, este desarrollo no implica un acceso directo del público a las criptomonedas. Por el contrario, se trata de una transformación en la infraestructura interna del sistema financiero, orientada a modernizar procesos sin modificar, por ahora, la experiencia del usuario final. Sin embargo, especialistas coinciden en que estos avances representan un paso previo hacia una mayor integración entre la banca tradicional y el ecosistema digital.

El debate regulatorio será clave para definir la velocidad y el alcance de estos cambios. Aunque el Banco Central mantiene una postura cautelosa, el avance de iniciativas de este tipo sugiere que el sistema financiero argentino busca alinearse con tendencias globales, donde la tokenización y la automatización comienzan a redefinir las reglas del juego.

En este contexto, el desarrollo de soluciones como la JPM Coin aparece menos como un producto aislado y más como una pieza dentro de una transformación estructural. La evolución de estas pruebas marcará el rumbo de un proceso que, aunque aún incipiente, promete modificar en profundidad la arquitectura financiera en los próximos años.

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