
Estados Unidos e Irán se aprestan a librar la Batalla de Ormuz si fracasan las negociaciones
INTERNACIONALES Román LEJTMAN

Donald Trump apuesta a una salida diplomática para terminar la guerra contra Irán, pero hay pocos indicios que permitan asegurar que Washington y Teherán acordarán un cese del fuego antes de las 20.00 (hora del este) del martes 7 de abril.
Si para ese plazo no hay una tregua entre Estados Unidos e Irán, el conflicto de Medio Oriente podría escalar a niveles impredecibles.
Y la clave del conflicto estará centrada en el control del estrecho de Ormuz, como hace una semana era la capacidad del régimen chiíta para fabricar nueve bombas atómicas.
Estados Unidos e Irán ya no debaten en los medios acerca de los 600 kilos de uranio enriquecido que detentan los ayatollahs, puesto que ahora la disputa pública es respecto a Ormuz.
“Abran el maldito estrecho, o vivirán en el infierno”, advirtió Trump en su red Truth Social.
“El Estrecho de Ormuz nunca volverá a su estado anterior, especialmente para Estados Unidos e Israel”, replicó la Armada de Irán a través de un posteo en X.
La escalada verbal entre ambos enemigos limitan las posibilidades de abrir un canal de negociación que permita aplacar la guerra en Medio Oriente.
Pakistan había logrado plantear una negociación indirecta entre JD.Vance -vicepresidente de Estados Unidos- y Mohamad Baqer Qalibaf- titular del Parlamento iraní-, que hubiera tenido como escenario la ciudad de Islamabad.
Sin embargo, la intervención diplomática pakistaní quedó en suspenso cuando Trump exigió que Irán abra de inmediato el estrecho de Ormuz, a esta altura la pieza clave de la guerra de desgaste contra Estados Unidos que ejecuta el líder religioso Mojtaba Khamenei.
Si Pakistan, o en su defecto China, Qatar, o la Unión Europea fracasan en sus planes de inducir una tregua entre Washington y Teherán, una eventual batalla por el control de Ormuz podría iniciar en la madrugada del miércoles 8 de abril.
Irán siempre consideró que Ormuz se transformaría en el escenario clave del actual conflicto regional.
El 20 por ciento del petróleo que se transporta desde Medio Oriente a Occidente pasa por el estrecho, y su bloqueo ha impactado en los precios de la gasolina y los fertilizantes que se compran en Estados Unidos.
En este contexto, Irán se apalancó sobre cinco islas que están ubicadas en el estrecho. Esas islas son Tunb Menor, Tunb Mayor, Abu Musa, Larak y Qeshm, que cumplen distintas funciones tácticas para defender Ormuz de un eventual ataque ordenado por Trump.
Las cinco islas establecen un arco defensivo que se complementó con la instalación de minas ubicadas en el fondo del Estrecho.
Al comienzo de Ormuz se encuentra Abu Musa, adonde Irán desplegó un sistema de misiles defensivos y construyó fortificaciones subterráneas. Durante la guerra contra Irak, la Guardia Revolucionaria utilizo está isla para sus operaciones navales.
A escasos kilómetros, rumbo a Occidente, se ubican Tunb Mayor y Tunb Menor, que cierran el arco estratégico y son el paso obligatorio de los barcos petroleros. También tienen desplegados sistemas antiaéreos con misiles balísticos y drones.
A continuación, aparece Larak que detenta un arsenal de misiles, un sistema ruso de interferencia satelital y un batallón de infantería naval.
Irán en esta isla ejerce su control real sobre Ormuz. Como las aguas del estrecho han sido minadas, a los barcos petroleros no le quedan otra alternativa que avanzar por un corredor marítimo entre las islas Larak y Qeshm, adonde está asentada la Guardia Revolucionaria para controlar la embarcación y cobrar el peaje.
Qeshm es la isla más importante para la seguridad montada por Irán en el estrecho. La Guardia Revolucionaria construyó una red de túneles y bunkers con silos ocultos para almacenar misiles balísticos.
Además, en la isla de Qeshm se encuentra la 112.ª Brigada Naval de Combate de la Marina de la Guardia Revolucionaria, que incluye lanchas rápidas de ataque equipadas con lanzacohetes y torpedos.
Donald Trump conoce el sistema de defensa montado por Irán para controlar Ormuz. Fue informado por el Pentágono y la CIA.
Sin embargo, el líder republicano insiste en colocar el control de Ormuz como variable inamovible para acordar un cese del fuego con Teherán.
Pakistan, a cargo de las negociaciones indirectas, ya informó al Departamento de Estado que Irán rechaza cualquier alternativa que implique ceder su poder en el estrecho.
El proyecto nuclear de los ayatollahs, la fabricación constante de misiles y el apoyo a los grupos terroristas Hezbollah y Huties, son reclamos estructurales de la Casa Blanca que han quedado en un segundo plano.
Trump ahora va sobre el estrecho de Ormuz y tiene sobre su escritorio distintas alternativas propuestas por la Secretaría de Guerra. Son operaciones militares con un grado inédito de complejidad por la combinación de todos los recursos a disposición del Pentágono.
El martes 7 de abril, a las 20.00 (hora del este), vence el plazo que otorgó Trump a Irán para que ceda el control de Ormuz.
Y si eso no pasará, el presidente ya anunció su próximo paso en la guerra de Medio Oriente.
Le dijo al régimen chiíta:
“Si no cierran un acuerdo, y pronto, estoy considerando hacerlo volar todo por los aires", dijo.
Fuente: Infobae








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