


Alemania atraviesa un problema creciente vinculado a la falta de trabajadores cualificados. A medida que gran parte de su población activa envejece y se jubila, no hay suficientes jóvenes locales para cubrir esos puestos. Frente a este escenario, el país comenzó a mirar hacia India como una de las principales fuentes de mano de obra.
El origen de esta iniciativa se remonta a 2021, cuando Handirk von Ungern-Sternberg, entonces integrante de la Cámara de Oficios de Friburgo, recibió un correo de una agencia india ofreciendo jóvenes interesados en realizar formación profesional en Alemania. La propuesta llegó en un momento crítico: muchas empresas no conseguían empleados.
Uno de los sectores más afectados era el de la carnicería. En las últimas décadas, la cantidad de negocios familiares se redujo drásticamente y se volvió cada vez más difícil atraer aprendices. Ante esta situación, decidieron avanzar con la experiencia.
Así fue como en 2022 un primer grupo de 13 jóvenes indios llegó a Alemania para formarse en distintos oficios, especialmente en pequeñas localidades cercanas a la frontera con Suiza. Para muchos, era su primera vez fuera de su país y una oportunidad de mejorar su calidad de vida.
Con el paso del tiempo, el proyecto creció de forma significativa. Actualmente, alrededor de 200 trabajadores indios se desempeñan en carnicerías alemanas, y la iniciativa se amplió a otros rubros. Von Ungern-Sternberg incluso creó su propia agencia, India Works, junto a la firma reclutadora Magic Billion, para facilitar la llegada de más trabajadores.
La necesidad de mano de obra es estructural. Según estudios recientes, Alemania deberá incorporar cerca de 288.000 trabajadores extranjeros por año para sostener su economía. De no hacerlo, la fuerza laboral podría reducirse considerablemente hacia 2040.
El contraste con India es claro: el país cuenta con una enorme población joven. Millones de personas ingresan cada año al mercado laboral, pero no todos logran acceder a empleos bien remunerados, lo que impulsa la migración.
En este contexto, programas como el de formación profesional alemana —conocido como Ausbildung— se vuelven una alternativa atractiva. Jóvenes como Ishu Gariya, que dejó su ciudad en India para trabajar como aprendiz de panadero en la región de la Selva Negra, destacan los salarios más altos y la posibilidad de ayudar a sus familias.
Casos similares se repiten en distintos sectores. Ajay Kumar Chandapaka, por ejemplo, llegó desde Hyderabad con un título en ingeniería mecánica, pero optó por formarse en el sistema alemán ante la dificultad de conseguir empleo en su país.
El marco legal también facilitó este proceso. Tras el acuerdo migratorio firmado entre Alemania e India en 2022, el país europeo amplió significativamente la cantidad de visas para trabajadores cualificados. En 2024, el número de empleados indios en Alemania superó ampliamente al registrado años atrás.
Para muchos empleadores, esta apertura resultó clave. Algunos incluso aseguran que pudieron sostener sus negocios gracias a la incorporación de trabajadores extranjeros.
Desde el ámbito político también reconocen la situación. Autoridades locales admiten que cubrir ciertos puestos, como docentes o trabajadores especializados, se volvió muy difícil, y consideran que la única salida es recurrir al talento internacional.
En un contexto de envejecimiento poblacional y baja natalidad, Alemania enfrenta el desafío de sostener su economía. Y, por ahora, la respuesta parece estar más allá de sus fronteras.


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