Milei consolida en Córdoba el respaldo clave del empresariado

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La visita de Javier Milei a Córdoba volvió a poner en evidencia uno de los respaldos políticos más consistentes con los que cuenta el mandatario: su sintonía con el empresariado de perfil liberal y, en particular, con Manuel Tagle, titular de la Bolsa de Comercio de Córdoba. En medio de una semana compleja para la Casa Rosada, atravesada por la causa Libra y el llamado “Adornigate”, el dirigente volvió a expresar su respaldo a La Libertad Avanza.

El Presidente llegó a la provincia luego de su gira internacional para encabezar una disertación ante referentes del sector productivo, en el marco del inicio del calendario institucional de la Bolsa. El encuentro reunió a empresarios, dirigentes y funcionarios nacionales en un escenario económico que muestra señales de ordenamiento macro, aunque también tensiones cada vez más visibles en la actividad productiva.

El anfitrión fue Tagle, un empresario identificado históricamente con el ideario liberal, que en este nuevo contexto económico decidió redoblar su apuesta. Su grupo, con fuerte presencia en el sector automotor, avanza en una estrategia que incluye la incorporación de marcas chinas y el impulso a un polo automotriz en Córdoba, en línea con la apertura comercial promovida por el Gobierno nacional.

Ese marco ayuda a entender el tono con el que recibió al mandatario. Incluso, no dudó en marcar diferencias con sectores industriales que reclaman resultados más inmediatos. Para Tagle, el país no puede pensarse desde una lógica sectorial, sino como un todo integrado.

En la previa del evento, el dirigente defendió sin matices el rumbo económico y relativizó las críticas que llegan desde parte de la industria, donde se advierte sobre cierres de empresas y pérdida de competitividad frente a las importaciones.

Desde su perspectiva, el proceso de apertura y estabilización implica costos inevitables, pero forma parte de una transformación necesaria para modernizar la economía. Sostuvo que estos procesos suelen ser exigentes, aunque imprescindibles para lograr precios alineados con estándares internacionales.

En esa misma línea, cuestionó los planteos que buscan mayor protección arancelaria. Según su mirada, trasladar ese costo a los consumidores ya no resulta socialmente aceptable en un contexto donde la demanda exige precios más competitivos.

También hizo referencia al impacto de la apertura en el negocio automotor. La llegada de vehículos de origen chino comienza a presionar los valores del mercado, lo que si bien favorece al consumidor, reduce los márgenes de rentabilidad de las empresas. Aun así, consideró que ese escenario es parte de una economía más sana, donde se termina con la lógica de ganancias fáciles.

Distinto fue el clima dentro del auditorio. Si bien la sala estuvo colmada, predominó una actitud más cautelosa que entusiasta. Lejos de la efervescencia de otras ocasiones, los asistentes se mostraron expectantes.

Muchos empresarios aguardaban anuncios concretos vinculados a reformas estructurales, incentivos a la inversión o medidas específicas para sectores golpeados por la apertura. Sin embargo, el discurso de Javier Milei se orientó hacia una exposición conceptual de su programa económico, con fuerte contenido teórico y una defensa del rumbo adoptado.

Algunos asistentes sintetizaban la sensación con una frase repetida en voz baja: había sido más una clase de economía que un anuncio político. Incluso, se mencionó la ausencia de definiciones sobre temas clave como la reforma laboral.

Entre los comentarios posteriores, también apareció una preocupación que empieza a instalarse en el entramado productivo cordobés: si bien varios indicadores muestran recuperación, los sectores más intensivos en empleo aún no logran despegar.

En este escenario, la figura de Manuel Tagle se consolida como uno de los aliados más firmes del Gobierno dentro del empresariado local. La Bolsa de Comercio de Córdoba, con su histórica impronta liberal, se convirtió en un espacio particularmente receptivo para el discurso oficial.

El propio Tagle dejó en claro que la afinidad con Milei no es circunstancial, sino ideológica. Consideró un honor la rápida respuesta del Presidente a la invitación y señaló que existe una coincidencia de fondo en la visión económica.

Respecto a las críticas del mandatario hacia algunos sectores industriales, interpretó que responden más a su estilo personal —marcado por un perfil disruptivo— que a una ruptura de fondo. A su entender, el objetivo del Gobierno está claro y se mantendrá en el tiempo, incluso si eso implica tensiones con determinados sectores.

Para el empresario, el proceso en marcha permitirá que la Argentina recupere competitividad y, a largo plazo, vuelva a posicionarse como una economía próspera.

Así, entre el respaldo explícito de algunos actores y las dudas de otros, la visita presidencial dejó una postal conocida: una Córdoba permeable al discurso liberal, pero con un entramado productivo que empieza a demandar algo más que definiciones teóricas.

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