Polémica en el Senado por el aumento de dietas y las renuncias simbólicas de algunos bloques

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • El aumento de dietas de los senadores generó polémica tras conocerse que superarán los 11 millones de pesos brutos mensuales.
  • Bloques como La Libertad Avanza y la Unión Cívica Radical anunciaron que no aceptarán percibir el incremento.
  • Especialistas advierten que legalmente los legisladores no pueden renunciar a la dieta fijada por ley.
  • Victoria Villarruel aclaró que la vicepresidencia no tiene facultades para definir los sueldos de los senadores.
  • Como alternativa, se planteó que quienes rechacen el aumento puedan cobrarlo y luego donarlo.
  • La medida también generó reclamos en Diputados por la creciente diferencia salarial entre ambas cámaras.

El incremento en las dietas de los senadores nacionales volvió a generar un intenso debate político dentro del Congreso. La actualización salarial acordada recientemente implica una suba acumulada cercana al 12 por ciento desde diciembre pasado hasta abril, lo que llevaría los ingresos brutos de los integrantes de la Cámara Alta a superar los 11 millones de pesos mensuales.

La información generó reacciones inmediatas entre distintos sectores políticos del Senado. Algunos legisladores comenzaron a manifestar públicamente que no aceptarán el aumento, mientras que otros advirtieron que, en la práctica, la normativa vigente no permite renunciar formalmente a la dieta parlamentaria.

El primer bloque en pronunciarse fue el de La Libertad Avanza, que difundió un comunicado anunciando su rechazo al incremento. No se trata de la primera vez que ese espacio adopta una postura de ese tipo frente a actualizaciones salariales, ya que en ocasiones anteriores también expresó su decisión de no percibir aumentos vinculados a paritarias del personal legislativo.

Sin embargo, dentro del propio Senado se advierte que la situación podría presentar matices. El actual bloque libertario está integrado mayoritariamente por legisladores que asumieron sus bancas en diciembre pasado y que ya comenzaron su mandato con dietas superiores a los diez millones de pesos brutos. Por ese motivo, algunos observadores señalan que la implementación efectiva del rechazo al aumento podría resultar compleja.

A la postura del oficialismo se sumó posteriormente el bloque de la Unión Cívica Radical, que anunció que tampoco aceptará percibir los incrementos derivados de las paritarias acordadas para los trabajadores del Congreso. En un comunicado, los senadores radicales señalaron que, si bien consideran legítimo el aumento para los empleados legislativos, entienden que esa actualización no debería trasladarse automáticamente a los representantes políticos.

El pronunciamiento del radicalismo apeló a un criterio de moderación frente al contexto económico general. Según expresaron, la decisión busca alinearse con el esfuerzo que atraviesa la sociedad en un escenario de ajustes y recomposición de variables económicas.

En paralelo, tres senadores por la provincia de Santiago del Estero —Elia Esther del Carmen Moreno, Gerardo Zamora y José Neder— presentaron una nota formal manifestando su decisión de renunciar al incremento salarial.

No obstante, especialistas en el funcionamiento administrativo del Senado explican que la legislación vigente establece que la dieta parlamentaria se fija a partir de módulos definidos por ley, cuyo valor se actualiza en función de los acuerdos salariales del personal legislativo. Por esa razón, sostienen que los senadores no pueden modificar unilateralmente el monto que perciben.

Según esta interpretación, la única alternativa viable para quienes no desean quedarse con el aumento es cobrarlo y luego destinarlo a donaciones u otros fines. De hecho, algunos asesores legislativos remarcan que la renuncia formal a la dieta no es jurídicamente posible dentro del sistema actual.

En esa misma línea se expresó la vicepresidenta de la Nación y presidenta del Senado, Victoria Villarruel. La funcionaria aclaró que no tiene facultades para definir el nivel de ingresos de los legisladores, ya que esa decisión depende exclusivamente de los propios senadores a través de los mecanismos establecidos por la normativa parlamentaria.

Villarruel explicó que la presidencia del Senado no interviene en la fijación de dietas ni en la cantidad de asesores que posee cada legislador. Como alternativa, sugirió que aquellos que no deseen percibir el aumento puedan donarlo a instituciones benéficas, entre ellas la fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

Mientras tanto, el debate también se trasladó a la Cámara de Diputados. Allí algunos legisladores comenzaron a expresar su malestar debido a la diferencia salarial que se generará entre ambas cámaras del Congreso.

A partir del nuevo esquema, los senadores podrían llegar a percibir ingresos brutos superiores a los 12 millones de pesos mensuales, mientras que los diputados se mantendrían en torno a los 6,5 millones. Esa brecha despertó críticas entre algunos integrantes de la Cámara Baja, quienes sostienen que enfrentan gastos similares vinculados a los traslados desde sus provincias y la permanencia en la Ciudad de Buenos Aires durante las semanas de actividad parlamentaria.

La actualización salarial que desató la controversia surge de un acuerdo paritario escalonado que contempla incrementos retroactivos y ajustes mensuales sucesivos. Aunque el porcentaje total ronda el 12 por ciento, el debate político que generó la medida vuelve a poner en discusión el sistema de fijación de dietas dentro del Congreso y la distancia que muchas veces se percibe entre los ingresos de los legisladores y el contexto económico general del país.

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