Mercados en retroceso: acciones caen hasta 30% y crece la cautela de los inversores

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Las acciones registraron una caída promedio del 30% desde los máximos alcanzados tras las elecciones legislativas de 2025, lo que generó desilusión entre inversores y menor volumen de operaciones en el mercado.
  • El sector bancario fue uno de los más afectados por el aumento de la morosidad en las carteras de crédito y por el impacto de las altas tasas de interés en pesos.
  • Los bonos soberanos en dólares volvieron a rendir más del 9% anual, lo que los convierte en una alternativa atractiva para inversores dispuestos a asumir mayor riesgo.
  • El conflicto en Medio Oriente y las tasas de interés elevadas en Estados Unidos generan presión sobre los mercados emergentes y dificultan el financiamiento internacional.
  • Las proyecciones del mercado anticipan una inflación cercana al 22,3% en los próximos 12 meses y un dólar que podría ubicarse alrededor de los 1.750 pesos.
  • A pesar de la volatilidad financiera, las expectativas del mercado señalan que la economía argentina podría crecer cerca del 3% anual entre 2025 y 2027.

Tras un período de expectativas alcistas que parecía anticipar nuevos máximos en los mercados financieros, el escenario cambió en los últimos meses y volvió a instalar un clima de cautela entre los inversores. Los precios de varios activos regresaron a niveles similares a los observados en 2025, mientras el volumen de operaciones comenzó a reducirse y se multiplican las señales de desilusión entre quienes habían apostado a una recuperación más sostenida.

El retroceso se reflejó especialmente en el mercado accionario. Desde el máximo alcanzado luego de las elecciones legislativas de 2025, las acciones registraron caídas promedio cercanas al 30%. Este ajuste estuvo acompañado por un menor dinamismo en las operaciones y por un deterioro en los resultados de algunos sectores clave, particularmente el financiero.

Los bancos fueron uno de los segmentos más afectados por la nueva coyuntura. No solo experimentaron una caída en el valor de sus acciones, sino que además presentaron balances con resultados negativos. La combinación de tasas de interés muy elevadas en pesos generó un incremento en la morosidad dentro de las carteras de crédito, mientras que el financiamiento en dólares se expandió en un contexto de brechas de tasas relativamente reducidas.

Esta combinación limitó la capacidad de las entidades financieras para mejorar su rentabilidad. A ello se sumó el desempeño moderado de las carteras de bonos, que en los últimos meses no generaron ganancias significativas para las instituciones que los mantienen como parte de su portafolio.

En contraste, el sector energético mostró un comportamiento más favorable. Las acciones vinculadas a la energía lograron sostener resultados positivos, aunque las utilidades no alcanzaron las expectativas que inicialmente se habían proyectado. Dentro de este grupo, una de las compañías más destacadas fue Vista, que logró consolidarse como una de las firmas con mejor desempeño del rubro.

La empresa no solo registró mayores ganancias, sino que también amplió su base de activos, emitió nuevas acciones y avanzó en mejoras en productividad y eficiencia operativa. Como resultado, su cotización se mantuvo cerca de los máximos alcanzados hacia noviembre de 2025.

En el mercado de deuda, los bonos soberanos argentinos en dólares volvieron a ofrecer rendimientos superiores al 9% anual en la mayoría de sus versiones. Este nivel de retorno se compara con el rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a diez años, que ronda el 4,2% anual.

La diferencia refleja el aumento del riesgo país, aunque también convierte a los títulos argentinos en una alternativa atractiva para inversores dispuestos a asumir mayores riesgos a cambio de rendimientos más elevados.

El panorama financiero también está influido por los compromisos de deuda que enfrenta el país. Hasta diciembre de 2027, Argentina debe afrontar vencimientos de capital e intereses por unos 31.000 millones de dólares. Sin embargo, existen distintos mecanismos que podrían contribuir a cubrir esas obligaciones, como los acuerdos de swap vigentes con China y Estados Unidos, además del resultado fiscal, el financiamiento en el mercado interno y eventuales ventas de activos estatales.

En este contexto, el Gobierno mantiene la decisión de no emitir deuda en el exterior mientras las tasas internacionales permanezcan elevadas. Para acceder al financiamiento externo, el país debería obtener condiciones cercanas al 8% anual o menos, un nivel que actualmente no está disponible en los mercados internacionales.

En paralelo, el escenario global también genera incertidumbre. El conflicto bélico que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos está reconfigurando el mapa financiero internacional y podría afectar las proyecciones económicas para 2026.

Una de las principales consecuencias es la probable persistencia de tasas de interés elevadas en Estados Unidos. La Reserva Federal enfrenta presiones inflacionarias que podrían intensificarse por el aumento en los precios del petróleo y el gas, factores que también impactan en los costos energéticos a nivel global.

En el caso de Argentina, la suba de estos commodities podría impulsar el valor de productos agrícolas como la soja, el maíz y el azúcar, así como también el desarrollo de biocombustibles. No obstante, el incremento de los precios del petróleo también eleva los costos de producción agrícola, lo que reduce parte de ese beneficio.

En materia de expectativas macroeconómicas, el Relevamiento de Expectativas de Mercado proyecta para los próximos doce meses una inflación del 22,3% y una devaluación cercana al 24,1%, con un tipo de cambio que podría ubicarse alrededor de los 1.750 pesos por dólar.

En este escenario, el dólar dejaría de ser la inversión más atractiva frente a alternativas en pesos que ofrecen rendimientos superiores. Letras a corto plazo pueden rendir alrededor del 32% anual, mientras que los instrumentos ajustados por inflación agregan un margen adicional cercano al 6%.

Pese a la volatilidad actual, las proyecciones de actividad económica continúan mostrando una recuperación moderada. Las estimaciones indican que el país podría crecer alrededor de un 3% anual durante los próximos dos años, encadenando tres años consecutivos de expansión entre 2025 y 2027.

Aun así, el contexto global y las tensiones entre inversores y grupos de control dentro de las empresas mantienen la cautela en los mercados. Mientras algunas compañías buscan destinar recursos a nuevas inversiones tecnológicas, especialmente vinculadas a la inteligencia artificial, muchos accionistas prefieren priorizar el reparto de dividendos.

Esta tensión, sumada al clima internacional, contribuye a explicar la reciente corrección en los mercados. Sin embargo, algunos analistas consideran que, una vez que se reduzca la incertidumbre global, las acciones podrían retomar una senda alcista en el mediano plazo.

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