El respaldo empresario acelera la recta final de la reforma laboral

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • El G6 expresó un apoyo cerrado a la reforma laboral en una reunión con funcionarios nacionales.
  • Las entidades empresarias sostienen que el proyecto favorecerá la creación de empleo formal y la competitividad.
  • Durante el encuentro se plantearon también preocupaciones sectoriales, especialmente desde la industria y la construcción.
  • El agro destacó el impacto positivo de la baja de retenciones como ejemplo de estímulo a la producción.
  • El empresariado subrayó la necesidad de estabilizar la macroeconomía para liberar el potencial productivo.
  • Advirtieron que la reforma es un paso importante, aunque insuficiente por sí sola para resolver problemas estructurales.

A pocos días de que el Senado defina el futuro de la reforma laboral, el Gobierno recibió una señal contundente de apoyo por parte de las principales cámaras empresarias del país. Las entidades que integran el denominado “Grupo de los Seis” (G6) mantuvieron este martes un encuentro con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el secretario de Comunicación, Javier Lanari, en el que manifestaron su respaldo al proyecto y analizaron el escenario económico general.

El G6 está conformado por la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la Unión Industrial Argentina (UIA). Desde ese espacio coincidieron en que la iniciativa oficial apunta a modernizar el esquema laboral y a generar condiciones más propicias para la inversión y el empleo formal.

El acompañamiento no es novedoso. Días atrás, las mismas entidades habían difundido un pronunciamiento en el que remarcaron la necesidad de avanzar hacia un marco normativo que otorgue previsibilidad, reduzca la informalidad y mejore la competitividad del entramado productivo. En ese mensaje también convocaron a dirigentes políticos y sindicales a alcanzar consensos que permitan dinamizar la actividad económica.

Durante la reunión en la Casa Rosada, el presidente de la SRA, Nicolás Pino, describió el intercambio como “correcto” y valoró el trabajo legislativo realizado en el período de sesiones extraordinarias. Según relató, el diálogo no se limitó exclusivamente a la reforma laboral, sino que incluyó otras iniciativas en agenda y un repaso por la coyuntura que atraviesan distintos sectores.

Pino destacó que, en el caso del agro, las recientes reducciones en los derechos de exportación tuvieron un efecto inmediato sobre la producción. “Cuando hay una buena medida, la respuesta es más actividad”, sostuvo, al tiempo que consideró acertada la decisión oficial en el actual contexto macroeconómico.

No obstante, también admitió que representantes de la industria y de la construcción expresaron inquietudes vinculadas al presente de sus actividades. Tanto la UIA como Camarco plantearon la necesidad de atender las dificultades que atraviesan algunas empresas. Desde el Gobierno, de acuerdo con lo transmitido por los participantes, reconocieron esas preocupaciones, aunque insistieron en la importancia de evaluar el cuadro completo y sostener el rumbo de las reformas estructurales.

En ese marco, los referentes empresariales insistieron en que el eje central debe ser la estabilización macroeconómica para liberar el potencial productivo. “Hoy hay más interés en balances productivos que en cierres financieros”, señalaron desde el sector rural, en una frase que sintetiza la expectativa de que la recuperación se apoye en mayores niveles de actividad real.

Por su parte, desde la UIA subrayaron la voluntad de mantener un diálogo institucional fluido con las autoridades nacionales y ratificaron su compromiso con la creación de empleo, el desarrollo sostenible y el fortalecimiento del crédito. La coincidencia general fue que la articulación entre el sector público y el privado será determinante para consolidar un proceso de crecimiento.

En relación con el impacto concreto de la reforma, el presidente de la CAC, Mario Grinman, consideró que la reducción de los costos laborales —en particular por la baja de contribuciones patronales— podría funcionar como incentivo para ampliar las plantillas en el sector formal. También destacó la incorporación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), al que definió como una herramienta destinada a reducir riesgos e incertidumbres al momento de contratar personal.

Sin embargo, el propio dirigente advirtió que ningún cambio normativo opera de manera automática. “No existe magia”, reconoció, al señalar que los problemas estructurales del mercado laboral argentino requieren un abordaje integral y sostenido en el tiempo. Aun así, evaluó que la reforma constituye un paso relevante en la dirección que reclama el empresariado.

Con el respaldo explícito del G6 y la expectativa puesta en la votación del viernes, el oficialismo encara la etapa decisiva de una iniciativa que promete reconfigurar las reglas del trabajo en la Argentina y abrir un nuevo capítulo en la relación entre el Estado, las empresas y los trabajadores.

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