Febrero atípico para el mercado automotor: menos ventas, dudas fiscales y el impacto del dólar

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • No hay cifras oficiales de patentamientos por un conflicto institucional
  • La posible eliminación del Impuesto Interno frena decisiones de compra
  • La baja del dólar alteró la relación de precios entre modelos
  • Autos con lista en pesos se encarecieron medidos en dólares
  • Modelos fijados en dólares ganan competitividad en pesos
  • El mercado muestra menor dinamismo y espera definiciones fiscales

El mercado de autos 0km atraviesa un febrero inusual, marcado por la ausencia de cifras oficiales de patentamientos y por un clima de cautela que se percibe en concesionarias, importadores y terminales. Un conflicto entre una dependencia pública y la consultora encargada de procesar los datos dejó al sector sin estadísticas consolidadas, lo que impide medir con precisión la evolución de la demanda.

Ante ese vacío informativo, la referencia principal pasa por la percepción de los actores del mercado. Y la sensación predominante es la de una actividad más moderada respecto de meses anteriores. A esa dinámica se suma la expectativa generada por el tratamiento legislativo de la Reforma Laboral, que incluye un capítulo fiscal con impacto directo sobre los vehículos de mayor precio.

La eventual eliminación del Impuesto Interno para determinados 0km genera incertidumbre. Aunque se espera la aprobación de la norma, su entrada en vigencia podría demorarse por cuestiones técnicas. Esa transición alimenta la especulación entre potenciales compradores, que postergan decisiones ante la posibilidad de que los modelos de gama alta reduzcan su valor. El razonamiento es claro: si bajan los precios en el segmento premium, podría producirse un “efecto cascada” que arrastre a los autos de gama media.

El resultado inmediato es un freno en las operaciones, especialmente en los modelos alcanzados por el tributo. La expectativa de pagar menos en el corto plazo se convierte en un incentivo para esperar.

Pero no es el único factor que explica la cautela del mercado. La reciente baja del dólar oficial también alteró la dinámica de precios. Si se toma como referencia el tipo de cambio de fines de 2025, que rondaba los $1.481, y se lo compara con el valor actual cercano a $1.400, se observa una apreciación del peso del orden del 5%. Ese movimiento impacta de manera diferente según cómo estén expresadas las listas de precios.

Los vehículos comercializados en dólares requieren hoy menos pesos para su adquisición. En términos prácticos, para quienes toman como referencia la moneda estadounidense, esos modelos se abarataron. En cambio, los autos con precios fijados en pesos —que representan la mayor parte del mercado— se encarecieron medidos en dólares, ya que además de la baja del tipo de cambio oficial, registraron incrementos nominales en estos dos meses.

Un ejemplo ilustrativo es el del Toyota Yaris, uno de los modelos más vendidos por Toyota. La versión XS costaba en diciembre $32.473.000 y, tras aumentos aplicados en enero y febrero, pasó a $34.284.000. Con un dólar más bajo, el valor medido en moneda estadounidense se incrementó de manera significativa en apenas semanas.

El fenómeno inverso puede observarse en modelos cuyos precios están fijados en dólares, como el BYD Dolphin Mini, de la automotriz china BYD. Al mantenerse estable su precio en moneda extranjera, la apreciación del peso implicó una reducción en el monto necesario en pesos para adquirirlo.

Esta brecha comenzó a modificar el comportamiento de los consumidores. Aquellos que priorizan el precio final evalúan con mayor atención los modelos importados con listas en dólares, aun cuando el pago se realice en pesos al tipo de cambio vigente. En paralelo, las terminales que comercializan en moneda local intensificaron las estrategias de descuentos y bonificaciones para compensar la pérdida de competitividad relativa.

Así, el mercado automotor combina en febrero tres elementos que interactúan entre sí: falta de estadísticas oficiales, incertidumbre tributaria y un tipo de cambio que reconfigura la comparación de precios. El resultado es un escenario de menor dinamismo, con compradores que analizan con mayor detalle el momento oportuno para cerrar la operación.

En un contexto económico donde las expectativas juegan un rol central, el sector aguarda definiciones legislativas y mayor estabilidad cambiaria para recuperar previsibilidad. Hasta entonces, la cautela parece imponerse en los salones de venta.

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