
Monotributo bajo la lupa: ARCA avanza con recategorizaciones automáticas por movimientos en billeteras virtuales
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- Monotributistas reciben recategorizaciones y exclusiones basadas en movimientos en billeteras virtuales
- El sistema MOREO cruza acreditaciones digitales con la facturación declarada
- ARCA no distingue entre ventas reales y transferencias o reintegros
- El plazo para apelar es de 15 días hábiles mediante Presentaciones Digitales
- La exclusión implica pasar al régimen general y esperar tres años para reingresar
- Los controles son cada vez más automáticos e integrales desde 2026
Los monotributistas comenzaron a recibir en su Domicilio Fiscal Electrónico notificaciones de recategorización de oficio e incluso de exclusión del régimen simplificado, a partir de cruces sistémicos realizados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). El eje de estas decisiones está puesto en los movimientos detectados en billeteras virtuales y plataformas digitales, cuyos datos son informados mensualmente al organismo.
El mecanismo se apoya en la información que proveen aplicaciones como Mercado Pago, Personal Pay y Naranja X, entre otras. A partir de los depósitos y acreditaciones registradas en estas plataformas, el sistema estima ingresos brutos que, en algunos casos, superan los montos declarados por los contribuyentes dentro del Monotributo.
El problema, según advierten especialistas tributarios, es que el organismo no discrimina la naturaleza de esos fondos. Es decir, no distingue si se trata de ingresos por ventas efectivas o de simples transferencias entre cuentas propias, reintegros comerciales, préstamos recibidos o dinero reunido para gastos compartidos. Esa falta de diferenciación puede derivar en ajustes automáticos que no necesariamente reflejan la realidad económica del contribuyente.
Este endurecimiento de los controles llega después de una campaña de inducción previa a la última recategorización, cuyo vencimiento operó el 5 de febrero. En aquel momento, ARCA incluyó en el apartado “Nuestra Parte” del portal de cada monotributista el detalle de los montos detectados en billeteras virtuales. Aunque no implicaba de inmediato una sanción, funcionaba como advertencia para que el contribuyente revisara su situación.
Desde el 6 de febrero, en cambio, comenzaron a activarse procesos automáticos a través del sistema MOREO (Monotributo – Recategorización de Oficio), una herramienta informática que consolida datos provenientes de plataformas de pago, pasarelas electrónicas y agregadores financieros. El sistema suma las acreditaciones registradas en todas las billeteras asociadas a un mismo CUIT y las contrasta con la facturación declarada.
Si el monto detectado excede los límites de la categoría vigente, el sistema procede a modificarla de oficio o, en casos más extremos, a excluir directamente al contribuyente del régimen simplificado. Para tomar esa decisión también se consideran otros parámetros, como el nivel de gastos personales, compras realizadas y bienes adquiridos.
Un caso testigo difundido por un estudio contable muestra cómo opera el mecanismo: en el análisis correspondiente a todo el año 2025, el sistema detectó acreditaciones por más de 15 millones de pesos provenientes de “plataformas digitales”. Al superar los topes de la categoría más baja, el contribuyente fue recategorizado automáticamente a una categoría superior.
El escenario se vuelve más delicado cuando se produce la exclusión. Si el monotributista no presenta una apelación dentro de los 15 días hábiles mediante el servicio de “Presentaciones Digitales”, la baja del régimen simplificado se concreta y se genera el alta inmediata en el régimen general, que incluye IVA, Ganancias y Autónomos. Para regresar al Monotributo, la normativa prevé un plazo de espera de tres años.
El punto crítico radica en que muchas acreditaciones no constituyen ingresos gravados. Transferencias entre cuentas propias —por ejemplo, mover dinero de una cuenta bancaria a una billetera—, préstamos personales, recaudaciones grupales o reintegros de compras pueden inflar artificialmente el volumen detectado por el sistema.
A partir de 2026, los controles se volvieron más integrales. ARCA ya no analiza operaciones aisladas, sino que perfila al contribuyente en su conjunto, cruzando información bancaria, financiera y de consumo. La digitalización del sistema tributario, con procesos cada vez más automatizados, reduce el margen de intervención humana y acelera las decisiones administrativas.
En ese contexto, los especialistas recomiendan monitorear periódicamente el Domicilio Fiscal Electrónico, revisar los montos informados en el portal oficial y conservar respaldos que acrediten el origen de los fondos. La clave, sostienen, es anticiparse a eventuales inconsistencias antes de que el sistema dispare una recategorización o exclusión que pueda impactar de manera significativa en la carga fiscal del pequeño contribuyente.





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