


Dinamarca anunció el miércoles un incremento de la presencia militar y maniobras en Groenlandia en coordinación con sus aliados de la OTAN. Esta decisión surge tras el fracaso de una reunión entre representantes de EE. UU., Copenhague y Nuuk, donde no se alcanzó un acuerdo sobre el futuro de la isla, un territorio autónomo danés que Washington ha manifestado interés en controlar.
El Ministerio de Defensa danés emitió un comunicado donde aseguran que el objetivo es "mejorar la capacidad operativa en las condiciones del Ártico y reforzar la presencia de la OTAN en la región". Se prevé un aumento en la llegada de aviones, barcos y soldados, así como actividades de protección de infraestructuras esenciales y el despliegue de titulares de la Marina.
El ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, declaró que "la seguridad en el Ártico es fundamental" y agregó que Dinamarca y sus aliados pronto definirán los detalles de esta operación militar. En este contexto, la televisión pública danesa DR reportó el despliegue de un comando de avanzada en Groenlandia para preparar la llegada de más efectivos.
Dinamarca ha destinado cerca de 42.000 millones de coronas danesas (alrededor de 6.000 millones de euros) en el último año para reforzar la defensa en Groenlandia, un aumento que incluye más barcos, satélites y drones. Poulsen también reiteró la disposición de Copenhague para incrementar su presencia militar en el Ártico, a pesar de las críticas de EE. UU. sobre una supuesta falta de vigilancia en la zona, donde también están activos barcos rusos y chinos.
En medio de estas tensiones, Dinamarca formó un grupo de trabajo con EE. UU. para abordar diferencias sobre el futuro de Groenlandia. Durante la reunión con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio en la Casa Blanca, según el canciller danés Lars Løkke Rasmussen, no se cambió la postura de EE. UU., aunque se exploraron posibles caminos de colaboración.
Rasmussen subrayó que Dinamarca quiere asegurar la seguridad de Groenlandia respetando su integridad territorial, mientras que la ministra groenlandesa, Vivian Motzfeldt, enfatizó la importancia de la alianza entre Groenlandia, Dinamarca y EE. UU.
Por otro lado, el presidente Donald Trump reiteró que la posesión de Groenlandia por parte de EE. UU. es crucial para la seguridad nacional, provocando preocupación entre expertos en derechos humanos de la ONU, quienes señalaron que sus comentarios evocan colonialismo y amenazan el orden internacional.
Ante esta situación, el vicepresidente groenlandés, Múte B. Egede, instó a la comunidad groenlandesa a unirse frente a las presiones externas, recordando la importancia del diálogo y de explorar vías para el futuro del territorio.




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