
El regreso del teclado físico: una reacción al dominio absoluto de la pantalla
TECNOLOGÍA Agencia de Noticias del Interior

- El regreso del teclado físico refleja una revisión crítica del dominio absoluto de la pantalla táctil.
- El iPhone de 2007 marcó el inicio de una era que relegó teclados y botones fijos.
- Clicks propone un uso del móvil centrado en la escritura y la comunicación.
- El Communicator integra teclado físico, pantalla pequeña y funciones productivas.
- Las fundas y teclados magnéticos ofrecen alternativas sin compromisos definitivos.
- La discusión reabre el debate entre comodidad, productividad y diseño en los smartphones.
Cada cierto tiempo, la industria tecnológica se detiene a revisar decisiones que parecían irreversibles. En 2026, esa introspección adopta una forma inesperada: el regreso de elementos que muchos consideraban definitivamente superados, como el teclado físico y el conector de auriculares. No se trata de una simple concesión a la nostalgia, sino de una discusión más profunda sobre los límites de la simplificación extrema y el lugar que la pantalla táctil ocupa en la vida cotidiana.
Para entender por qué este debate vuelve a escena hay que retroceder casi dos décadas. En 2007, la presentación del primer iPhone redefinió el concepto de teléfono inteligente. Steve Jobs fue entonces tajante al diferenciar su propuesta de dispositivos como BlackBerry, que dominaban el mercado corporativo con teclados físicos y botones permanentes. La pantalla táctil prometía flexibilidad, ahorro de espacio y una interfaz adaptable a cada aplicación. La apuesta funcionó: el teclado en pantalla ganó la partida y se convirtió en el estándar de la industria.
El triunfo no fue solo estético. Con el paso del tiempo, la escritura táctil se volvió más eficiente gracias a la autocorrección, la predicción de palabras y la adaptación a distintos idiomas y contextos. Incluso usuarios intensivos terminaron por aceptar que podían escribir con rapidez sobre vidrio. A cambio, se asumieron ciertos compromisos: pantallas cada vez más grandes, menos controles físicos y una interacción dominada por el desplazamiento continuo.
En ese contexto aparece Clicks, una compañía que propone revisar esa lógica. Su producto más ambicioso, el Clicks Communicator, coloca al teclado físico nuevamente en el centro del diseño. No es un accesorio añadido, sino el punto de partida. Se trata de un teléfono Android con teclado integrado y una pantalla AMOLED de 4,03 pulgadas que busca complementar la escritura, no reemplazarla. El dispositivo ejecuta Android 16 y ofrece una ficha técnica funcional: batería de 4.000 mAh, cámara principal de 50 megapíxeles con estabilización óptica, almacenamiento ampliable mediante microSD y un detalle que parecía extinto, el jack de auriculares de 3,5 mm.
La propuesta no se agota en el hardware. El teclado del Communicator es sensible al tacto, lo que permite desplazarse por mensajes o páginas sin levantar los dedos. Un botón lateral habilita funciones como la conversión de voz en texto, la grabación de audio o la transcripción de reuniones. A esto se suma un sistema de notificaciones mediante un LED configurable y un “message hub” que agrupa conversaciones de distintas aplicaciones en una sola vista. La idea que impulsa el proyecto es clara: un dispositivo pensado para producir y comunicarse, más que para navegar sin rumbo.
Clicks, sin embargo, no se limita a una apuesta única. Antes de lanzar su propio teléfono, la empresa se dio a conocer con el Clicks Keyboard Case, una funda que añade un teclado QWERTY físico en la parte inferior del móvil, al estilo de los viejos BlackBerry. La propuesta es reversible: conservar el smartphone habitual y sumar un teclado solo cuando se lo necesita. Compatible con varios modelos de iPhone y algunos Android, la funda se conecta por USB-C o Lightning.
La tercera alternativa busca un punto intermedio. El Clicks Power Keyboard, presentado en el CES 2026, es un teclado magnético que se adhiere a la parte trasera del teléfono y se despliega únicamente cuando hace falta escribir. Además, funciona como batería externa de 2.150 mAh y es compatible con MagSafe y Qi2, lo que amplía su alcance a múltiples dispositivos.
El planteo de Clicks deja en evidencia un intercambio inevitable. Recuperar el teclado físico implica resignar tamaño de pantalla. Las soluciones modulares permiten experimentar sin compromisos definitivos, mientras que el Communicator exige una decisión más consciente sobre cómo se quiere usar el teléfono. Con un precio promocional de 399 dólares y un lanzamiento previsto para este año, la compañía apuesta a captar a quienes sienten que, en nombre de la simplicidad, la tecnología quizá fue demasiado lejos.





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