Juntos en el barro

1672251644843

“No lo van a decir públicamente porque no pueden, te imaginás que los radicales los matarían, pero Ramón (Mestre) y Mario (Negri) prefieren a Luis Juez”. La frase emana de boca de un dirigente de la UCR que no se encolumna detrás de los citados referentes radicales y tampoco con Rodrigo de Loredo. Sus palabras expresan un temor que subyace a una parte importante de la militancia y la dirigencia boina blanca que (como él) cree posible un triunfo de Juntos por el Cambio (JxC) en las elecciones provinciales de 2023. La inquietud sobrevuela inclusive encuentros que ensalzan la unidad, como el encuentro del Frente Cívico de este martes en el que el senador mostró los dos pies en el plato de la coalición pese a que su socio y contrincante reafirmó la voluntad de “animarmos a competir con unidad y con transparencia”.

Más importante aún, refleja la inquietud que sienten en las huestes que sí tributan al proyecto del diputado, pero desconfían de la real voluntad de triunfo de quienes hoy manejan la UCR en Córdoba. Según sospechan, mestristas y negristas saben que un triunfo de De Loredo lo convertiría inmediatamente en el líder boinablanca, relegando al resto a lugares subsidiarios en la estructura partidaria.

“Desde hace años tienen el control del aparato. Si gana Rodrigo, lo pierden. Igual, la renovación de autoridades ocurrirá el próximo año y él será el nuevo líder, gane o no en las provinciales. Eso es inexorable”, amplía la voz correligionaria.

Visto con otro prisma, el recelo de sectores rivales puede responder también al sinuoso camino seguido por el extitular de ARSAT, quien por meses cultivó un sugestivo misterio. De hecho, recuerdan la admisión de su deseo de convertirse en gobernador llegó en cuentagotas, de una manera casi colateral que no terminó de convencer al pleno del partido.

“Rodrigo deja dudas aún. A muchos les da la sensación de que le interesa más la lapicera que una candidatura. No va hasta el fondo como quisieran. Incluso creen que finalmente no irá por la provincia y se quedará en la ciudad. No da las garantías que Juez sí otorga. Por eso muchos también se van con Luis, aunque sepan que difícilmente vaya a cumplir”, desmenuza una fuente capitalina.

A tales desconfianzas cruzadas apunta la artillería dialéctica del schiarettismo. Conocedor de las rispideces de las internas cambiemistas, abona inquinas que florecieran en 2019. Con ese objetivo, además de inflar el globo de ensayo de Juntos por Argentina que germinó tras el encuentro de Mauricio Macri y Martín Llaryora, sigue bisbiseando al oído de radicales que, con descreimiento y nostalgia, siguen alimentando proyectos ajenos a la alianza opositora.

 

“El peronismo se juega a romper porque sabe que hay intendentes y dirigentes que juegan su propio juego, pero no hay manera de que JxC se rompa en Córdoba”, afirma el dirigente mediterráneo.

 

“No entiende”
Ante tanto recelo, el apoyo intendentista se torna imprescindible para el sustento del proyecto deloredista. Como ya lo expresara Juez, su rival en la interna rumbo a El Panal, cree necesario ofrecer participación especialmente a quienes queden sin la posibilidad de una re-reelección.

 

En las últimas semanas, tal como quedara reflejado en el almuerzo de fin de año que organizó en su casa, el precandidato a gobernador radical ha ido sumando voluntades desde el interior provincial. Varias de ellas históricamente enlistadas en las corrientes mestristas.

“Al comienzo éramos cuatro gatos locos. Ahora somos más de 80 los que estamos en este viaje. Varios vienen del Foro de Intendentes Radicales, al que muchos veían como un ente mestrista. Más bien era idea de Ramón mostrarlos como propios, pero era una conveniencia por intereses”, señala un alcalde que participa de la construcción que tributa al líder del bloque Evolución en Diputados.

 

En este espacio vinculan ese desplazamiento a un cansancio con los modos que propicia el exadministrador de la capital, a quien perciben como el principal conspirador contra las chances de cualquier otro dirigente. En especial después de la aparición de carteles que apuntalan las intenciones de su hermano, Diego, para recuperar el control de la Municipalidad.

“Ramón no entiende, le cuesta asumir la realidad que expresan los cordobeses. En 2019 sacó menos de 12 puntos. O sea, más del 87% le dijo que no. Hacen falta nuevos jugadores, hay que oxigenar la oferta. Eso es lo que ven los que manejan el territorio”, enfatiza el jefe comunal.

 

Apelando a una metáfora que remite a uno de los principales reclamos en la ciudad de Córdoba, la fuente ilustra el rol que esperan de quienes manejan la estructura partidaria. “Por muchos años, a este colectivo lo manejaron Negri y Mestre, pero no llegamos a ningún lado. No queremos que se bajen, la idea no es tirar a nadie del bondi. Solo creemos que deben dejar el volante y sentarse en el pasaje. Saben que tienen lugares importantes. Quizás Mario lo entienda un poco más”, grafica.

 

Los mismos nombres son los señalados como responsables de la debacle de 2019, que permitió a Schiaretti alzarse con un rotundo triunfo. "Fueron intransigentes. La gente no quiere que nos separemos. Por eso JxC no se va a romper. Luis y Rodrigo no se van a bajar del bondi. Mucho menos ante un escenario que nos entusiasma", sentencia el dirigente del interior provincial.

 Con información de Letra P, sobre una nota de Luis ZEGARRA

Te puede interesar