Llaryora mueve sus fichas para 2027: Schiaretti como carta nacional y Córdoba como prioridad

POLÍTICAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

La reaparición de Juan Schiaretti como posible candidato presidencial volvió a ocupar un lugar central en la estrategia política de Martín Llaryora. Durante su paso por Buenos Aires, el gobernador cordobés dejó señales que exceden la discusión sobre el futuro del peronismo nacional: busca preservar la autonomía del cordobesismo y concentrar sus esfuerzos en el objetivo de conseguir la reelección en Córdoba en 2027.

La estrategia tiene dos destinatarios. Por un lado, el peronismo nacional, donde todavía no hay definiciones claras sobre los liderazgos y el rumbo electoral. Por otro, los sectores políticos que observan con atención el escenario cordobés, especialmente La Libertad Avanza y su intención de disputar el poder provincial.

En ese contexto, Llaryora volvió a recurrir a la figura de su antecesor. Para el espacio que conduce el gobernador, Schiaretti conserva un importante capital electoral y representa una alternativa para proyectar al peronismo cordobés más allá de las fronteras provinciales, sin quedar subordinado a las disputas de otros sectores.

Un mensaje al peronismo nacional

Cada vez que fue consultado en Buenos Aires sobre el futuro del peronismo y la posición que adoptará Córdoba, Llaryora puso sobre la mesa el nombre de Schiaretti. La maniobra le permitió evitar definiciones sobre otros dirigentes y, al mismo tiempo, ratificar la identidad política propia del cordobesismo.

La señal apunta a marcar distancia de las principales figuras que hoy buscan posicionarse dentro del peronismo nacional. Por el momento, ni Axel Kicillof ni Sergio Massa cuentan con un respaldo automático del oficialismo cordobés.

La apuesta por Schiaretti funciona así como una forma de preservar margen de maniobra y evitar que el PJ provincial quede involucrado anticipadamente en una interna que todavía no tiene reglas ni candidaturas definidas. En ese esquema, Córdoba mantiene abierta la posibilidad de tomar distancia de la competencia nacional y definir su posición más adelante.

La autonomía política es uno de los principales activos que el cordobesismo pretende conservar de cara al próximo turno electoral. La intención es sostener una identidad diferenciada del kirchnerismo y evitar compromisos que puedan condicionar la estrategia local.

La reelección de Llaryora, por encima de todo

Detrás de la proyección presidencial de Schiaretti aparece una prioridad más inmediata: consolidar el proyecto de continuidad del actual gobernador.

En el Centro Cívico entienden que cualquier discusión nacional pierde relevancia si antes no se garantiza la fortaleza del oficialismo en Córdoba. Por eso, la gestión provincial, el ordenamiento interno y la construcción territorial ocupan el centro de la agenda política.

La insistencia de Llaryora sorprendió a algunos dirigentes cercanos a Schiaretti, especialmente porque el exmandatario todavía no definió si competirá por la Presidencia. Sin embargo, dentro de ese espacio también interpretan que mantener su nombre en circulación puede resultar funcional a los intereses del oficialismo provincial.

La eventual candidatura nacional del exgobernador representa una herramienta para ampliar la proyección del cordobesismo, mientras que la búsqueda de un segundo mandato constituye el objetivo central de Llaryora. Ambas estrategias pueden complementarse, pero la prioridad está definida: primero debe resolverse la disputa por el poder en Córdoba.

El mensaje también tiene una dimensión interna. El gobernador necesita ordenar a los sectores que integran Hacemos Unidos por Córdoba, contener posibles diferencias y sostener su presencia en el interior provincial y en la Capital. La anticipación de debates nacionales podría dispersar esfuerzos en un momento en el que el oficialismo busca consolidar su posición electoral.

La Libertad Avanza también está en la mira

La jugada no se limita al peronismo. La posibilidad de que Schiaretti encabece una alternativa nacional también puede influir en los planes de La Libertad Avanza para Córdoba.

En el oficialismo provincial observan con cautela la posibilidad de un entendimiento electoral con el presidente Javier Milei. Mientras ese escenario no se traduzca en acuerdos concretos, la estrategia consiste en mantener abiertas distintas opciones y evitar cualquier alineamiento anticipado.

Una eventual candidatura de Schiaretti por fuera de los principales espacios nacionales podría modificar el reparto de votos y complicar las aspiraciones libertarias de imponerse en la provincia. En particular, podría alterar los cálculos de quienes apuestan a una victoria contundente de Milei y sus aliados en el distrito.

Desde el sector que responde al diputado nacional Gabriel Bornoroni, sin embargo, descartan que ese escenario vaya a modificar sus expectativas. “Que hagan lo que quieran, el presidente va a ser reelecto y nosotros vamos a ganar Córdoba”, sostienen desde ese espacio.

Un tablero abierto rumbo a 2027

La estrategia de Llaryora combina la proyección nacional de Schiaretti con una decisión de fondo: evitar que la disputa presidencial condicione el armado provincial. El gobernador busca conservar independencia frente al peronismo nacional y, al mismo tiempo, limitar las posibilidades de que La Libertad Avanza avance sobre el principal bastión del cordobesismo.

Con las candidaturas todavía sin definiciones, el oficialismo cordobés apuesta a ganar tiempo, fortalecer su estructura y mantener todas las alternativas disponibles.

La señal política es clara: Schiaretti puede ser la carta para disputar un lugar en el escenario nacional, pero el futuro inmediato del proyecto depende de Córdoba. Antes de definir a quién acompañará en la carrera presidencial, Llaryora necesita asegurar las condiciones para competir por un segundo mandato y sostener el poder provincial en 2027.

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