La industria metalúrgica profundiza su retroceso y la utilización de capacidad instalada cae a niveles críticos

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La actividad metalúrgica cayó 5,1% interanual durante mayo
  • La capacidad instalada descendió a 39,8%, el nivel más bajo desde la pandemia
  • La industria acumula una contracción cercana al 6% en lo que va del año
  • Fundición y maquinaria agrícola encabezaron las mayores bajas sectoriales
  • El empleo registró una nueva disminución tanto mensual como interanual
  • Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba concentraron los principales retrocesos productivos

La actividad metalúrgica argentina continúa mostrando señales de deterioro y atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Los últimos indicadores sectoriales reflejan una caída generalizada de la producción, una fuerte reducción en la utilización de la capacidad instalada y un escenario de incertidumbre que impacta directamente sobre el empleo y las perspectivas de inversión.

Los datos correspondientes a mayo revelan una contracción interanual de 5,1%, mientras que en la comparación mensual la actividad registró una baja de 1,4% respecto de abril. Con estos resultados, el sector acumula una caída cercana al 6% durante los primeros cinco meses del año, consolidando una tendencia negativa que preocupa a empresarios y trabajadores.

Uno de los aspectos más alarmantes del relevamiento es el marcado descenso en el uso de la capacidad instalada. El indicador se ubicó en apenas 39,8%, perforando el umbral del 40% por primera vez desde los meses más críticos de la pandemia de coronavirus. Se trata además del tercer registro más bajo desde que existen mediciones, superado únicamente por los valores observados durante el período de mayores restricciones sanitarias en 2020.

Especialistas del sector advierten que este nivel refleja una significativa subutilización de la estructura productiva instalada y constituye una evidencia clara del enfriamiento que afecta a buena parte de la actividad industrial. La baja demanda interna, la desaceleración de algunos sectores clave y la cautela empresarial frente al escenario económico aparecen entre las principales causas que explican el fenómeno.

Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), ADIMRA, señalaron que muchas empresas continúan enfrentando dificultades derivadas de un mercado que todavía no logra recuperar niveles de actividad suficientes para sostener un crecimiento sostenido.

El análisis por rubros muestra un panorama predominantemente negativo. De los principales segmentos evaluados, solamente el sector de carrocerías y remolques logró exhibir una variación positiva respecto de igual período del año anterior. El resto de las actividades presentó retrocesos de distinta magnitud.

Entre las caídas más pronunciadas se destacaron fundición, con una baja cercana al 9%, y maquinaria agrícola, que registró un descenso superior al 8%. Este último dato llamó especialmente la atención debido a que el sector venía mostrando un comportamiento relativamente favorable durante los meses previos y era considerado uno de los principales sostenes de la actividad metalúrgica.

También se observaron contracciones significativas en bienes de capital, equipamiento médico, productos metálicos diversos, autopartes y equipos eléctricos, confirmando que la desaceleración alcanza a gran parte del entramado industrial vinculado a la metalurgia.

Las expectativas empresariales tampoco muestran señales alentadoras para el corto plazo. Una amplia mayoría de las compañías consultadas considera que durante los próximos meses no se producirán mejoras significativas en los niveles de producción. Esta percepción refleja la cautela con la que el sector observa la evolución de la economía y las perspectivas de recuperación de la demanda.

El impacto de este contexto ya comienza a trasladarse al mercado laboral. Los datos relevados indican una reducción del empleo de 2,2% en términos interanuales, mientras que la comparación mensual también mostró una leve disminución. Aunque la caída no resulta abrupta, confirma una tendencia de ajuste gradual que acompaña la pérdida de actividad.

El panorama se repite en las principales provincias industriales del país. La provincia de Buenos Aires registró la mayor contracción, impulsada por retrocesos en bienes de capital, fundición y otros productos metálicos. Además, mostró una significativa reducción en la utilización de su capacidad productiva.

Santa Fe también experimentó una caída importante, influida principalmente por la desaceleración de la maquinaria agrícola. Córdoba, por su parte, evidenció un retroceso asociado a las dificultades que atraviesan los sectores de autopartes y maquinaria vinculada al agro.

La situación negativa se extendió además a Entre Ríos y Mendoza, donde la actividad continuó mostrando signos de debilitamiento, especialmente en los segmentos relacionados con bienes de capital.

En este contexto, la industria metalúrgica enfrenta el desafío de recuperar demanda, reactivar inversiones y volver a poner en funcionamiento una capacidad productiva que hoy permanece parcialmente ociosa. Mientras tanto, los indicadores continúan reflejando un escenario recesivo que mantiene en alerta a uno de los sectores industriales más importantes del país.

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