La verdura que está repleta de nutrientes

SALUD Y NUTRICIÓNJulia VOSCOJulia VOSCO

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Atractivo visualmente y repleto de beneficios para la salud, el romanesco (Brassica oleracea var. Botrytis) se convirtió en uno de los vegetales más llamativos por su color verde intenso y su particular forma geométrica en patrón fractal. Más allá de su aspecto casi artístico, esta crucífera aporta fibra, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos que ayudan a mejorar la salud intestinal, reducir la inflamación y prevenir enfermedades crónicas.

Al igual que el brócoli, la coliflor o el kale, el romanesco pertenece a la familia de las crucíferas y se destaca por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Su historia se remonta a la antigua Roma, donde ya era valorado por sus beneficios digestivos e incluso utilizado en preparaciones medicinales e infusiones.

Uno de los detalles más curiosos del romanesco es su estructura natural: sus inflorescencias siguen el patrón de la sucesión de Fibonacci, un fenómeno matemático presente en distintos elementos de la naturaleza y relacionado con formas de crecimiento eficientes.

Cómo cocinarlo y aprovechar mejor sus nutrientes

El romanesco puede consumirse de múltiples maneras: al vapor, al horno, salteado o incorporado en sopas y cremas. Especialistas en nutrición recomiendan especialmente la cocción al vapor, ya que permite conservar mejor la vitamina C, uno de sus nutrientes más importantes.

También puede prepararse asado con aceite de oliva o utilizarse como guarnición de carnes y proteínas. Sin embargo, los expertos advierten que consumirlo crudo podría generar distensión abdominal o molestias digestivas en personas no acostumbradas a ingerir vegetales de ese tipo.

Qué beneficios aporta el romanesco

Entre sus principales propiedades nutricionales se destacan:

  • Alto contenido de fibra, que favorece el tránsito intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento.
  • Gran aporte de vitamina C, fundamental para fortalecer el sistema inmunológico y actuar como antioxidante.
  • Vitaminas A, E y K, importantes para la visión, la salud ósea y la coagulación sanguínea.
  • Vitaminas del grupo B, vinculadas a la energía y el sistema nervioso.
  • Minerales como potasio y magnesio, esenciales para el funcionamiento muscular y cardíaco.

Según especialistas en nutrición, una porción de 200 gramos de romanesco puede aportar casi el doble de la vitamina C recomendada diariamente para un adulto.

Además, investigaciones científicas lo consideran un “alimento funcional”, ya que sus compuestos pueden modular el metabolismo, favorecer la microbiota intestinal y colaborar en la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Quiénes pueden beneficiarse y cuándo evitarlo

El romanesco resulta especialmente recomendado para personas con:

  • Colesterol elevado
  • Problemas de tránsito intestinal
  • Necesidad de fortalecer el sistema inmunológico
  • Dietas orientadas al control de la presión arterial, como la dieta DASH

No obstante, especialistas desaconsejan su consumo en casos de SIBO, disbiosis o distensión abdominal frecuente, ya que podría agravar molestias digestivas en algunos pacientes.

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