Un nuevo orden palestino emerge en Gaza

INTERNACIONALESJosé ZIMERMANJosé ZIMERMAN
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Ghassan Al-Dehaini, líder de las Fuerzas Populares

Desde el incio del cese del fuego en Octubre de 2025, la realidad en la Franja de Gaza ha mutado hacia un escenario de fragmentación absoluta donde el mapa ya no responde a las viejas consignas de unidad territorial. Al cierre de este abril de 2026, lo que observamos es un territorio quebrado por la denominada Línea Amarilla, una frontera interna que delimita no solo el control militar sino el destino de más de dos millones de personas.

Mientras las fuerzas israelíes consolidan su operatividad en el cincuenta y tres por ciento del terreno, el resto permanece bajo una administración de Hamás que se desangra ante el surgimiento de una insurgencia local sin precedentes.

Las Fuerzas Populares de Ghassan Al-Dehaini (Sur de Gaza)

El fenómeno más disruptivo de las últimas semanas ha sido la irrupción de las Fuerzas Populares, que operan en estrecha colaboración con Israel. Estas son una amalgama de milicias y clanes que han decidido desafiar el monopolio de la violencia que Hamás ejerció durante casi dos décadas. Bajo el paraguas de la "Operación Disuasión de la Agresión", figuras como Ghassan Al-Dehaini han dejado de esconderse para operar a plena luz del día.

Su táctica es tan brillante como peligrosa: han comprendido que en una Gaza que vive de la ayuda humanitaria, el poder reside en el camión de comida y no solo en el fusil. Al presentarse como el brazo logístico que garantiza la llegada de dinero y productos de primera necesecidad a los civiles, estas facciones están ganando una batalla moral que Hamás parece haber abandonado en los túneles, prefiriendo dejar a los civiles librados a su suerte con el fin de priorizar la abundancia de suministros a su Ejército Terrorista.

La geografía del conflicto se ha vuelto porosa. Los reportes tácticos confirman que el Aparato Antiterrorista de Al-Dehaini ha logrado perforar la seguridad en zonas críticas del sur, como Qizan Abu Rashwan, extendiendo su influencia hasta el estratégico Eje Filadelfia.

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Las Fuerzas Populares operan desde territorio controlado por Israel y en coordinación con las FDI

El clan de Ashraf Al-Mansi (Norte de Gaza)

En el norte, la figura de Ashraf Al-Mansi emerge con un carácter más caudillista, movilizando masas de hombres a pie en Beit Lahia para saturar el terreno y disuadir cualquier represalia armada de las debilitadas brigadas de Hamás.

Su poder reside en una estructura de lealtad familiar que gestiona recursos críticos y seguridad local, desafiando el control de Hamás mediante tácticas de saturación civil, realizando maniobras rodeados de civiles a modo de escudos humanos intentando así evitar ser disparados por sus rivales.

Es una guerra de nervios donde cada metro ganado tras la Línea Amarilla es un mensaje directo a la comunidad internacional: Hamás ya no es el único interlocutor en la Franja.

El clan de Al-Astal (Centro Sur de Gaza)

El control civil es hoy un rompecabezas de lealtades clánicas. En barrios como Sheikh Nasser, la resistencia de la familia Al-Astal ha derivado en escaramuzas violentas que marcan el límite de la paciencia de las autoridades de facto. Sin embargo, el dato más revelador es que menos de la mitad de la población total de Gaza se encuentra hoy bajo el gobierno efectivo de Hamás. El resto sobrevive en un limbo administrativo gestionado por clanes familiares o bajo la sombra de una Autoridad Palestina que, desde Cisjordania, espera el colapso definitivo para retomar las riendas.

En definitiva, Gaza se encamina hacia una transición forzada por el agotamiento social y la presión insurgente. La relevancia de estas fuerzas opositoras radica en su capacidad de ser percibidas como el mal menor frente al caos o la ocupación perpetua. Mientras la ONU discute el despliegue de una fuerza internacional, en la superficie de la Franja son los nombres de Al-Dehaini y Al-Mansi los que empiezan a escribir la crónica de un nuevo orden territorial que podría cambiar para siempre el equilibrio de poder en el enclave.

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