
Un gigante vuelve al sur: la ballena Sei reaparece tras casi 100 años y deslumbra en la costa patagónica
TURISMO
Agencia 24 NoticiasEl silencio del mar se rompe con un soplido profundo. Una estela se abre paso entre las olas y, por un instante, una aleta emerge antes de desaparecer nuevamente. La escena, casi hipnótica, se repite frente a las costas de Comodoro Rivadavia, donde en las últimas semanas volvió a observarse a la imponente Ballena Sei, una especie que no se registraba en la zona desde hace casi un siglo.

El regreso de este cetáceo no solo genera entusiasmo en la comunidad científica que estudia el Mar Argentino, sino que también despierta un fuerte interés turístico. Las salidas al mar se transforman en experiencias únicas para quienes tienen la oportunidad de presenciar estos avistajes.
La última vez que se documentó su presencia en la región fue en 1929. Durante décadas, su ausencia estuvo vinculada principalmente a la caza indiscriminada, que redujo drásticamente su población a nivel global y la colocó en una situación de vulnerabilidad.
La ballena Sei es el tercer cetáceo más grande del planeta, solo superado por la ballena azul y el rorcual común. Puede medir hasta 18 metros y pesar más de 20 toneladas, aunque se distingue por su figura más esbelta y su notable velocidad, que la convierte en una de las más ágiles del océano.
Los avistajes más impactantes se dieron en la zona de Punta Marqués, dentro del Golfo San Jorge, donde investigadores y vecinos llegaron a divisar grupos de hasta 70 ejemplares nadando cerca de la costa. Este comportamiento resulta inusual para la especie y abre interrogantes entre los especialistas, quienes lo vinculan con una posible mejora en las condiciones del ecosistema y una mayor disponibilidad de alimento.
La cercanía de estos animales también impulsa nuevas oportunidades para el turismo. En la ciudad ya se desarrollan excursiones náuticas que recorren el golfo, con valores que oscilan entre los 70.000 y 100.000 pesos por persona. Si los avistajes se mantienen, el destino podría consolidarse como un nuevo polo de observación de ballenas, similar al que desde hace años posiciona a Península Valdés como referencia internacional.
La temporada de presencia de la ballena Sei se extiende principalmente desde mediados de febrero hasta fines de mayo, aunque algunos ejemplares comienzan a aparecer ya en noviembre.
Más allá del avistaje, Comodoro Rivadavia ofrece múltiples alternativas para disfrutar del entorno natural. El golfo presenta condiciones ideales para actividades como kayak y stand up paddle, que permiten recorrer la costa a un ritmo pausado y observar de cerca lobos marinos y aves típicas de la región. Escuelas locales brindan clases y organizan travesías guiadas que combinan deporte y naturaleza en escenarios únicos.
Para quienes prefieren propuestas en tierra firme, el Museo Nacional del Petróleo permite conocer la historia que dio origen a la ciudad, con exhibiciones que recrean el descubrimiento del petróleo en 1907 y su impacto en el desarrollo local.
A pocos minutos, el Cerro Chenque se presenta como un mirador natural privilegiado. Desde allí se puede contemplar el mar abierto, las mesetas patagónicas y el perfil urbano, en una postal que resume la identidad de esta ciudad del sur argentino, hoy nuevamente protagonista gracias al regreso de un gigante del océano.



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