Alerta por un hongo que se transmite de gatos a humanos y ya circula en Sudamérica

SALUD Y NUTRICIÓNJulia VOSCOJulia VOSCO

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La detección reciente de un hongo capaz de transmitirse de gatos a humanos encendió las alertas entre especialistas en salud pública del Cono Sur. El microorganismo, identificado como Sporothrix brasiliensis, fue confirmado en Uruguay y ya provocó brotes en los departamentos de Maldonado y Rocha.

Las autoridades sanitarias del país informaron que se trata de una especie originaria de Brasil y advirtieron sobre su capacidad de propagarse a partir del contacto directo con gatos infectados. El hallazgo representa un cambio en el monitoreo epidemiológico de la región, ya que esta variante del hongo puede causar infecciones más agresivas.

Qué es Sporothrix brasiliensis

Sporothrix brasiliensis pertenece al grupo de hongos del género Sporothrix, responsables de una enfermedad conocida como Esporotricosis. Este microorganismo tiene una característica particular: puede modificar su forma según la temperatura del entorno.

En el ambiente, a unos 25 °C, se presenta como un hongo filamentoso con estructuras alargadas. Pero cuando ingresa al organismo de un animal o una persona —donde la temperatura ronda los 37 °C— cambia a una forma de levadura, lo que le permite sobrevivir y multiplicarse dentro del cuerpo.

Esta capacidad, conocida como dimorfismo térmico, facilita su adaptación tanto fuera como dentro de los seres vivos.

Un hongo con antecedentes en Sudamérica

La primera vez que se identificó esta variante fue en Brasil durante la década de 1990. Desde entonces, distintos brotes fueron reportados en varios países de la región, entre ellos Argentina, Chile y Paraguay.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en zonas de Sudamérica afectadas por esta especie se registraron más de 11.000 casos humanos en los últimos diez años.

A diferencia de otra especie relacionada, Sporothrix schenckii —tradicionalmente asociada al contacto con plantas o tierra y conocida como la “enfermedad del jardinero”—, S. brasiliensis se transmite principalmente a través de gatos infectados.

Cómo se contagia de gatos a humanos

Los felinos que portan el hongo suelen desarrollar lesiones en la piel, especialmente en la cara, la nariz o las patas. Estas heridas abiertas contienen una gran cantidad del microorganismo, lo que facilita su transmisión.

El contagio ocurre cuando una persona entra en contacto directo con un gato infectado. Esto puede suceder mediante arañazos, mordeduras o al tocar lesiones contaminadas.

Incluso pequeñas heridas o microcortes en la piel pueden servir como puerta de entrada para el hongo.

Los expertos señalan que los gatos callejeros tienen un papel importante en la propagación de la enfermedad, ya que suelen presentar cuadros más avanzados y tienen mayor contacto con otros animales y con personas.

Síntomas en personas y animales

En humanos, la esporotricosis suele comenzar con pequeños bultos o nódulos rojizos en la piel. Con el paso de los días, esas lesiones pueden abrirse y formar úlceras.

En algunos casos, la infección se extiende a lo largo de los vasos linfáticos, generando una cadena de lesiones en la zona afectada, generalmente en brazos, piernas o rostro.

En los gatos, los síntomas incluyen heridas que no cicatrizan, costras, pérdida de pelo y lesiones alrededor de la cabeza o la cara. También pueden aparecer signos oculares como conjuntivitis.

Si la enfermedad avanza sin tratamiento, tanto en animales como en personas puede llegar a comprometer órganos internos como pulmones, huesos o sistema nervioso.

Aunque es poco frecuente, los especialistas advierten que pueden producirse complicaciones graves como infecciones pulmonares, artritis o incluso meningitis, sobre todo en personas con el sistema inmunológico debilitado.

Diagnóstico y tratamiento

Para confirmar la infección es necesario analizar muestras de las lesiones en laboratorio, mediante microscopía o cultivos específicos.

El tratamiento suele realizarse con medicamentos antifúngicos, como Itraconazol o Terbinafina. La recuperación puede llevar varias semanas o incluso meses, dependiendo de la gravedad del caso.

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Un nuevo desafío sanitario en la región

La aparición de Sporothrix brasiliensis en Uruguay llevó a reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica. Las autoridades sanitarias trabajan junto con veterinarios y especialistas para detectar casos tempranos y evitar su expansión.

Los expertos remarcan que la prevención depende principalmente de la identificación y tratamiento de los gatos infectados, además de tomar precauciones al manipular animales con heridas.

El control de la población de gatos callejeros y el acceso al diagnóstico también forman parte de los principales desafíos para contener la enfermedad en la región.

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