
Medio Oriente vuelve a ser noticia global tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán, que resultó en la muerte del ayatolá Ali Khamenei y más de 200 personas. Este conflicto ha desencadenado una respuesta inmediata de Irán, que ha intensificado su actividad militar en Asia Oriental.

Los conflictos geopolíticos tienen repercusiones en el ámbito deportivo. La liga de fútbol de Qatar ha suspendido sus actividades, y la celebración de la Finalissima, programada en menos de un mes en Lusail, está en duda. Irán, por su parte, está evaluando su participación en el Mundial 2026, que iniciará en 102 días en Estados Unidos, debido a preocupaciones de seguridad.
Previo al aumento de hostilidades, Irán ya contemplaba un boicot al Mundial como forma de protesta contra Estados Unidos. Sin embargo, la actual situación ha llevado a la Federación Iraní a considerar seriamente retirarse del torneo.
Si Irán decide no participar, quedaría un vacío en el Grupo G, donde comparte grupos con Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. En ese caso, la FIFA intervendría para buscar un reemplazo según su reglamento, específicamente el artículo 6.2, que permite sustituir a una selección baja por otra.
La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también tiene protocolos en este escenario, que no deja vacante el cupo; el lugar iría al mejor equipo asiático no clasificado, que en la actualidad sería Irak, aunque este se encuentra en el repechaje. Otras selecciones como Omán y los Emiratos Árabes también podrían ser opciones, dependiendo del ranking.
La decisión final sobre la presencia de Irán en el Mundial dependerá de su determinación y de lo que dicte la FIFA.



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