Llaryora en la busqueda de un nuevo peronismo

CÓRDOBA Juan Palos
hoy

Martín Llaryora ha demostrado que su ambición por la reelección no es solo una aspiración personal, sino una estrategia política cuidadosamente cimentada en los cuatro años de gestión que ha iniciado. Su enfoque hacia la Capital, que representa el 40% del electorado provincial, es un indicador claro de que está decidido a fortalecer su posición allí. Esta no es una simple observación; es una realidad palpable a partir de los recientes movimientos en su gabinete, que reflejan una profunda reestructuración.
Consciente de que el verdadero poder radica en la percepción y en las alianzas, Llaryora ha abierto las compuertas para que cualquier figura con credibilidad y aspiraciones políticas pueda asociarse con su gobierno.

Entre estos, destaca Miguel Siciliano, exsecretario de Gobierno y actual ministro de Vinculación y Gestión Institucional. Aunque no es el único jugador en la mesa, su reciente ascenso y la nueva cartera creada a su medida le otorgan una ventaja estratégica indiscutible. Siciliano, con su sólida trayectoria en el Partido Justicialista (PJ), se encuentra en una posición única para movilizar y organizar recursos políticos que se alineen con sus intereses.


El peronismo, en su esencia, siempre ha sido pragmático; se adapta a las circunstancias y busca amalgamarse en torno a quienes mejor gestionan los recursos y pueden garantizar un proyecto electoral exitoso. En este sentido, el escenario es fascinante. El "viguismo", que ha dominado el PJ Capital durante años, tiene su propio candidato en Héctor "Pichi" Campana. No obstante, los recientes cambios en el gabinete y la creación de nuevas instancias de gobierno podrían alterar la dinámica del poder en el territorio.


La complejidad radica en cómo se reconfigurarán las alianzas dentro del PJ Capital en la antesala de las elecciones de 2026. Si bien todos los líderes buscarán beneficiarse de los recursos y la visibilidad que brinda la administración provincial, surgirán rivalidades y tensiones que podrían complicar el panorama. El intendente, quien ha logrado mantener su liderazgo apoyado en el viguismo, necesita también de la colaboración provincial para fortalecer su imagen y sostener una candidatura viable hacia 2027.


En definitiva, la reconfiguración del PJ Capital no solo dependerá de las aspiraciones individuales de sus líderes, sino también de la capacidad de Llaryora para articular una visión coherente que integre las diversas facciones. La realpolitik exigirá a todos los actores dejar atrás egos personales en favor de un frente común que pueda enfrentar el desafío electoral que se avecina. Solo así podrán capitalizar las oportunidades que, a través de cambios estratégicos, se presentan en el horizonte político.

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