


La Ruta Azul de Chubut, que se extiende a lo largo de 450 kilómetros entre Comodoro Rivadavia y Rawson, se ha consolidado como un atractivo para los amantes del turismo rutero. Este recorrido, reconocido por la revista AFAR como uno de los mejores destinos para vacaciones, fue recientemente relanzado por el gobierno provincial, en un esfuerzo por potenciar el turismo en la región durante el verano.
Este camino, que sigue el trazado de la histórica Ruta Provincial 1, es predominantemente de ripio, con algunos tramos asfaltados, y conecta varios puntos entre el Mar Argentino y la Ruta Nacional 3. La Ruta Azul cuenta con cuatro paradas principales: Bahía Bustamante, Punta Tombo, Isla Leones y Rocas Coloradas. En cada una de ellas, los visitantes pueden disfrutar de paisajes naturales únicos y acceso a áreas de acampada.
Apuestas turísticas
Durante la presentación del relanzamiento, el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas de Chubut destacó la importancia de las zonas protegidas, como el Parque Provincial Patagonia Azul y el área marina interjurisdiccional, que ofrecen un alto valor ecológico y paisajístico. La subsecretaria provincial de Áreas Protegidas, Nadia Bravo, subrayó los avances en conservación y la creación de un Comité de Gestión para la Reserva de Biosfera Patagonia Azul, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.
Bahía Bustamante, el portal sur del Parque Interjurisdiccional, se caracteriza por su biodiversidad y sus impresionantes paisajes costeros, donde es común observar grandes bandadas de aves marinas.
Lugares imperdibles
Punta Tombo, famoso por su colonia de pingüinos de Magallanes que se reproduce en la costa chubutense, es el primer portal. Posteriormente, el Portal Isla Leones ofrece campings gratuitos y senderos autoguiados, además de excursiones náuticas. Finalmente, Rocas Coloradas, un área protegida desde 2019, solo es accesible mediante excursiones en vehículos todoterreno.
Centro de interpretación y conciencia ambiental
El Centro de Interpretación en Patagonia Azul, ubicado en una casa de piedra de 1928, proporciona información turística sobre los circuitos que conectan los diferentes portales. Además, este espacio incluye exposiciones sobre la importancia de conservar el mar argentino y una experiencia inmersiva que permite a los visitantes explorar virtualmente la biodiversidad marina.
Con estas iniciativas, Chubut busca consolidar a la Ruta Azul como un destino turístico esencial durante la temporada estival, ofreciendo una conexión única con la naturaleza y la biodiversidad de la región.









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