EL RADICALISMO REACCIONA Y CAMBIEMOS SE DESHILACHA DE A POQUITO

EDITORIAL 19 de febrero de 2019 Por
La victoria de Kroneberger en las internas de La Pampa golpeó en la Casa Rosada. Pero seguirán otros contratiempos similares o peores, como castigo para un gobierno cuya acción no acredita nada positivo. Rafaela puede ser otro escenario de derrota para el PRO, desde su propia alianza
kroneberger

isaias Isaías ABRUTZKY / Especial para Diario Córdoba 

No es fácil entender cómo un partido de raigambre popular y alcance nacional, con grandes figuras empeñadas denodadamente en batallar por los intereses del país – Yrigoyen, Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Homero Manzi, Illia, Fondizi, Alfonsín, entre tantos otros- se entregara atado de pies y manos al conductor de una agrupación municipal, con ningún antecedente en cuanto a la defensa de lo nacional, representante de la patria contratista y con antecedentes éticos muy poco dignos de exhibirse.

Pero así fue, liderado por oscuros personajes provinciales sin adhesión ciudadana, que consiguieron imponerse en una convención lamentable en todo sentido.

Poco rédito obtuvo el radicalismo integrando el frente Cambiemos, que los relegó absolutamente, sin otro sacrificio que designar a Aguad como ministro de defensa y dejar en un lugar destacado de la legislatura nacional a Mario Negri. Ciertamente, una cosecha más que magra.

Pero hay una protesta, que transcurría hasta ahora muy larvada, en la tibia figura de Ricardo Alfonsín, que intenta exhibir la energía de los discursos de su padre, pero que finalmente acepta mansamente el estado de cosas vigente.

Sin embargo, el disgusto de muchos integrantes de la UCR, que ven que más que servirles de apoyo, la alianza con el PRO los está condenando a la desaparición, va emergiendo lenta pero firmemente.

Hoy, salvo el Presidente y algunos funcionarios que hacen gala de un descaro pocas veces visto en la historia, la ciudadanía entiende que la gestión de Cambiemos desquició la economía y dejará una herencia de endeudamiento, inflación, desocupación, pobreza y corrupción muy difícil de remontar. Y que atribuirle culpas a los gobiernos anteriores es ridículo, y contraproducente, porque degrada aún más la credibilidad de Macri.

“Júzguenme a partir de ahora” supo decir el ocupante del sillón de Rivadavia, el 28 de septiembre de 2016, tratando de que la sociedad no mire a los datos -un fuerte aumento de la pobreza- sino que avisore un futuro más benigno para con la comunidad. Hoy -a casi tres años de distancia- todos sabemos que el nivel de ingresos de la inmensa mayoría de la población cayó de manera estrepitosa, y que el juicio que pidió el jefe del Ejecutivo no puede ser sino fuertemente condenatorio.

Pero además el eje no es solamente económico, sino que la sociedad entera vio palmariamente que quien había prometido terminar con la grieta, la inseguridad y la corrupción agravó notoriamente todos esos males.

En fin, para el radicalismo la alianza con el Pro y la Coalición Cívica resultó un salvavidas de plomo, y no es extraño que ahora se exacerbe el disgusto de quienes no estuvieron conformes desde el inicio y se amplíe la cantidad de desengañados de ese negocio electoral.

Los radicales santafesinos, que tienen un acuerdo con el socialismo gobernante en esa provincia, y que en gran parte son muy críticos del oficialismo nacional, están en proceso de despegarse de Cambiemos, y se habló de la intervención a la conducción provincial por la autoridades a nivel nacional.

La situación es confusa aún, pero como quiera que se resuelva, muestra un fuerte descontento de la masa partidaria con la gestión macrista. Las posturas, sin embargo, son diversas, y van desde un radicalismo que anhela ir con lista propia a las elecciones a gobernador (Changui Cáceres) hasta el que apoya al intendente de la Capital, José Corral, alineado con el macrismo, pero no tanto como para ceder la candidatura al postulante del PRO, Federico Angelini.

En Rafaela, una ciudad de importancia tanto por su población como por constituir el centro de una zona de enorme importancia económica, Carlos Zimerman se inscribió en la carrera por la intendencia, diferenciándose del referente del espacio, Leonardo Viotti.

Zimerman es un abogado de larga actuación profesional en la ciudad, y se lanzó a la política con una plataforma que atiende integralmente a los problemas económicos, sociales y ambientales -entre otros- de la población.

Seguramente, si llega a triunfar, será una nueva muestra de la vigencia de las palabras de Abraham Lincoln: “Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo…se puede engañar a algunos todo el tiempo…pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Te puede interesar