ANTIPOPULISTA RECONOCE AL GOBIERNO BOLIVIANO

EDITORIAL 16 de febrero de 2019 Por
La única verdad es la realidad, dijo Perón. Y los liberales, en su afán por criticar el gobierno de Macri (demasiado populista para sus gustos) terminan mostrando que las soluciones están en otro lado
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isaias Isaías ABRUTZKY / Especial para Diario Córdoba 

Alejandro Tagliavini es un ingeniero civil que luego de graduarse en esa carrera estudió economía informalmente, se desempeñó en diversas instituciones del país y del extranjero y publicó innumerables artículos en medios argentinos y de muchas otras naciones. Sus ideas en materia económica siguen los lineamientos de la escuela austríaca (Ludwig Von Misses, Frederick Hayek), que sostiene un liberalismo a ultranza.

En su página web cuenta que al rendir economía en la Facultad de Ingeniería, “respondí en el final con lo que sabía de la escuela más acertada, la Austriaca. Y el profesor me dijo 'sé que sabes pero no te puedo aprobar'. Para superar ese examen, dice “tuve que repetir las ridiculeces que allí enseñan, básicamente keynesianas”.

Alejandro Tagliavini

Y, sin anestesia, alerta a quien está en su sitio “Ahora sabes porque los economistas argentinos son tan mediocres y el país también, es que la 'educación' que reciben más bien los deforma. Claramente, estudiar en una facultad argentina de economía era perder el tiempo y des informarse”.

En diciembre de 2018, Tagliavini declaraba a un programa de TVRadio Miami, de La Florida, USA, que habían aumentado todos los índices negativos de la Argentina “ha aumentado la inflación, ha aumentado la deuda, ha aumentado la pobreza, ha caído el Producto Bruto; la verdad es que todos los indicadores son malos”. Entre otras consideraciones, descreía de la previsión de una caída de 0,5 del PBI que anunció el gobierno y también del 1,9% pronosticado por el Fondo Monetario, y consideraba que esas bajas serían superadas.

Hace días, una nota que publicó en Ámbito se titula “El capitalismo prefiere a Evo, no a Macri”. Toda una definición. Nada exagerada, en función de los números que maneja el analista, quien considera que la política de Bolivia es más pro mercado que la de Argentina. Y apunta:

Presión fiscal en Bolivia: 26% del PBI; Argentina 33%

Inflación acumulada el 2018: 1,51%, contra 47,6% de Arg.

Desempleo: 4,2% y tasas de interés muy inferiores a las de nuestro país.

Crecimiento en 2018: 4,2% y (estimación de CEPAL) 4,4% en 2019.

La pobreza en el país del altiplano, de acuerdo a los datos de Tagliavini, bajó en Bolivia del 59,9% a 36,4%

En el período 2006-2018 la economía boliviana se expandió un impresionante 78%, a precios constantes, sigue diciendo el analista, que ciertamente no tiene ninguna simpatía por la izquierda, el populismo o el kirchnerismo. Y por lo que se ve, tampoco es mínimamente benigno para con el programa económico macrista (si es que hay algo que pueda llamarse asi). Sin embargo, se percata de que tirarle tantas flores a Evo Morales puede dejar dudas en los lectores, y anota una en contra: “Pero no todo es bueno, por caso, la rentabilidad de las AFP (privadas, aunque con un oligopolio establecido por el Estado) hasta diciembre de 2010 superaba el 8% anual, pero en 2018 cayó a un 2%, debido a que ahora el Gobierno les prohíbe invertir en unos instrumentos que son los de mayor rentabilidad”.

Claro que este último hecho pareciera -al menos a quienes privilegian los ingresos de los trabajadores y los pasivos por sobre la rentabilidad empresaria- más un elogio al gobierno que una crítica, porque implica que las Administradoras de Fondos de Pensiones (las famosas AFJP por estas tierras) se conforman con ganancias moderadas, en beneficio de los trabajadores y los jubilados.

Aunque tal vez no con la contundencia con que lo hizo Evo, (porque Argentina y Bolivia son países muy diferentes) los Kirchner tuvieron también logros semejantes: duplicación del Producto Bruto Interno, reducción de la pobreza y del desempleo, avances importantes en educación universitaria, desendeudamiento externo y amplios y abarcativos programas sociales. Pero a pesar de las evidencias, para los economistas liberales ellos son la peste culpable de todos los males. Claro que, frente a la realidad, las calificaciones que imponen se tornan crecientemente ridículos.

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