¡Déjense de joder con la izquierda!

EDITORIAL Por
La mayoría de la fauna socialista, comunista, anarquista, marxista o maoista, son hijos de ricos y ateos pues se educaron en colegios religiosos y/o privados (de ahí su aversión a Dios), o vagos de mierda que no han hecho nada en su vida
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Ahora, leyendo mucho consiguieron una dialéctica convincente ya que hablan bien los hijos de puta.
“Debutaron” con la sirvienta (por falta de calle). Han concurrido de jóvenes a cines de arte y ensayo a ver películas como La dolce vita, Morir en Madrid, El perro andaluz, El acorazado Potemkin... En fin, todos bodrios.


Se repiten en expresiones como: “Bebe como un cosaco”, “Fuma como un carretero”. ¡ Si los que de verdad fuman son los timberos!


También inventaron la frase “La felicidad es el sueño de los idiotas”. La felicidad o la infe depende según ellos del saber o no (si siendo sabio se es infeliz, ¿para qué leen?)


Siempre tienen una gato en su condición de solitarios: ¿qué poeta no ha mencionado alguna vez que muere en compañía de un felino? como presumiendo de una original arista de intelecto refinado.


Proceden de familias con aparentes contradicciones ideológicas: un hermano es conservador y otro izquierdista; el padre terrateniente, la pequeña estudiará periodismo, y el menor ingresará en el liceo militar (que siempre puede haber ruido de sables). Casi todos han sido diplomáticos, en Chile no más, Jorge Edward fué embajador ante la UNESCO, Gabriela Mistral cónsul vitalicia, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, etc, etc...


Y son envidiosos.

Algunos de estos especímenes se establecen a orillas del Sena. Uno dijo que García Márquez descubrió recién desde París a Macondo, con su matriarcado y su misterio, pues antes estaba inmerso en él y por eso no lo podía descubrir (cualquier boludez que diga esta gente, vende). Jorge Amado dice que es más facil trabajar en París que en Brasil. Su mujer comenta que los 50 años de matrimonio equivalen a 100, pues nunca salió de casa. Ese es el "trabajo” de ellos: leer todo lo que puedan, atiborrándose de infinitas lectura para encontrar algo que no tiene sentido, el sentido de la vida, para así ir dorando y sazonando los plagios. Amado fue diputado comunista y como tal terminó escribiendo en la ciudad luz.

El “socialista” Felipe González, ya siendo presidente ( no era más el Isidorio de la clandestinidad), dijo: “Prefiero morir de un navajazo en el metro de Nueva York que de tristeza en un hospital frenopático de Moscú.

Todos estos izquierdosos son tan mentirosos que te pueden decir que Barbara Streisand no tenía una nariz pronunciada, sino que tenía la cara muy atrás y hace muy poco la Moreneta resultó ser blanca y tarde descubrieron que Jesucristo era de izquierdas, pero con claves para la derecha a través del clero.

Julio Cortázar se proclamaba “enemigo” del presidente Onganía, pero desde su confort parisino, por lo cual era impensable emparentarlo ideológicamente (como él pretendía) con la lucha del Ché Guevara en la selva boliviana. Además fue un mal nacido, pues expresó: “Prefiero ser nada en una ciudad que lo es todo (París) a ser todo en una ciudad que no es nada (Buenos Aires)”.


Y tenía simpatía por De Gaulle y, a la vez, por los activistas que lideraron el Mayo francés, encabezados por Cohon Bendit, aquel rojo de los pertrechos callejeros para cambiar el mundo que terminó cambiando dinero en los mejores bancos del mundo.

Él mismo reconoció que se fue de la Argentina porque los parlantes peronistas no le dejaban escuchar tranquilo a Bela Bartok. Todos esos “zurdos” terminaron como empresarios de derechas. Seguro que Cortázar prefería La Marsellesa que La Yumba de Osvaldo Pugliese: queda más chic y da patente de comprometido con sus congéneres de izquierda.

Para tipos como él, los peronistas siempre fueron hordas de desclasados con aspecto de murga o malevaje reclutado por demagogos. Pocos tienen la suerte de leer El Quijote a los doce años como el mexicano Carlos Fuentes Macías. Papaíto Fuentes era diplomático; claro , el nene izquierdista acérrimo consubstanciado con las reivindicaciones rebeldes de Chiapas, tanto él como García Márquez, que hasta tuvo problemas con la visa, no eran bien vistos por EEUU, una vez que fueron invitados a cenar por Clinton dijeron : “Hemos pasado de la lista negra a la blanca”. Se ve que Marx y Engels no les enseñaron a ponerse rojos...


Los escritores argentinos de la “inteligentzia” tenían que ser antiperonistas. Sábato dijo que el justicialismo, con su vulgaridad y excesos, era incompatible con el universo platónico del intelectual.


Para mí el “universo platónico” consiste en matar a alguien por una frase o chantajearlo por un vocablo, bajarse los pantalones para que les editen un libro cuando primerizos, o sufrir de “inmadurez afectiva” según alegó ruin y cobardemente Camilo José Cela como causal de divorcio de su primer matrimonio. ¿Qué más puede esperarse de este señor que en plena Guerra Civil española ofreció sus servicios como delator al comisario general de Investigación y Vigilancia franquista? Y el izquierdoso de Heminway ¿cómo no iba a tener angustia existencial viviendo en pedo? Si “universo platónico” quiere decir que el poder y el mundo son una mierda, pero lejos de la tierra donde se nació, y predicar el escepticismo y la negación total, porque eso queda bien y vende, ¡al ver una estrella fugaz no da ni ganas de pedirle un deseo!


Luís Goytisolo se autocalifica de escritor extraño y académico extraño, la duda grande es saber si este señor es terrícola. Terenci Moix siempre intentó encontrar el absoluto en el amor: “Ellos buscaban mi cuerpo; yo, su cerebro”. Creo más bien que en vez del cerebro era cabeza creadora de suspiros femeninos, pero hete aquí que ésta no tiene sesos.


Para él, París era una fiesta, con los primeros porros con los beatniks americanos, y los amigos cubanos de Almendros resultaron entrañables. ¡¡Absoluto...!! ¿Cuál será el de esta gente iluminada? ¿Es la quinta esencia? ¿Es el vacío más delicioso? ¿Lo que nos sugiere tal vez nada y nos llena todo sin saber la razón? ¿Por qué sólo a ellos les cabe lo del “absoluto”? Boludos, tristes... La velocidad de la luz, el ojo de un huracán...¡eso sí que es absoluto! ¡Y prodigioso! Y la manía que tienen el Terenci, Guillermo Cabrera Infante, etc, etc... de redundar con la historia del cine de Hollywood, habiendo tantas cosas señeras en el mundo... ¿Qué me importa a mí con quien se encamaba Rock Hudson? Si con Sonny Liston o el gordo Tete. ¿Qué gana la humanidad por el hecho de saber que las cenizas de James Mason aparecieron en un banco suizo? La mayoría de estos galanes estereotipos de hombre perdían aceite... vendían lo que no eran.


Ufanándose de ser “rectores del pensamiento”, no pueden permitirse decir ligera e irresponsablemente que se equivocaron al acostarse comunistas y levantarse conservadores, tener cuna socialista y panteón conservador, o ser de jóvenes pirómanos y de mayores bomberos, cayendo en las generales de la ley como cualquier jovenzuelo cambia de vestido o de peinado; la muletilla de estos cobardes se basa en el “rectificar es de sabios”, así subsisten miserablemente entre el miedo y la vergüenza de haberse vendido al poderoso de turno y no haber luchado hasta el final, se nota que para ellos “París bien vale una fiesta”, y una idea no vale una mierda. ¿A ninguno del género humano se le ocurrió ser marxista de viejo y conservador de joven? Una de las excepciones fue el escritor argentino Arturo Jauretche; según sus propias palabras: “Me queda la originalidad, creo exclusiva, de haber subido al caballo por la derecha y bajado por la izquierda en un país donde todos los políticos lo hacen al revés ( no solo en Argentina, sino en todo el mundo). Lo he pagado con 40 años de vida al servicio de mi pueblo”.


El entendimiento y las ideas no son vestiduras de floreo dialéctico. El sustrato mental no va a la esteticienne. “Hay que actualizarse a los tiempos que corremos”, se justificó Vargas Llosas, ex-marxista y ahora líder rancio de derechas, otro experto en travestismo de ideologías. Vivió treinta años confundido, el promedio de años que cualquier lelo como yo emplea en deducir que los intelectuales son unos falsos o unos brutos. Tendrían que haber escrito con lápiz para poder borrar los errores.

Italo Calvino deslizó: “La necesidad de mirar el pasado con ojos nuevos”. Rubén Darío: “No sabemos adonde vamos, ni de dónde venimos." ¿Cómo no van a provocar los tan mentados choques generacionales que niegan lo de “concatenación de hechos y fenómenos? Crean personas emponzoñadas aptas para la no-convivencia y el desacuerdo ya desde retoños, y en cualquier instancia de sus vidas les florece la cizaña.


"La izquierda, buen pretexto para hacer goles con la derecha".

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