¿DEFAULT? ¿QUÉ DEFAULT?

EDITORIAL Por
La única verdad es la realidad, y todo lo demás es papel picado
hoy

...Y la realidad no es demasiado alentadora que digamos. Que te digan la verdad, si es que lo hacen, no resuelve nada. El Indec acaba de publicar cifras estremecedoras respecto de la economía.

Al fin de junio del año pasado, la deuda externa total era de poco menos de 205 mil millones de dólares. Al terminar el mismo mes de este año, había subido a 261.500 millones, esto es un incremento de más de U$S 56 mil millones.

¿Cuánto interés extra -respecto de la deuda anterior- significan estas cifras? Las tasas son dispersas, pero podemos tomar como referencia el 7%, que paga ahora el Central por las letras en dólares. Puede ser algo más o algo menos, pero lo importante es tener una idea de la magnitud de la que estamos hablando. Y estamos hablando de nada menos que de unos 160 mil millones de pesos, más de la mitad del brutal ajuste presupuestario que propone el gobierno para 2019 y que, de ser aprobado, derramará miseria y hambre como pocas veces se vieron en la Argentina. Si tomamos en cuenta la deuda

previa, lo que debemos pagar por año en intereses (ni hablemos del capital) equivale a dos veces y media el ajuste mencionado.

Volviendo a los dólares, los intereses anuales alcanzan a U$S 18.305 millones. ¿De qué dispone el país para afrontar esa obligación? En esto también nos ilustra el INDEC:

De enero a junio las importaciones superaron a las exportaciones en 5.100 millones de dólares. Y la balanza de pagos, donde se cuentan todos los rubros por los que ingresan y egresan divisas al país, totalizó un rojo de casi U$S 18 mil millones.

Redondeando, podemos ver que -a este ritmo- el Estado está perdiendo unos 40 mil millones de dólares por año.

Es cierto que una buena cosecha puede aportar (si los exportadores liquidan sus ventas) algunos miles de millones, en tanto la diferencia entre lo que entra por turistas que visitan el país y lo que sale por los connacionales que viajan al exterior -fuertemente deficitaria hasta ahora, con un déficit de 11 mil millones de dólares en los doce meses que van hasta abril del presente año- puede mejorar.

Ese déficit seguramente se reducirá con el enorme aumento del valor del dólar experimentado en los últimos

meses, pero muy difícilmente pueda cambiar de signo.

Otro factor muy digno de tenerse en cuenta en el terreno de los ingresos y egresos es el que tiene que ver con las colocaciones en títulos pagaderos en dólares que emite la Argentina. Éstos son préstamos externos de corto plazo, que pueden no renovarse cuando los inversores decidan hacer su toma de ganancias.

En resumen -y como lo señalan numerosas publicaciones prestigiosas de todo el mundo- la situación argentina es muy delicada en el frente externo. Seguramente el equipo económico deberá tener sus números, y figurarán en el presupuesto. Por cierto que la poca confiabilidad de las previsiones del Ministerio de Hacienda se evidenciaron innumerables veces.

Por su parte, el Presidente Macri aseguró en forma tajante que no hay ningún peligro de default. Al ser la máxima autoridad del país, elegida por el voto popular, no puede dejar de darse crédito a sus palabras. Pero claro, eso mismo dijo Fernando de la Rúa en su momento, y todavía está fresco en la memoria de la ciudadanía.
 

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