El abismo era Mauricio

EDITORIAL Por
Hay todavía quienes temen que Argentina se precipite al abismo si el kirchnerismo vuelve al gobierno, pero ese pronóstico cada vez suena más hueco
hoy

 Isaías ABRUTZKY / Especial para Diario Córdoba 

Infobae se hace eco de declaraciones de Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, entrevistado por Luis Novaresio. El inversor bursátil y productor agropecuario señaló que había votado a Macri y volverá a hacerlo pese a los errores cometidos por la actual administración. Su temor -afirmó- es que si Cristina retorna a la presidencia y el país vuelve hacia atrás “caigamos en el precipicio”.

Son palabras similares a las que se escuchan diariamente desde los medios de comunicación y que sin duda, a fuerza de machacarlas, prendieron en buena parte de la sociedad, incluyendo sus sectores medios y bajos. La situación de Venezuela sirve para amenazar a los argentinos con un destino semejante, no sólo en tiempos recientes sino desde antes de la instalación de Cambiemos en la Casa Rosada.

Es comprensible que las clases acomodadas se hagan eco de estos presagios. No porque les haya ido mal con los gobierno kirchneristas, durante los cuales gozaron de un mercado interno ávido de consumo y en condiciones de solvencia. Su preocupación sin duda reside en las mejores posibilidades de especulación financiera que les brinda el presente y la libertad en materia cambiaria y de movimiento transnacional de capitales.

Lo curioso es que haya jubilados, obreros y empleados medios que sostienen semejantes tesis apocalípticas respecto de un retorno del kirchnerismo al poder. Ellos disfrutaron de un nivel de vida que fue calificado de excesivo por máximos representantes del gobierno, como la Vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti y el Presidente del Banco Nacion Javier González Fraga. Se pagó la deuda pendiente con el Fondo Monetario Internacional, y también con el Club de París. Asimismo, se fue cumpliendo con las obligaciones contraídas con otros acreedores, particularmente con los tenedores de bonos que se rehusaron a entrar en el canje de deuda del 2005, en poder de los fondos de inversión conocidos como “fondos buitres”, con los que se estaba negociando antes de la llegada de Macri al poder, y a cuyos reclamos se accedió inmediatamente después, dándoles más de lo que pedían al momento del cambio de gobierno.

No es esta la visión del editorialista de El País, de España, que sostiene que “Macri asumió el poder en 2015 con la promesa y el cometido de recuperar una economía en estado ruinoso y con prácticamente todos los indicadores falseados por la Administración anterior”.

Sin embargo, el mismo artículo refiere que el reciente paro “...es consecuencia de una preocupante situación económica que vuelve a cernir el fantasma de la pobreza sobre una sociedad que lleva décadas luchando por revertir una tendencia negativa que degrada su calidad de vida. Uno de cada cuatro argentinos vive con menos de tres euros y medio al día, y con graves carencias sanitarias y de vivienda. La inflación se come el valor adquisitivo de los salarios, los cierres de empresas son constantes, el consumo se ha derrumbado y las previsiones que manejan los propios organismos oficiales argentinos no son nada alentadoras”.

¿Quién dice la verdad y quién miente? Para dar una idea objetiva seleccionamos algunos indicadores independientes de los gobiernos y de los que no cabe dudar. Veamos los despachos de cemento en 2018 comparados con los de 2015, según informa la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), reflejados en el siguiente gráfico:


En 2015 el despacho acumulado es de 12.190.170 toneladas, en tanto en 2018 apenas se alcanzaron 11.822.412 toneladas, un 3% menos. En esto debe cosiderarse que en los tres años desde el comienzo de la administración macrista la población creció en alrededor de un millón y medio de habitantes. Y si esto ya es preocupante, acotemos que los tres meses de 2019 acentúan todavía más la caída

Las estadísticas que registra la Cámara Argentina del Acero nos ofrecen otros datos interesantes, reflejados en un gráfico armado a partir de las publicaciones de la entidad.

Aquí consta la producción de distintos productos siderúrgicos para el año 2015 y los correspondientes a todos los meses del año 2018. Los totales anuales son prácticamente iguales (14,9607 contra 14,9733 millones de toneladas). Nuevamente habría que considerar el crecimiento poblacional. Por otra parte, las cifras correspondientes a los meses de enero, febrero y marzo de 2019 muestran también fortísimos descensos en comparación con sus similares de 2018.

La situación de las industrias textil, del calzado, editorial, y automotriz, por señalar unas pocas que se destacan por su importancia y decadencia en los últimos tres años y medio, están en todos los titulares, y no hace falta abundar en la materia.

En definitiva, no hubo nada parecido a la “pesada herencia”, que tanto se proclamó. En cambio, hoy los argentinos padecen un ajuste brutal, en tanto la deuda externa creció de manera desmesurada, hasta hacerse impagable, y todos los indicadores económicos y sociales muestran cifras catastróficas.

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