RESTRICCIÓN EXTERNA, LA VERDADERA TRAMPA

EDITORIAL Por
Trabajosamente, los gobiernos kirchneristas fueron achicando la deuda externa, y finalizaron dejando un perfil de pagos muy liviano. En cuatro años, el macrismo volvió a generar una deuda imposible de honrar sin renegociarla
hernan-lacunza-juro-este-martes-como-ministro-de-hacienda-767050

 Isaías ABRUTZKY / Especial para Diario Córdoba 

Es muy claro, a estas alturas, que el principal problema de la economía argentina es lo que técnicamente se denomina restricción externa, y que en criollo significa que los dólares que tenemos no alcanzan para cubrir las necesidades.

Es interesante notar que el presidente y sus funcionarios repitieron innumerables veces que no se puede gastar más de lo que se gana, una frase que el ciudadano corriente puede considerar del más estricto sentido común.

Esta forma de ver la situación es comprensible porque es lo que sucede en una familia: si los ingresos son escasos, hay que recortar el presupuesto. De otra manera, la única forma de seguir adelante es el endeudamiento. Y si la deuda se toma para aplicarla a los gastos corrientes llega un momento en que no se pueden afrontar los compromisos. Pero esta es justamente la política desarrollada por la administración macrista; de una forma perversa, eso sí. Veamos.

El gasto público, a fines de la administración kirchnerista, era superior a la recaudación. Se conformaba así el demonio más temido de los liberales, el déficit fiscal, ese número que según ellos es el único que genera la inflación, otro parámetro del cual se derivan los peores males.

Los argumentos que usan para avalar su postura apuntan con preferencia a Venezuela. No suelen mencionar, por ejemplo, los Estados Unidos, que tiene un déficit montruoso sin inflación. Esto lo explican por el hecho de que USA impuso su moneda como resguardo de valor en todo el mundo, y pueden emitir sin consecuencias (aunque eso sea caminar sobre la cornisa).

Pero los monetaristas se cuidan también de mencionar a Bolivia, país que con un abultado déficit prácticamente no tiene inflación.

De todos modos no se trata de hacer apología del déficit fiscal, sino de evidenciar lo perverso de los planes puestos en práctica por la presente administración nacional en la Argentina. Porque ellos le asignaron el gasto excesivo al trabajador o el jubilado que durante el gobierno anterior había ido mejorando su situación, y alcanzado el televisor plano, el autito, las vacaciones y otros condiciones de calidad de vida.

Y mientras echaban la culpa sobre el ciudadano común, presuntamente un dispendioso sin merecerlo, endeudaban al Estado Argentino en cifras astronómicas para permitir a ricos y poderosos especuladores, nacionales y extranjeros, comprar a precios de ocasión miles de millones de dólares, que fueron a parar a cajas de seguridad o a inversiones inmobiliarias en Miami, entre otros destinos, sustrayéndolos de la economía nacional.

De esta manera se induce al pobre a pensar que él es el culpable de las dificultades, por haber gozado inmerecidamente de una vida digna, mientras se ejecuta una gigantesca transferencia de riqueza a quienes más poseen. Incluso la propaganda oficial se regodea mostrando largos trenes con cereal que se dirigen al puerto, desde donde los alimentos irán a satisfacer las necesidades de nutrición de habitantes de otros países, mientras millones de argentinos no alcanzan a poner una hogaza de pan en la mesa de su familia.

Las PASO mostraron que la ciudadanía ya tomó nota de la trampa que le tendieron Macri y Durán Barba en la campaña de 2015, y reaccionó. La reconstrucción será difícil, condicionada, tal vez con alguna contramarcha en el terreno económico. Pero el camino está trazado y el piso será firme.

Te puede interesar