A QUIEN TIENE SE LE DARÁ, Y TENDRÁ MÁS; PERO AL QUE NO, AUN LO QUE TIENE LE SERÁ QUITADO

EDITORIAL 10 de junio de 2019 Por
Las palabras de Jesus describen con justeza la situación de la Argentina de hoy
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 Isaías ABRUTZKY / Especial para Diario Córdoba 

“En las últimas seis semanas el dólar bajó 2,4%” se lee en un sitio de internet. La calma cambiaria tranquilizó a los mercados y a la población en general. Tanto que en las encuestas relativas a las elecciones, la imagen del presidente-candidato frenó la vertiginosa caída que estaba experimentando. Y hasta algunas compulsas aseguran que incluso repuntó.

¿Buenas noticias para el país y la sociedad? No, para nada. Todo lo contrario, debieran sonar todas las alarmas.

¿Cómo así? Contiguo al texto que mostramos, un titular nos informa que “Las reservas cayeron más de seis mil millones de dólares en mayo”.

¿Qué significa esto? Simplemente que la estabilidad financiera (componente clave de la salud de la economía) no existe: es apenas una maniobra para sostener la imagen de un gobierno que trata por todos los medios de ocultar su fracaso y engañar a los votantes para lograr su reelección.

Los candidatos triunfantes en el 2015 sostenian en campaña que la inflación de ese momento (muchas mediciones diferentes a las que mostraba el IDEC del pintoresco Guillermo Moreno, daban cifras con poca desviación alrededor del 25%) eran absolutamente intolerables. Mauricio Macri lo repetía en todo lugar desde el que pudiera alcanzar al gran público. “La inflación es una muestra de la incapacidad de gobernar” es una de sus frases más repetidas.

Hoy, lejos de aquellos días y palabras, la inflación es de mas del 50%, pero las voces oficiales alegan que todo está bien y mejorando. “Fuimos demasiado optimistas” y “Pasaron cosas” son explicaciones con las que el Presidente y sus funcionarios tratan de minimizar sus dichos del pasado.

“Que la historia deje de ocuparse del pasado y se concentre en el futuro”, supo decir la Vicepresidenta de la Nación. Nada de bucear en Rivadavia y el empréstito que obtuvo de la banca Baring Brothers, ni en el pacto Roca-Runciman (dos entregas vergonzosas, de la soberanía y las riquezas nacionales que, sumadas a las ejecutadas por Martinez de Hoz y Carlos Menem, explican la decadencia argentina que liberales, ultraliberales y libertarios asignan al perono-populismo); que los historiadores dediquen su tiempo a Star Trek o la Guerra de las Galaxias, pareció que recomendaba Gabriela Michetti.

La aparente calma cambiaria y la pérdida de reservas que mencionamos están íntimamente ligadas, y forman parte de la misma estrategia del gobierno para sobrevivir a las elecciones. Y a ella debemos sumarle las tasas de interés de referencia del Banco Central, que se estabilizaron en la monstruosa cifra del 70% a 7 días, que anualizada resulta en 100%, esto es, una que duplica el capital cada año.

La razón de ser del Fondo Monetario Internacional, según puede verse en su sitio web es “Fomentar la cooperación monetaria global, asegurar la estabilidad financiera, facilitar el comercio internacional promover el alto empleo y el crecimiento económico sustantable, y reducir la pobreza en el mundo”*

Basta ese enunciado y una mirada a los resultados obtenido por los países que debieron recurrir al dinero y la tutela del FMI para poder juzgar la veracidad de esa declaración. Con el descomunal préstamo otorgado al gobierno argentino, y la violación a sus estatutos implicada en la reciente autorización al Banco Central para que coloque en el mercado los dólares prestados, es bastante probable que las cabezas actuales de la entidad rueden estrepitosamente en un futuro próximo, pero no es momento de ahondar en ese tema.

Lo cierto es que el préstamo de US$ 57 mil millones no está siendo usado para achicar deuda externa sino que ha sido y continúa lanzándose al mercado para beneficio extraordinario de los especuladores (usan sus dólares para comprar pesos, colocan éstos a una superlativa tasa de interés, y, si saben salirse a tiempo, recompran sus dólares al mismo precio que los vendieron, obteniendo en tres meses un 10 por ciento de ganancia en su moneda). Es ocioso recordar que si alguien gana una suma sin producir nada hay otro y otros que pierden ese dinero, en este caso la sociedad argentina.

Que esa ganancia que se les brinda a los especuladores fuera costa de una pérdida de la riqueza de la nación ya sería suficientemente grave. Pero si además se otorga con dinero prestado, que luego habrá que devolver con intereses, el esquema adquiere dimensiones trágicas.

Al igual que en las estafas en las que los delincuentes ofrecen a sus víctimas colocar dinero a altas tasas de interés, y al comienzo van pagando a los primeros con lo que ingresa por los siguientes, un día el castillo de naipes se derrumba. Pasó en el 2001, con el resultado conocido. La situación actual se hizo posible por el apoyo irrestricto del gobierno estadounidense a sus amigos argentinos en el poder. Y puede mantenerse por un tiempo más. Luego llegará, inexorablemente, el momento de la verdad

*The International Monetary Fund (IMF) is an organization of 189 countries, working to foster global monetary cooperation, secure financial stability, facilitate international trade, promote high employment and sustainable economic growth, and reduce poverty around the world.

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