Pichetto en EE.UU.: “Default es una palabra maldita que hay que tratar de erradicar”

POLÍTICA Por
El jefe del bloque de senadores del PJ y precandidato de Alternativa Federal habló en Nueva York y dijo que el peronismo siempre ha pagado las deudas.
MIGUEL ANGEL PICHETTO

A Miguel Angel Pichetto, jefe del bloque de Senadores del PJ y precandidato presidencial de Alternativa Federal, le tocó un momento complicado para hablar en Estados Unidos sobre la situación argentina. En una jornada en la que el riesgo país llegó a superar los 1000 puntos y el dólar siguió un ritmo nervioso, Pichetto participó este jueves en un panel en la Universidad de Columbia sobre los desafíos y oportunidades de nuestro país, ante un auditorio colmado de inversionistas, estudiantes, académicos y abogados que siguen el tema argentino. Antes mantuvo otras reuniones con representantes de fondos de inversión a los que intentó llevar la tranquilidad de que la Argentina cumplirá con el pago de la deuda. “Default es una palabra maldita que hay que tratar de erradicar”, dijo en una entrevista con Clarín. “Si gana nuestro espacio habrá un fuerte compromiso de pago”, agregó, aunque no descartó que se pueda revisar, en consenso con el Fondo, algunos aspectos del acuerdo con el organismo. Señaló, por ejemplo, que el sistema de no intervención del Banco Central para frenar al dólar es de “un rigor excesivo” y que el Gobierno debería renegociarlo. Pichetto afirmó que ve “poco probable” que la candidatura de Mauricio Macri sea remplazada por la gobernadora María Eugenia Vidal y que el próximo gobierno tiene que plasmar un gran acuerdo nacional para llevar a cabo las reformas estructurales.

--¿Qué mensaje trató de transmitir en Estados Unidos y qué recogió de los inversionistas?

-Mi mensaje fue expresar que el espacio político que yo represento tiene la clara convicción del cumplimiento de las obligaciones, de las continuidades del Estado y de que para la Argentina el peor lugar es el default. Indudablemente, Argentina debe cumplir con las obligaciones contraídas. Este es el mensaje que transmití con convicción y credibilidad. Inquietudes encontré varias y también varias preocupaciones en estas reuniones. Inquietudes por una encuesta que estuvo dando vueltas por la city de Nueva York que había llegado desde la Argentina, sobre un eventual escenario de segunda vuelta que podría determinar el triunfo de la ex presidenta. También inquietudes que lindaban en lo que para mi no va a ocurrir que es la posibilidad de cambio de la fórmula presidencial en el gobierno y la verdad no lo vi demasiado consistente. Forma parte de los rumores con los que se maneja este espacio tan sensible de los fondos de inversión.

--¿Había inquietud por el Plan V o un apoyo a esa alternativa?

--Me lo manifestaron como un hecho que podía ocurrir. Yo lo veo poco probable y así lo manifesté. El Gobierno tiene un activo que es el presidente. Si el presidente se corre implicaría el reconocimiento del fracaso o del fracaso de su gestión. Eso conlleva a la derrota electoral del candidato que venga después.

--Usted dijo a los inversionistas que el peronismo siempre ha pagado las deudas.

--Sí por supuesto. Basta mirar la historia, el plan Brady de Menem fue un compromiso de pago y asunción de responsabilidades sobre deudas anteriores. También está el proceso de la salida del default que se inicia con el interinato de Duhalde y continúa con Kirchner, que hace el primer canje que implica una voluntad de pago. Incluso si hasta analiza el proceso anterior de la ex presidenta, el proceso fue de cumplimiento con todas las deudas contraídas que había tenido la Argentina a lo largo del tiempo. La resolución del tema del Club de París, haber resuelto también el tema de YPF. El error fue no haber acordado con los hold outs o los buitres. Es un error que aun hoy la presidenta lo paga generando incertidumbre con su candidatura.

--Pero dentro de su espacio hay candidatos como Sergio Massa que también plantean una renegociación con el FMI. ¿Usted está de acuerdo?

--Si gana nuestro espacio habría un fuerte compromiso de pago con las obligaciones y con los bonistas privados fuertemente. Si hubiera necesidad de acordar nuevas condiciones seguramente se abrirá un espacio de diálogo. Esto también lo ha dicho el ex ministro Roberto Lavagna.

--¿Cree que ayudan las restricciones que tiene el Banco Central para intervenir en el mercado para contener al dólar?

--Yo creo que eso es un rigor excesivo que le provoca un perjuicio enorme al Gobierno y no le permite contener el tipo de cambio. Creo que eso debería ser resuelto por la actual administración, sentándose en la mesa nuevamente con el Fondo. La posibilidad de intervención le podría permitir regular el valor de la moneda.

--Se está hablando mucho de default. ¿Hay riesgo real?

--Es una palabra maldita que hay que tratar de erradicar del vocabulario. Yo en esta visita que hice a Nueva York jamás la utilicé. Creo que es el peor escenario y yo no veo ese riesgo. Creo que hay que hacer todo lo posible desde la política y actuar con la máxima responsabilidad para evitar eso en la Argentina. Eso implicaría volver al pasado, a la pérdida de derechos para los sectores más vulnerables y para los trabajadores. Todos perderían.

--¿Lavagna puede ser un buen piloto de tormentas?

--Lo ha demostrado en un momento dramático para la Argentina. Mucho más dramático que ahora, en términos de la situación que estaba la Argentina que estaba en default. Demostró una gran capacidad de salida de esa crisis y un crecimiento exponencial del país en el momento en el que fue ministro. Hasta el año 2006 el crecimiento argentino era notable, de 7 u 8 puntos por año. Creo que es un hombre de la gerencia pública muy eficaz y es un buen candidato. Como también lo son otras figuras jóvenes o un gobernador muy potente como es Schiaretti. La figura de Lavagna tiene esas cualidades y condiciones que son adecuadas para el momento económico que vive el país.

--¿No cree que el antecesor de Lavagna, Jorge Remes Lenicov, le hizo el “trabajo sucio”, de lanzar las medidas más drásticas e impopulares?

--Sí claro. La gestión Duhalde con Remes Lenicov resolvió cuestiones estructurales con la mega devaluación. Indudablemente, a partir de allí el país empezó un proceso de crecimiento que se empezó a visualizar en el segundo año de Duhalde. Antes de su salida ya se percibía en la Argentina una recuperación. Pero fue clave el rol de la Lavagna. La orientación hacia el crecimiento la dio Lavagna a partir de que fue designado ministro.

--¿Habrá PASO con Lavagna? Ayer dio señales de que podría aceptarlas.

--El primer deber que tenemos en el espacio es tratar de construir determinados niveles de consenso y de reglas y acuerdos sobre esas reglas. Siempre está la posibilidad de dirimir el liderazgo mediante el mecanismo de las primarias. Pero me parece que al mismo tiempo también la necesidad del país de determinadas certezas nos determina la necesidad de construir en el diálogo determinados lineamientos para ofrecerle a la sociedad garantías. Vamos a ver si lo podemos concretar. Yo estoy poniendo en este tema todo mi esfuerzo.

--¿Usted personalmente quiere PASO o no?

--Yo creo en la construcción del diálogo político y en la construcción de acuerdos. Vamos a intentar ese primer plano.

--¿Cree que Cristina Kirchner puede ganar realmente o tiene un techo?

--Tiene un techo y un piso duro e importante que lógicamente tiene una incidencia sobre la primera vuelta. Ella tiene un poco más de lo que sacaron tanto en Neuquén como en Río Negro. Creo que hay un escenario abierto de tres tercios. Hay un espacio importante para generar la construcción del centro nacional con el peronismo como parte integrante de los gobiernos provinciales como una figura muy relevante de la política como es el gobernador de Córdoba, que va a ganar contundentemente el 12 de mayo. Creo que ese espacio está en condiciones de pelear el ballotage. Creo que es un esquema exponencial muy potente frente a una visión muy binaria y carente de concepto de ambos sectores que se definen por la polarización o por la opción menos mala. Creo que a la Argentina hay que darle otra alternativa.

--Usted dijo en la charla que en la Argentina no hay espacio para chavismo ¿Usted cree que un eventual gobierno de la ex presidenta iría en ese sentido?

--Algunos sectores que están cerca de ella expresan ideas ridículas, que incluso le impactan negativamente a ella. Hay algunos sectores de la izquierda argentina que enuncian esas ideas de hacer las cosas que no hicieron o ir por más. Argumentaciones que considero lesionantes, incluso para su propia perspectiva electoral. La sociedad argentina no es Venezuela. No hay una construcción de ese modelo, no sostendría la Argentina un esquema de aislacionismo como el esquema de Maduro, que es repudiable y es una dictadura sangrienta, Argentina no lo resistiría.

--Dijo también que hay que terminar con la “ideología del pobrismo”. ¿Qué quiere decir?

“Ideología del pobrismo” es hablar de los pobres sin resolver el problema de la pobreza. Muchos sectores de la Argentina participan de eso: las cooperativas de trabajo, los dirigentes de la izquierda, la Iglesia que augura un destino mucho mejor pero no en la tierra, que es el reino de los cielos, las iglesias evangélicas. Es sostener que el único destino del pobre y del excluido es el plan, que lo único que hace es consolidar la estructura de la pobreza. Perón hablaba a los trabajadores y no a los subsidiados desocupados. Ese mundo prácticamente no existía. Incluso, en el último Perón el destino del mensaje siempre fue el mundo del trabajo.Es una construcción que se consolidó mucho en el último período de gobierno de la ex presidenta.

--¿Macri la mantuvo?

--La mantuvo y la amplio. Cuando uno analiza el esquema de monotributo, el AUH, el mantenimiento de los planes que se desarrollan desde la política social del gobierno, lo que significó la ARGENTA como financiamiento de los sectores AUH. No estoy diciendo que no lo necesiten, ni tampoco que hay que sacarlo. Lo que estoy diciendo es que la política del gobierno en este esquema ha sido idéntica, e incluso aumentó el gasto, al gobierno anterior.

--¿Y usted qué propone?

--Propongo que la resolución de la pobreza argentina es mediante un modelo productivo de generación de empleo, de incentivo a trabajo y de una cultura que era importante en la Argentina en años anteriores como en los 60 y los 70. La Argentina que yo conocí de mis padres y mis abuelos. La gente vivía de su trabajo. Se levantaba a la mañana y se iba a trabajar y el que no tenía trabajo agarraba el diario e iba a buscar trabajo. Este esquema de los planes para siempre desalienta la búsqueda de trabajo, inmoviliza, determina ejemplos desoladores y decadentes, el padre, el abuelo, el nieto en una estructura de retroalimentación de la pobreza. Es un destino oscuro, es el espacio del conurbano y de las villas. Yo creo en una mirada más luminosa para la Argentina.

--¿Por qué dice que el modelo de seguridad social de la Argentina es “inviable”?

--En el mediano plazo es inviable porque no funciona sin financiamiento del Estado. Cubre el 65% del presupuesto nacional y es el 73% del gasto primario argentino. Usted tiene que gobernar la Argentina con el resto, el 35% que tiene que pagar los salarios en la administración pública, las fuerzas armadas, hacer obras, atender la salud, la educación, las universidades. Lo que hemos generado es un gasto monstruoso que junto con los intereses de la deuda consumen la energía de la Argentina y determinan una política tributaria para los sectores del trabajo y de la empresa que son tremendas, Es muy difícil producir y trabajar en la Argentina.

--¿Usted qué haría para cambiar este modelo?

--Se necesitan reformas estructurales y hay que hacerlas con acuerdos económicos sociales, con participación de los sectores del trabajo y empresas. Las reformas en el plano laboral no se pueden hacer con un modelo de ajuste, tienen que hacerse con una visión expansiva, con un modelo productivo, con incentivos a la creación de empleo, con eliminación de impuestos a los que invierten para generar empleo. Un modelo enfocado en lo productivo es lo que puede sacar a los pobres de la pobreza.

--¿El próximo gobierno tiene que hacer si o si un acuerdo nacional para implementar reformas estructurales?

Absolutamente. Sea quien sea el ganador necesita de un acuerdo de unidad nacional de definición de políticas de estado, de reconstrucción de las fuerzas armadas, de dejar atrás la rémora del pasado doloroso de los 70 que siempre nos determina a mirar la Argentina con el espejo retrovisor y mirar siempre lo de atrás. Un modelo de producción para la defensa, recuperar el rol de la marina en el mar, de la defensa de nuestra producción ictícola. La defensa del interés nacional a través de un modelo industrial. Las fábricas del conurbano no pueden ser impactadas por los chinos que meten mercadería barata a la Argentina y destruye las fábricas y el trabajo argentino.

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Paula Lugones

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