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title: "Alberto, del erudito al compadrito"
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description: "El presidente parece olvidar que él tiene la obligación de no escalar. Las hornallas de la conversación social las maneja el presidente, no la oposición."
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date_published: "2021-04-10T14:02:00-03:00"
date_modified: "2021-04-10T12:26:44-03:00"
author_name: "Diego Sehinkman*"
category_name: "OPINIÓN"
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# Alberto, del erudito al compadrito

![04-af2](https://www.notiar.com.ar/images/OCTU20/04-af2.jpg)

**¿Recuerdan a Cristina evitando pasarle el bastón de mando a Macri o dándole vuelta la cara cuatro años después en el pase de mando de Mauricio a Alberto? En ese momento, el actual presidente parecía venir a transgredir las ásperas “normas de protocolo K”. En aquella recordada misa compartida en Luján, había bebido del pomelo de Juliana sin temor a ser envenenado y en el acto de asunción incluso se abrazó con Macri y llevó a Michetti en su silla de ruedas.**

**Los gestos y las palabras de un presidente desde un atril producen efectos concretos en la ciudadanía y especialmente en los fanáticos. Un líder puede tensar el clima social, crisparlo y contagiar violencia. O lo contrario. En ese sentido, Alberto se ofrecía como aquel capaz de proponer un discurso “antiinflamatorio”.**

**Pero el efecto terapéutico duró poco y el presidente que venía a unir empezó a agredir. Aquel del discurso que citaba a Raúl Alfonsín, pasó del erudito al compadrito. En el capítulo, el presidente llamó “imbéciles” y “malas personas” a los que lo criticaron por el anuncio de las restricciones por el crecimiento del COVID.**

**La verdad es que algunas opiniones opositoras al documento pueden ser válidas y otras probablemente sean exageradas o tengan intencionalidad política. Pero Alberto Fernández parece olvidar que él tiene la obligación de no escalar. Las hornallas de la conversación social las maneja el presidente, no la oposición.**

**Si él sube el fuego, todo se recalienta. En cambio, si desde su rol presidencial no contesta o lo hace con elegancia, extingue la crispación. ¿Hay margen con casi 50 por ciento de pobreza y 23 mil contagios por día para seguir subiendo el fuego? La respuesta (no) te sorprenderá: sí, hay margen. Así como hay argentinos que usan el tapaboca debajo de la nariz porque no perciben el peligro o bien son descuidados o incluso egoístas, el gobierno tampoco se cuida ni cuida a los demás y contagia un clima social tenso.**

**Vamos de vuelta: el presidente tiene todo el derecho a cruzar a la oposición. Pero no puede insultar o empujar como en aquella escena del restaurant cuando tiró al suelo al hombre que vino a increparlo.**

**La Argentina va a barrenar –surfear por ahora nos queda grande- la segunda ola. Al virus se lo “caza” con una pinza. La pinza tiene dos patas: la pata de las restricciones, es decir, lo que la sociedad no va a poder hacer y que le requerirá un esfuerzo y privaciones. Y la otra pata son los testeos, rastreos y vacunación. La primera pata está en manos de la gente. La otra y fundamental, en manos del estado.**

**Un estado que el año pasado falló en hacer su parte: se testeó y rastreó muy poco en relación con otros países. Y este año se agregó el vacunatorio VIP y la falta de vacunas, con el increíble fracaso de las negociaciones con Pfizer a cuestas. ¿Cuánto va a tolerar las privaciones la sociedad si el estado no hace bien su parte?**

**Algo salió mal. El gobierno que venía a llenarte la heladera tampoco puede llenar la heladera de vacunas.**

*** Para TN**

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