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title: "Netanyahu ante las urnas: Israel se juega su seguridad y la batalla contra el terrorismo"
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date_published: "2026-10-21T08:00:00-03:00"
date_modified: "2026-10-21T08:03:42-03:00"
author_name: "Por Carlos Zimerman"
category_name: "INTERNACIONALES"
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# Netanyahu ante las urnas: Israel se juega su seguridad y la batalla contra el terrorismo

**![DUAL-1-4](https://static-cdn.toi-media.com/www/uploads/2026/06/DUAL-1-4.jpeg)**

![carlos zimerman](/download/multimedia.miniatura.83b821cd7d69c7b7.bWluaWF0dXJhLndlYnA%3D.webp)

***Por Carlos Zimerman***

**Resumen**

- **Israel se prepara para votar el 27 de octubre, en una elección que definirá el rumbo político y estratégico del país.**
- **Benjamin Netanyahu enfrenta una disputa electoral muy ajustada, con una oposición encabezada por Gadi Eisenkot y dificultades para asegurar una mayoría parlamentaria.**
- **Irán y su respaldo a organizaciones terroristas constituyen uno de los principales desafíos para la seguridad israelí.**
- **La continuidad de Netanyahu representa, para sus partidarios, una apuesta por la firmeza, la disuasión militar y la defensa nacional.**
- **El resultado dependerá tanto de los votos como de las alianzas posteriores, porque ningún bloque tiene hoy garantizados los 61 escaños necesarios para gobernar.**

## Una elección que puede cambiar el rumbo de Israel

Israel llega al 27 de octubre de 2026 ante una de las elecciones más importantes de los últimos años. No se trata únicamente de definir quién ocupará el despacho del primer ministro, sino de decidir qué estrategia seguirá el país frente a las amenazas regionales, cómo garantizará la protección de sus ciudadanos y qué posición adoptará frente a Irán y las organizaciones terroristas que operan en Medio Oriente.

Benjamin Netanyahu busca prolongar su mandato en un escenario electoral complejo, marcado por el impacto de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, las guerras posteriores y las discusiones internas sobre la responsabilidad política y militar por los fallos de seguridad. El primer ministro conserva una base electoral importante, pero también enfrenta un desgaste que sus adversarios intentan convertir en una alternativa de gobierno.

Desde una perspectiva favorable a Netanyahu, su principal argumento continúa siendo la necesidad de contar con una conducción que priorice la seguridad nacional y esté dispuesta a adoptar decisiones difíciles. En una región donde las amenazas militares no desaparecen por voluntad política, sus partidarios sostienen que Israel necesita firmeza, capacidad de respuesta y un liderazgo dispuesto a enfrentar a quienes amenazan su existencia.

## Cómo llega Netanyahu a las elecciones: una carrera abierta

El panorama de las encuestas no permite afirmar que Netanyahu tenga asegurada la victoria. Por el contrario, los sondeos más recientes muestran una competencia difícil para el Likud, mientras Gadi Eisenkot, al frente de Yashar, aparece como uno de los principales rivales del actual primer ministro. Naftali Bennett también ocupa un lugar relevante en la disputa.

Algunas mediciones publicadas en la recta final sitúan a Yashar por encima del Likud, con diferencias que varían según la encuesta. Al mismo tiempo, las proyecciones sobre la distribución de los escaños muestran que ninguno de los dos grandes bloques tiene garantizada una mayoría propia. La retirada de Benny Gantz de la competencia electoral, anunciada el 19 de octubre, agregó otro elemento de incertidumbre a una campaña que ya venía marcada por la fragmentación política.

El sistema electoral israelí explica buena parte de esta situación. La Knéset tiene 120 integrantes y se necesitan 61 escaños para alcanzar la mayoría parlamentaria. Los ciudadanos votan por listas partidarias y, una vez conocidos los resultados, las fuerzas políticas deben negociar para formar una coalición de gobierno.

Esto significa que el partido más votado no necesariamente consigue gobernar. La capacidad de reunir aliados, alcanzar acuerdos y sostener una mayoría puede ser tan determinante como el resultado individual de cada agrupación.

Para Netanyahu, la estrategia pasa por consolidar el voto de la derecha, mantener unidos a sus socios nacionalistas y religiosos y convencer a los indecisos de que la continuidad ofrece mayores garantías de seguridad que una nueva coalición encabezada por sus adversarios.

La elección todavía está abierta, pero Netanyahu necesita algo más que una buena votación del Likud: necesita construir una mayoría parlamentaria viable. Esa es la verdadera batalla que se resolverá en las urnas y, posteriormente, en las negociaciones políticas.

## Irán, el financiamiento del terrorismo y la seguridad israelí

La cuestión iraní ocupa un lugar central en el debate. Israel considera que el respaldo de Teherán a organizaciones armadas como Hamás y Hezbolá constituye una amenaza estratégica que no puede ser ignorada. El financiamiento, el entrenamiento, el suministro de armas y la cooperación con grupos hostiles forman parte de una estructura regional que las autoridades israelíes buscan debilitar.

Netanyahu ha sostenido durante años una política de confrontación con Irán, especialmente en relación con su programa nuclear y su influencia militar en Medio Oriente. Sus defensores consideran que abandonar esa línea o reducir la presión sin garantías concretas podría dar a Teherán mayor margen de acción.

La lucha contra el terrorismo internacional requiere actuar sobre sus estructuras de financiamiento y abastecimiento, no solamente responder después de cada atentado. También exige inteligencia, cooperación internacional, controles financieros y una estrategia capaz de impedir que los grupos armados reconstruyan sus capacidades.

En este punto, la continuidad de Netanyahu podría representar una señal de persistencia en la política de presión sobre Irán. Sin embargo, ninguna elección garantiza por sí sola que las amenazas desaparezcan. La eficacia de esa estrategia dependerá de sus resultados, de la coordinación con los aliados y de la capacidad de evitar una escalada regional de consecuencias imprevisibles.

## Mano dura, disuasión y responsabilidad política

Israel necesita estar seguro. Sus ciudadanos tienen derecho a vivir sin miedo a los misiles, los secuestros, los atentados o las amenazas de destrucción. Ese objetivo exige un Estado capaz de defender sus fronteras, proteger a sus comunidades y responder a las agresiones.

Desde esa perspectiva, la mano dura que representa Netanyahu constituye para sus partidarios una herramienta indispensable de disuasión. La firmeza debe significar capacidad militar, inteligencia eficaz, protección de la población y decisiones claras frente a amenazas concretas. También debe ir acompañada del respeto al derecho internacional y de una evaluación responsable de las consecuencias de cada operación.

Sus críticos sostienen que los errores de seguridad, el costo humano de las guerras y la prolongación de los conflictos justifican un cambio de conducción. Esos cuestionamientos forman parte de una discusión democrática legítima. Pero también es cierto que cualquier alternativa deberá demostrar cómo piensa proteger a Israel y frenar las amenazas que enfrenta.

La oposición no solo debe cuestionar a Netanyahu: tiene que convencer a los ciudadanos de que dispone de una estrategia de seguridad capaz de responder a los mismos desafíos.

## Por qué su triunfo sería importante

Una victoria de Netanyahu tendría un significado político concreto: permitiría mantener al frente del Gobierno a un dirigente que ha colocado la confrontación con Irán y la lucha contra las organizaciones terroristas entre sus prioridades centrales.

Para quienes respaldan su liderazgo, su continuidad es fundamental para sostener una política de firmeza frente a los adversarios de Israel, evitar señales de debilidad y preservar la capacidad de disuasión del Estado. No sería una garantía automática de paz, pero sí una apuesta por la continuidad de una estrategia conocida.

El desafío, de todos modos, no termina el día de la votación. Netanyahu deberá reunir los apoyos necesarios para formar gobierno, responder al desgaste interno y demostrar que su política puede traducirse en mayor seguridad para la población. Si no consigue una mayoría parlamentaria, incluso una buena elección del Likud podría resultar insuficiente para garantizar su permanencia.

Israel se encuentra, por lo tanto, ante una decisión que combina seguridad, liderazgo y gobernabilidad. El 27 de octubre será el primer capítulo; las negociaciones posteriores definirán el desenlace.

La paz necesita disuasión, la disuasión necesita fortaleza y la fortaleza requiere una conducción política capaz de tomar decisiones. Para quienes consideran que Benjamin Netanyahu es el dirigente más preparado para enfrentar las amenazas de Irán y combatir el terrorismo internacional, su triunfo sería la mejor opción para mantener una política de firmeza y defender la seguridad de Israel

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