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title: "En la batalla con Milei, Llaryora desempolvó a Schiaretti como candidato a presidente"
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date_published: "2026-10-18T08:25:00-03:00"
date_modified: "2026-10-18T08:38:31-03:00"
author_name: "Por Carlos Zimerman"
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# En la batalla con Milei, Llaryora desempolvó a Schiaretti como candidato a presidente

**![martin-llaryora-y-juan-schiaretti-2005299](https://fotos.perfil.com/2025/04/16/trim/987/555/martin-llaryora-y-juan-schiaretti-2005299.jpg)**

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***Por Carlos Zimerman***

**Resumen**

- **Javier Milei y Martín Llaryora comenzaron a profundizar sus diferencias políticas con la mirada puesta en las elecciones de 2027.**
- **El gobernador cordobés endureció sus críticas a la política económica nacional, mientras los libertarios cuestionan los resultados de su gestión provincial.**
- **La Libertad Avanza pretende disputar la Gobernación, pero todavía debe resolver las diferencias entre los dirigentes que aspiran a encabezar la oposición.**
- **Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornoroni ocupan lugares centrales en un escenario político donde las ambiciones personales dificultan los acuerdos.**
- **Juan Schiaretti vuelve a aparecer como una posible alternativa presidencial, mientras Llaryora trabaja para conseguir su reelección.**

Aunque todavía falta bastante para las elecciones de 2027, Córdoba ya comenzó a vivir una campaña electoral anticipada en la que Javier Milei y Martín Llaryora se convirtieron en los principales protagonistas de una confrontación que promete intensificarse con el paso de los meses. Lo que inicialmente eran diferencias sobre la política económica, la distribución de recursos y las responsabilidades de cada administración terminó transformándose en una disputa política que tiene un objetivo mucho más concreto: el poder. Milei pretende que La Libertad Avanza consiga gobernar una de las provincias más importantes del país, mientras Llaryora necesita defender la continuidad de un modelo político que lleva más de dos décadas administrando Córdoba.

El gobernador cordobés comenzó a endurecer sus cuestionamientos al Gobierno nacional y encontró en la situación económica uno de sus principales argumentos. Habla de empresas que atraviesan dificultades, de trabajadores que pierden sus empleos, de comerciantes que no consiguen recuperar sus ventas y de familias cada vez más endeudadas. Son problemas que existen y que merecen respuestas, pero sería ingenuo desconocer que detrás de las declaraciones de Llaryora también existe una estrategia destinada a diferenciarse de Milei y construir un posicionamiento electoral propio. El mandatario provincial sabe que necesita encontrar un discurso que le permita cuestionar al Presidente sin quedar identificado con el kirchnerismo, una fuerza política que históricamente encontró importantes resistencias entre los votantes cordobeses.

Sin embargo, Llaryora enfrenta una contradicción que no será sencilla de resolver. Necesita confrontar políticamente con Milei, pero al mismo tiempo necesita que la economía nacional mejore, porque los problemas económicos terminan afectando inevitablemente a su propia gestión. Además, no puede desconocer que el Presidente conserva una identificación política importante con Córdoba, una provincia que fue fundamental en su triunfo electoral de 2023. El gobernador deberá encontrar la manera de disputar ese electorado sin provocar un enfrentamiento que termine alejándolo de ciudadanos que pueden compartir algunas de las políticas nacionales y, al mismo tiempo, valorar aspectos de la administración provincial.

Del otro lado, Milei parece decidido a avanzar sobre un territorio que considera estratégico para consolidar el crecimiento nacional de La Libertad Avanza. Para ello cuenta con Gabriel Bornoroni, quien viene trabajando en la organización del partido y en la incorporación de dirigentes provenientes de diferentes espacios políticos. El objetivo es conformar una alternativa capaz de disputar la Gobernación, aunque el principal inconveniente de los libertarios no parece estar en la construcción de un discurso opositor, sino en la dificultad para ordenar las aspiraciones de quienes pretenden convertirse en candidatos. Luis Juez está convencido de que tiene una nueva oportunidad de llegar al poder provincial, Rodrigo de Loredo tampoco piensa resignar sus aspiraciones y Bornoroni representa la estructura política que responde directamente al Presidente.

Aquí aparece uno de los interrogantes más importantes de la política cordobesa. ¿Será capaz Milei de reunir a toda la oposición detrás de un candidato único o las ambiciones personales terminarán facilitando la continuidad del peronismo provincial? Juez lleva muchos años recorriendo Córdoba, conoce sus problemas y ha construido una trayectoria política que no puede ignorarse. De Loredo, por su parte, pretende representar una renovación y considera que tiene condiciones para disputar la Gobernación. Bornoroni cuenta con el respaldo de la estructura libertaria nacional, pero todavía deberá demostrar hasta dónde puede extender su liderazgo territorial. Son tres realidades diferentes que deberán encontrar algún punto de coincidencia si pretenden construir una propuesta conjunta.

Tampoco hay que perder de vista que Llaryora no es un dirigente que desconozca las reglas del juego electoral. Llegó a la Gobernación después de una larga experiencia política, conoce el funcionamiento del aparato provincial y dispone de una estructura territorial consolidada. Pero también sabe que el desgaste de tantos años de gobiernos del mismo signo político puede convertirse en un problema. La inseguridad, la presión impositiva, las dificultades que atraviesan numerosos sectores productivos y los reclamos de los ciudadanos constituyen asuntos sobre los que deberá ofrecer explicaciones. No alcanza con cuestionar la política económica nacional cuando se administra una provincia con responsabilidades propias. Los cordobeses tienen derecho a exigir respuestas tanto al Presidente como al gobernador.

En este escenario, la decisión de Llaryora de promover nuevamente a Juan Schiaretti como eventual candidato presidencial tampoco parece casual. El gobernador pretende que el cordobesismo deje de ser solamente una expresión provincial y consiga instalarse como una alternativa nacional, diferenciada tanto del kirchnerismo como de La Libertad Avanza. Schiaretti tiene experiencia de gestión y una trayectoria reconocida, pero su principal dificultad continúa siendo la misma que enfrentó en anteriores intentos: transformar el respaldo conseguido en Córdoba en una estructura electoral competitiva en el resto del país. El cordobesismo ha demostrado capacidad para conservar el poder provincial, pero todavía no consiguió trasladar ese éxito a una elección presidencial.

También comenzó a formar parte de las especulaciones políticas la posibilidad de que las elecciones provinciales se realicen durante los primeros meses de 2027. La fecha todavía no está definida, pero no es un asunto menor. Separar los comicios provinciales de la elección presidencial podría modificar el escenario de competencia, porque permitiría concentrar la discusión en la gestión de Llaryora y en las propuestas de quienes pretenden reemplazarlo. En cambio, una elección cercana a la presidencial podría incrementar el protagonismo de Milei y de la política nacional. Son cuestiones que seguramente estarán presentes en los cálculos de todos los sectores, aunque la decisión deberá ajustarse a las normas electorales vigentes.

Lo que resulta evidente es que la confrontación entre Milei y Llaryora no responde exclusivamente a diferencias ideológicas. Existen concepciones distintas sobre la economía, el papel del Estado y la administración de los recursos públicos, pero detrás de cada declaración también aparece una disputa concreta por conservar o conquistar espacios de poder. Llaryora quiere continuar gobernando Córdoba, Milei pretende ampliar la presencia territorial de su partido, Juez considera que llegó el momento de alcanzar la Gobernación, De Loredo busca consolidarse como una alternativa y Schiaretti vuelve a ocupar un lugar en la discusión presidencial. Todos tienen aspiraciones legítimas, pero ninguna debería desplazar las preocupaciones de los ciudadanos.

Personalmente, creo que Córdoba necesita una discusión política mucho más profunda que una simple confrontación entre dirigentes. Los cordobeses merecen saber qué piensa hacer cada candidato con la inseguridad, los impuestos, el empleo, la educación, la salud y las condiciones necesarias para que las empresas puedan invertir y generar trabajo. La provincia tiene una enorme capacidad productiva, una tradición industrial importante y un potencial que no debería quedar subordinado a las peleas electorales. La política tiene sentido cuando sirve para mejorar la vida de la gente, no cuando se transforma en una competencia interminable por los cargos públicos.

Por eso, considero que tanto Milei como Llaryora deberán demostrar que sus diferencias van mucho más allá de los discursos. El Presidente tendrá que explicar qué proyecto propone para Córdoba y quiénes serán los dirigentes encargados de llevarlo adelante. El gobernador, por su parte, deberá defender los resultados de su administración y convencer a los ciudadanos de que merece continuar otros cuatro años. Y quienes aspiran a reemplazarlo tendrán que comprender que no alcanza con cuestionar al oficialismo provincial ni con exhibir cercanía con la Casa Rosada: también será necesario presentar propuestas concretas y equipos capaces de gobernar.

La campaña electoral cordobesa comenzó antes de tiempo y todo indica que la confrontación política continuará creciendo. Milei y Llaryora ya comenzaron a marcar sus diferencias, mientras los demás protagonistas buscan acomodarse en un escenario donde todavía faltan definiciones importantes. Pero hay algo que ninguno debería olvidar: las elecciones no se ganan solamente con declaraciones, acuerdos entre dirigentes o estrategias de comunicación. Finalmente, son los ciudadanos quienes deciden, y deberían hacerlo evaluando no solamente las promesas, sino también los antecedentes, los resultados y la capacidad de cada candidato para resolver problemas.

Córdoba será uno de los grandes escenarios políticos de 2027. La pelea por el poder ya comenzó, pero sería deseable que, en medio de tantas ambiciones, los protagonistas no olviden que gobernar significa mucho más que ganar una elección. Significa, fundamentalmente, hacerse cargo de los problemas de la gente.

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