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author_name: "Julia VOSCO"
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category_name: "SALUD Y NUTRICIÓN"
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category_description: "Consejos para una vida más sana"
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# Qué tienen en común las frutas y la miel con el crecimiento del cerebro humano

![la-fruta-entera-con-su-fibra-y-su-agua-poco-tiene-que-ver-con-los-azucares-de-gaseosas-y-golosinas-i](https://tn.com.ar/resizer/v2/la-fruta-entera-con-su-fibra-y-su-agua-poco-tiene-que-ver-con-los-azucares-de-gaseosas-y-golosinas-imagen-generada-con-ia-Q53R2GQIYJGTXBUPOPHKM7EVVI.png?auth=a36d16c58be14502a40c59d5dc100e5f844829a6400151639463034ada386259&width=1440)

A media tarde, es habitual que aparezca el deseo de comer algo dulce: un alfajor, una banana o incluso una cucharada de dulce de leche. Aunque muchas veces ese antojo está acompañado de culpa, **podría tener un origen mucho más antiguo de lo que imaginamos**.

Una investigación publicada en la revista *Science* plantea que los **azúcares naturales presentes principalmente en las frutas y la miel** pudieron desempeñar un papel importante en el crecimiento del cerebro humano a lo largo de la evolución.

Los investigadores denominaron a esta hipótesis **SWEET**, una palabra que en inglés significa “dulce”. La propuesta pone el foco en una explicación diferente sobre cómo nuestros antepasados lograron desarrollar un cerebro cada vez más grande.

## De unos 300 gramos a 1,5 kilos

Hace aproximadamente **4 millones de años**, el cerebro de los primeros ancestros bípedos tenía un peso cercano a los **300 gramos**, comparable al de una manzana mediana. En los seres humanos actuales, en cambio, alcanza un promedio de **1.500 gramos**.

Una parte importante de ese crecimiento se produjo **antes del dominio del fuego y de la cocina**, herramientas que posteriormente permitieron incorporar con mayor facilidad alimentos ricos en almidón, como tubérculos y legumbres.

La cuestión central está en la energía. **El cerebro utiliza la glucosa como uno de sus principales combustibles**, por lo que el acceso a alimentos capaces de aportarla habría sido fundamental.

Para analizarlo, los investigadores estudiaron las necesidades nutricionales de chimpancés, seres humanos actuales y tres especies de ancestros humanos. Para ello combinaron información procedente de **fósiles, dientes y datos metabólicos**.

Según sus cálculos, los primeros homínidos tenían una alimentación predominantemente vegetal y **las frutas podían aportar más de dos tercios de su energía**.

“Nuestro deseo por lo dulce es instintivo”, sostiene Jennie Brand-Miller, profesora emérita de la Universidad de Sídney y autora principal del trabajo.

## Qué dicen los dientes y la necesidad de recordar

La hipótesis también se apoya en diferentes evidencias que los investigadores fueron encontrando a lo largo de los años.

Un estudio publicado en 2017 observó que **los primates que consumen frutas tienden a tener cerebros más grandes que aquellos cuya alimentación se basa principalmente en hojas**.

Además, conseguir frutas no era una tarea sencilla. Los animales necesitaban recordar **dónde se encontraban determinados árboles y en qué momento del año sus frutos estaban maduros**. Para Brand-Miller, esa necesidad de memoria y planificación pudo favorecer el desarrollo de un cerebro de mayor tamaño.

Los dientes también aportaron pistas. **Algunos fósiles de primates y de Homo erectus presentan caries**, algo que los investigadores consideran compatible con el consumo frecuente de alimentos blandos y ricos en azúcares.

Para la científica, todas estas evidencias funcionan como piezas de un mismo rompecabezas.

## La carne también tuvo su papel

Durante mucho tiempo, **la incorporación de la carne a la alimentación fue una de las principales explicaciones utilizadas para entender la evolución del cerebro humano**.

Hace aproximadamente 2,5 millones de años, los antepasados humanos comenzaron a consumir carne con mayor frecuencia. Primero de manera cruda y, posteriormente, mediante la cocción. Las proteínas y grasas de origen animal fueron consideradas durante años como elementos fundamentales para explicar el crecimiento cerebral.

La nueva hipótesis no busca eliminar ese factor, sino **sumar otra pieza a la explicación**.

“Hoy en día, la carne es un alimento de gran prestigio”, señaló la arqueóloga sudafricana Julia Lee-Thorp, de la Universidad de Oxford, quien no participó del estudio. Según su interpretación, esa valoración actual pudo influir en la forma en que se analizó la alimentación de nuestros antepasados.

Sin embargo, otros especialistas plantean una mirada diferente. El antropólogo biológico Brian Wood, de la Universidad de California en Los Ángeles, sostiene que la evolución humana no estuvo centrada exclusivamente en la carne, sino que involucró **una alimentación variada que incluía frutas, miel, frutos secos, raíces y alimentos obtenidos mediante la caza**.

## Frutas y miel no significan barra libre de azúcar

La investigación tampoco implica que comer azúcar en grandes cantidades sea beneficioso para la salud actual.

Existe una diferencia fundamental entre los alimentos dulces disponibles para nuestros antepasados y los productos ultraprocesados de la actualidad. **Las frutas aportan azúcares junto con fibra y agua**, mientras que la miel probablemente era un recurso ocasional. En cambio, las gaseosas, golosinas y otros productos modernos pueden concentrar grandes cantidades de azúcares libres.

La **Organización Mundial de la Salud (OMS)** recomienda que los azúcares libres representen menos del **10% de la ingesta calórica diaria** y señala que reducirlos por debajo del **5%** puede aportar beneficios adicionales. También recomienda consumir **al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras**.

Así, el deseo por lo dulce podría tener **raíces que se remontan a millones de años**, pero eso no significa que cualquier alimento azucarado sea saludable. La diferencia está en qué tipo de azúcar se consume y en qué alimento se encuentra.

En otras palabras, **la evolución puede explicar por qué nos atrae lo dulce, pero para la alimentación actual la mejor respuesta sigue estando, literalmente, en el frutero**.

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