Álvaro Vargas Llosa: "El populismo está instalado en Argentina, es una tradición"

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Álvaro Vargas Llosa analizó el Gobierno de Mauricio Macri. "Recibió una herencia de 70 años de un modelo", pero "en lo económico no hubo la transformación que se suponía debía haber".
ÁLVARO VARGAS LLOSA

Cuando se refiere a las elecciones en Argentina, habla en primera persona del plural. Porque, según su análisis, lo que ocurra en el país en materia política podría tener su correlato en Latinoamérica. El periodista y analista peruano Álvaro Vargas Llosa estuvo en Buenos Aires para participar de un Congreso organizado por la Red Liberal de América Latina (RELIAL) y en diálogo con Ámbito Financiero, el hijo del premio Nobel de Literatura analizó la gestión de Mauricio Macri y se refirió a “la tradición populista” que tiene -según su punto de vista- más de 70 años.
 
Periodista: A días de las elecciones, ¿cuál es su balance de la gestión de Mauricio Macri?

Álvaro Vargas Llosa: Estamos en un momento de definición. Digo “estamos” porque lo que pase aquí tiene una repercusión latinoamericana muy importante. Veníamos de una década y media de gobiernos esencialmente populistas, con algunas excepciones. Luego se produce un punto de inflexión en cierta forma con lo que pasa en Brasil, con la caída de lo que se llama el “Lulapetismo”. Y evidentemente con la elección de Macri empieza a haber un punto de inflexión. Empieza a abrirse una oportunidad para una tendencia distinta. Entonces, dentro de ese contexto, lo que pasara o dejara de pasar en Argentina era clave, porque es un país con mucho peso específico, con mucha proyección internacional. De manera que aquí había un laboratorio de la nueva forma de hacer las cosas.

P.: ¿Y qué pasó, entonces, en estos años?

A.V.L.: Una mezcla de dos cosas. Por un lado, la herencia que recibió Macri no fue la herencia de un gobierno, sino de una era: por lo menos 70 años de modelo socioeconómico con pequeñas interrupciones y retoques, pero esencialmente una herencia que va mucho más allá del gobierno que lo antecedió. De manera que lo que tenía que hacer, su reto, era empezar a modificar ese modelo para que sucesivos gobiernos pudieran seguir con la corrección del modelo y llegar a una transformación importante de las bases institucionales del país. En un campo, que es el campo político, Macri hizo algo de eso: la Argentina de hoy es un país donde las instituciones tienen un trato infinitamente más republicano con los ciudadanos de lo que tenía en otros tiempos. Pero en el otro campo, en el campo de modelo socioeconómico, a mi modo de ver, no hubo la transformación que se suponía que debía haber.

P.: ¿Por qué cree que no la hubo?

A.V.L.: En parte porque la herencia es aplastante. Evidentemente se requería cirugía mayor y él sintió que el país no estaba preparado para eso. Las consecuencias de no haber acometido esa tarea las vemos hoy: el modelo está siendo una vez más crisis, pero una crisis que un porcentaje importante de Argentina le atribuye a él y eso ha abierto la posibilidad de un regreso al peronismo en sus distintas vertientes. Creo que es una mala noticia para Argentina y para América Latina. Argentina necesitaba un cambio de modelo, debieron hacerse reformas más audaces. Dicho esto, si el electorado confirma lo que pasó en las PASO, la posibilidad de reformar el modelo, para mí, se cancela. Independientemente de que el nuevo presidente pueda tener un manejo un poco más responsable en lo inmediato, porque va a recibir una situación con muy poco margen de maniobra. Pero la posibilidad de modificar el modelo se cancela. Si Macri es reelecto, no digo que haya garantías del cambio de modelo, pero por lo menos se presenta la oportunidad de que tiene un horizonte distinto, que tiene que preocuparse más por su legado y menos por una reelección, quizá le permita un nivel de audacia mucho mayor.

P.: Dijo que la elección de Macri fue una especia de laboratorio para el resto de América Latina. ¿Puede pensarse lo mismo con respecto a un posible triunfo de Alberto Fernández?

A.V.L.: Va a tener un efecto. Va a despertar el espíritu de gente que estaba muy alicaída. No va a resucitar al régimen venezolano, por ejemplo, porque su crisis es muy grave. Pero evidentemente va a insuflar mucho ánimo a una versión radicalizada de la izquierda populista y, en el otro bando, va a traer muchísima desmoralización.

P.: ¿Por qué cree que es cíclico el retorno de los denominados gobiernos populistas?

A.V.L.: Porque el peso de la tradición es muy grande. Cuando tienes un porcentaje de la sociedad argentina que ya tiene ese modelo como parte de su modus vivendi, como parte de su forma de relacionarse con el Estado, como parte de su sustento. Porque casi la mitad de los argentinos reciben dinero del Estado, de una u otra forma, del que dependen. Eso crea unos intereses que son muy difíciles de afectar. Pero por el otro lado, falta de liderazgo. De tanto en tanto se ha creado en esta sociedad la oportunidad de un gran cambio. Lo hubo en los 90 y lo hubo ahora. Y falló. La experiencia fallida le trajo al liberalismo un mal nombre. Y ahora viene una experiencia en la que pasa una cosa irónica. El Gobierno se inhibió, fue tímido, no quiso ser excesivamente drástico para evitar agredir lo que considera Macri que es casi una especie de cultura nacional. Y precisamente por no hacer eso, es que está pagando el precio de una inercia que se lo está comiendo. Cuando tratas de cambiar el sistema te pasa lo de los años 90 y cuando no haces lo que hay que hacer, te pasa lo de ahora. Y terminas culpable de cosas de lo que no eres responsables.

P.: Una vez dijo que populista puede ser tanto Donald Trump como Nicolás Maduro. ¿Macri tomó decisiones populistas luego de las paso?

A.V.L.: Las últimas medidas son medidas que él no hubiera tomado jamás en otras circunstancias. Evidentemente, con la soga al cuello, ha tenido que tomar medidas como el control de precios, una especie de cepo, estamos en algo que se parece a un default. Pero no hizo eso por convicción, al contrario, creo que lo hizo de tripas corazón, forzado por las circunstancias. Aun así, creo que es preferible para la sociedad argentina darle una segunda oportunidad, que digamos optar por una opción que sabemos que cancela toda posibilidad de reformar el sistema. No hay ninguna posibilidad de que, incluso en una versión amable o moderada de un presidente Fernández, hace inviable la posibilidad del cambio. Porque él depende de una estructura, un entorno que no va en esa dirección.

P.: Usted dijo que Argentina tenía el populismo como una especie de cultura nacional. ¿Es una mala cualidad?

A.V.L.: El populismo es reversible. Hay muchos países que han salido del populismo. Hay incluso países que salieron del comunismo. Todo esto perfectamente reversible, no hay una fatalidad. Lo que hay es una tradición: entonces, para revertir una tradición, se tiene que tener un nivel de visión y liderazgo muy grande, quizá tiene que haber una crisis profunda o terminal para que la gente esté dispuesta a experimentar algo distinto. Macri heredó una situación muy grave, pero no heredó una crisis terminal. Hay fórmulas para salir de esto. Pero el populismo está instalado aquí. Está tan instalado que cuando llega al poder alguien que es adversario de esa tendencia, se lo piensa dos veces antes de hacer lo que cree, precisamente porque siente que hay casi una imposibilidad natural de ir contra eso.

P.: Si Macri hubiera sabido esto, ¿cree que habría actuado de otra manera desde el principio?

A.V.L.: Estoy seguro que sí. Probablemente sigue pensando que actuar de otra manera hubiera resultado muy riesgoso desde la posibilidad de un estallido social. Pero digamos, no creo que haya estado en sus planes tener 60% de inflación, el doble de la que recibió. Ni tener una situación de endeudamiento externo que ha hecho que se tenga que detener el cumplimiento de pagos en algunos casos, ni tener una situación que de cuatro años en tres el crecimiento fue negativo. Obviamente eso no estaba en los planes. En los planes estaba que llovieran capitales y empezar poco a poco a levantar el alto nivel de subsidios que tiene esta sociedad. Ahora las cosas no ocurrieron así porque ya había una dinámica populista que heredó: eso requería cirugía mayor, con todos los riesgos que él comprensiblemente pensaba que estaban allí.

 

 

Con información de www.ambito.com

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