¡CUIDADO CON ESPANTAR A LOS MERCADOS!

EDITORIAL Por
El poder del pueblo y de sus pensadores está devaluado. No hace falta conformarlos. La consigna de la hora es dejar tranquilo al mercado
bcra

 Isaías ABRUTZKY / Especial para Diario Córdoba 

El candidato a vicepresidente de Macri, Miguel Pichetto, hasta hace poco jefe de la bancada del Frente para la Victoria, acaba de declarar -alegando su conocimiento del entorno peronista- que si la fórmula Fernández-Fernández resulta ganadora, su gobierno volverá a instaurar el cepo y producirá el default.

No está claro si semejante enunciado puede alarmar a los mercados (que muchas razones para estar tranquilos con la economía macrista tampoco tienen), pero si intentan espantar al pueblo argentino con esta amenaza es bueno analizar de qué estamos hablando.

En economía las palabras y las ideas suelen prestarse a grandes engaños. Porque la expresión de Pichetto puede ponerse en estos términos: Si gana Macri, seguirá tirando los dólares que está prestando el FMI por la ventana, y el riesgo del default se tornará mayor todavía.


Tomando esta última forma de decir lo mismo, quién debiera escandalizarse por la continuidad del gobierno actual es la inmensa mayoría de la sociedad.

No es un secreto que Argentina no tendrá -ni lejos- los 20 mil millones de dólares anuales que necesita entre el 2020 y el 2024 para afrontar los compromisos financieros con los acreedores internacionales y el Fondo Monetario. Las reservas del Banco Central -que es el recurso de que dispone el país para pagar las deudas en divisas- se declaran de alrededor de 68 mil millones de dólares, pero esta cifra no refleja la realidad, dado que allí se cuentan dólares de los ahorristas, los swaps con China y otros componentes que, o no son propios o no se pueden usar.

Las reservas netas, disponibles, son apenas de algo más de 16 mil millones de dólares. En lo que va del año, el saldo positivo entre exportaciones e importaciones es de apenas 1.373 millones de dólares. Y ya el agro liquidó sus exportaciones, de modo que no se puede esperar algo más que la proporcionalidad en el resto del año. Entonces, los dólares que pueden entrar en los 12 meses se elevan a algo así como de US$ 3.300 millones. Y esta situación se da en medio de una fuerte baja de las importaciones, la menor cantidad desde 2010. ¿Cómo se puede pagar la deuda con esos ingresos?

¿A quién generar miedo?

Matías Kulfas, integrante del grupo Callao, que asesora al candidato Alberto Fernández, y que sin dudas tendría un papel destacado en la conducción de la economía en caso de triunfar el Frente de Todos en las elecciones, fue presionado en una entrevista periodística para definir las acciones a tomar en la materia. Y al igual que otros allegados al Frente, incluido el mismo Fernández, se vio obligado a desechar la posibilidad de reimplantanción del “cepo” cambiario. También, frente a otras preguntas comprometidas, se cuidó muy bien de ser respetuoso con el establishment, más concretamente con los mercados.

Dejar satisfechos a los mercados quiere decir dejar insatisfechos a los trabajadores, a los jubilados, y, en general, al sector menos favorecido de la sociedad.

¿Un signo de los tiempos? En el programa de Julián Guarino, el destacado pensador argentino radicado en España, Jorge Aleman, señalaba que el capitalismo evolucionó desde basarse en la propiedad de los medios de producción a incorporar la creación de subjetividad. Y resalto el hecho de que frente a la enorme degradación de las condiciones de vida de los sectores mencionados, no se generó una corriente de impulso político en respuesta. Podemos aceptar que en función de muchas condiciones no haya una respuesta violenta, expresada en luchas obreras, con paros y huelgas generales. Pero es que ni siquiera parece generarse un fermento del cual surjan nuevas, o viejas, ideas de debate, que vayan abriendo el camino para las reivindicaciones. La sociedad argentina parece haber caído en el nihilismo: no vale la pena hacer nada porque todo es igual. Y si no, veamos lo que dicen -simultáneamente- la izquierda y los libertarios: Cristina y Macri eran la misma cosa, e igual será Fernández o nuevamente Macri.

Kulfas, y casi todo el resto de la oposición, parecen haber aceptado una buena parte de las premisas básica sentadas por el macrismo en el tema económico. En primer lugar terminaron por validar la denominación de “cepo” con la que los neoliberales estigmatizaron las restricciones al movimiento de divisas impuestas por el último gobierno kirchnerista. Curioso cepo el que no impidió a los argentinos viajar como nunca antes al exterior (recibiendo incluso un subsidio compensador por la diferencia entre el cambio oficial y el semi ilegal, o “blue”, operado a la vista de todos), comprar toda clase de dispositivos electrónicos en el extranjero e ingresarlos al país con escaso tributo o sin él, comprar dólares para atesorar y otras formas de drenar las tan necesarias divisas. El blanqueo dispuesto por el presidente Macri (para beneficio principalmente de sus amigos y parientes) survió para mostrar que esa parte de la fuga ilegal de capitales se expresaba en el descomunal monto de cien mil millones de dólares. Y como el total de activos de argentinos en el exterior se estima en cuatro veces esa cifra cabe preguntarse si es necesario o no un control de divisas. Porque no es que el país no las produce sino que su escasez se debe al tremendo y constante drenaje hacia el exterior.

Hoy en día, hay libertad de comprar dólares por cifras millonarias; no existe obligación de liquidar y dejar en el país el producido de las exportaciones; están las puertas abiertas para el ingreso de capitales puramente financieros a obtener jugosas ganancias, al cambiarlos a pesos y colocarlos a tasas de altura inconcebible con la garantía de que luego podrán recomprar sus dólares a igual -o icluso menor- precio. Todo eso perjudica a la economía del país y sus habitantes, pero no hay que espantar a nadie hablando de cepo.

Esta es la dura realidad argentina de estos tiempos.

Te puede interesar