Los alimentos aceleran sus precios y crece la preocupación por el impacto de El Niño

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Los alimentos acumularon seis semanas consecutivas de aumentos superiores a la inflación general.
  • LCG registró una suba del 4,4% en alimentos y bebidas durante las últimas cuatro semanas relevadas.
  • Los mayores costos de energía, combustibles y logística reducen los márgenes de las empresas alimenticias.
  • Las inundaciones vinculadas a El Niño podrían complicar el abastecimiento hasta el otoño de 2027.
  • La menor oferta de hacienda y los problemas climáticos podrían presionar sobre el precio de la carne vacuna.
  • El reemplazo de carne vacuna por cerdo refleja las estrategias de los hogares para afrontar el encarecimiento de los alimentos.

El encarecimiento de los alimentos comenzó a ganar fuerza en la Argentina y amenaza con sumar nuevas presiones sobre el presupuesto de los hogares. Después de varios meses en los que la caída del consumo limitó la posibilidad de trasladar los aumentos de costos a los precios finales, las últimas mediciones muestran subas extendidas a distintos rubros de la canasta básica, desde los panificados y los lácteos hasta las carnes. A ese escenario se agregan las inundaciones vinculadas al fenómeno de El Niño, que complican la producción y podrían afectar el abastecimiento durante los próximos meses.

Los datos de las consultoras privadas reflejan una aceleración que contrasta con la debilidad de la demanda. Según el relevamiento de LCG, los alimentos acumularon seis semanas consecutivas de aumentos superiores a la inflación general. En septiembre, el índice oficial ya había mostrado esa diferencia: los alimentos subieron 2,3%, frente al 1,9% del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

La tendencia se profundizó durante las últimas semanas. LCG registró una inflación promedio del 4,4% en alimentos y bebidas para las cuatro semanas más recientes de su medición, con una aceleración de 0,1 punto porcentual respecto del relevamiento anterior. El resultado prácticamente duplica el último registro mensual de inflación general.

Econviews también detectó aumentos significativos. Durante la segunda semana de octubre, los alimentos y las bebidas subieron 0,7%, mientras que las verduras registraron un incremento semanal del 3,1%. En el promedio de cuatro semanas, la consultora calculó una variación acumulada del 2,4%, también por encima del último índice general disponible.

Las subas se extienden a la canasta básica

El movimiento de los precios ya no responde exclusivamente a factores estacionales vinculados con las verduras. Los relevamientos muestran incrementos en una variedad cada vez mayor de productos que integran el consumo cotidiano.

Las verduras encabezaron las subas de las últimas cuatro semanas, con un aumento del 7,9%. Detrás se ubicaron los productos de panificación, cereales y pastas, con el 5,9%; las bebidas e infusiones, con el 5,6%; los lácteos y huevos, con el 3,9%; y las carnes, con el 3,6%.

La amplitud de los aumentos genera preocupación porque se produce en un contexto de ingresos familiares presionados y consumo todavía debilitado. Las empresas alimenticias enfrentan incrementos en sus costos operativos, especialmente en electricidad, gas, transporte y logística, que intentan trasladar gradualmente a los precios de venta.

En septiembre, los servicios aumentaron 2,4%, mientras que los bienes subieron 1,7%. Las tarifas de electricidad y gas registraron un incremento del 3,78%, y los combustibles llegaron a subir hasta un 5% en el caso del gasoil.

La diferencia entre ambos componentes se acumula desde hace tiempo. De acuerdo con los cálculos de Econviews, desde noviembre de 2023 las tarifas aumentaron un 126,2% en términos relativos, mientras que el transporte público avanzó un 104,1%.

Hasta ahora, la caída de las ventas obligó a numerosos fabricantes a absorber una parte de esos mayores costos para evitar nuevas pérdidas de clientes. Sin embargo, los márgenes de rentabilidad son cada vez más estrechos y la capacidad de sostener esa estrategia tiene límites. La debilidad de la demanda continúa restringiendo los aumentos, aunque no impide que comiencen a reflejarse en las góndolas.

El Niño complica la producción y el abastecimiento

A las presiones económicas se suman las dificultades climáticas. Las lluvias extraordinarias y las inundaciones afectan distintas zonas productivas y generan incertidumbre sobre la disponibilidad de frutas y verduras. El problema también alcanza a países vecinos, especialmente Brasil, lo que reduce las posibilidades de compensar eventuales faltantes mediante importaciones.

Entre los productos afectados aparece el zapallo anco, cuyo cajón puede alcanzar los 80.000 pesos. También se registran precios firmes en cebollas, tomates y pimientos. Las proyecciones mencionadas por especialistas advierten que los efectos de El Niño podrían prolongarse hasta el otoño de 2027.

El panorama también preocupa al sector ganadero. En Corrientes, las inundaciones obligaron a trasladar animales desde campos anegados hacia otras zonas, con mayores costos y dificultades operativas. La oferta de hacienda ya presentaba restricciones, por lo que el impacto climático podría agregar presión sobre los precios de la carne vacuna.

La carne vacuna, bajo presión

El mercado enfrenta dos escenarios. Por un lado, los mayores costos y las complicaciones productivas podrían impulsar nuevos aumentos hacia fin de año, cuando habitualmente la carne adquiere mayor dinamismo en sus precios. Por otro, algunos productores podrían verse obligados a vender animales que no logren reubicar, lo que aumentaría transitoriamente la oferta y moderaría las subas.

Esta última alternativa también encierra un riesgo para el futuro: una liquidación mayor de vientres podría reducir posteriormente la disponibilidad de terneros y profundizar las restricciones de oferta.

La caída del consumo, de todos modos, limita el margen para nuevos incrementos. Andrés Costamagna, director de la Sociedad Rural Argentina y especialista ganadero, consideró que los aumentos pueden continuar, aunque de manera acotada por las dificultades que enfrentan los consumidores.

Una de las respuestas de los hogares fue reemplazar parte de la carne vacuna por cerdo, una alternativa relativamente más accesible. Según las referencias sectoriales, el consumo de carne porcina pasó de unos 15 o 16 kilos por habitante al año, a comienzos de 2026, a niveles cercanos a los 20 kilos.

Econviews todavía proyecta una inflación general del 1,9% para octubre, aunque reconoce riesgos al alza. La incógnita es si la aceleración de los alimentos será transitoria o si marcará el inicio de una tendencia más persistente, impulsada por los costos empresariales, las dificultades climáticas y las restricciones de oferta.

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