Grabois cuestionó la desregulación de Milei y advirtió sobre la Argentina como “laboratorio” de nuevos desarrollos

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • Juan Grabois cuestionó las políticas de desregulación impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
  • El diputado reclamó limitar el aceleracionismo y fortalecer la capacidad regulatoria del Estado.
  • También criticó aspectos del RIGI y del denominado Súper RIGI, especialmente sus beneficios y condiciones para los inversores.
  • Grabois expresó preocupación por la posibilidad de que la Argentina sea utilizada para determinados ensayos farmacológicos.
  • El dirigente advirtió además sobre posibles inversiones vinculadas con inteligencia artificial, centros de datos y fabricación de drones.
  • Sus planteos abrieron un nuevo debate sobre los límites de la desregulación y el rol del Estado frente a las nuevas tecnologías.

El diputado nacional de Unión por la Patria y dirigente social Juan Grabois volvió a cuestionar el rumbo económico y regulatorio del Gobierno de Javier Milei y puso el foco en los posibles efectos de las políticas de desregulación sobre actividades vinculadas con la tecnología, la industria farmacéutica y las inversiones de gran escala.

El legislador planteó reparos frente al denominado aceleracionismo, una corriente que, en términos generales, promueve una aceleración de los procesos tecnológicos, económicos y sociales, y sostuvo que determinados avances se producen a una velocidad superior a la capacidad de los Estados para establecer controles.

Grabois consideró que la respuesta debería ser limitar ese proceso y fortalecer las herramientas de regulación pública. En particular, vinculó sus críticas con el desarrollo de nuevas tecnologías, el transhumanismo y determinadas actividades económicas que, según su interpretación, pueden generar riesgos si avanzan sin mecanismos suficientes de supervisión.

El dirigente ubicó a la Argentina como uno de los principales escenarios donde estas políticas pueden desarrollarse y cuestionó directamente al Gobierno nacional. En ese marco, describió al país como un “punto focal” de sectores vinculados con la ultraderecha y con una concepción de libertad económica que, desde su perspectiva, prioriza los intereses de los sectores de mayor poder.

Uno de los principales ejes de su advertencia estuvo relacionado con la actividad farmacéutica. Grabois aseguró que las modificaciones regulatorias podrían generar condiciones para la realización de determinados ensayos y experimentos que, según sostuvo, enfrentarían mayores restricciones en otros países.

El diputado vinculó esa preocupación con instrumentos como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el denominado “Súper RIGI”. En particular, cuestionó los beneficios impositivos, la extensión temporal de algunas ventajas y las condiciones previstas para resolver eventuales controversias judiciales.

Sin embargo, su principal inquietud no estuvo centrada exclusivamente en los beneficios económicos otorgados a los inversores, sino en las actividades que podrían desarrollarse bajo esos regímenes. Desde su perspectiva, la flexibilización de las normas puede abrir la puerta a proyectos que requieren controles específicos por su impacto sanitario, ambiental, tecnológico o estratégico.

En ese contexto, Grabois afirmó que la Argentina podría convertirse en un espacio de experimentación farmacológica y sostuvo que los sectores de menores recursos podrían quedar más expuestos frente a prácticas que, según su planteo, no serían autorizadas bajo las mismas condiciones en Estados Unidos.

El dirigente también hizo referencia a versiones sobre eventuales ensayos con niños en Córdoba. No presentó esa posibilidad como un hecho comprobado y reconoció expresamente que no contaba con confirmación, aunque sostuvo que no le resultaría sorprendente en el contexto regulatorio que cuestiona.

Sus advertencias se extendieron además a otros sectores vinculados con la transformación tecnológica y productiva. Entre los escenarios que mencionó aparece la instalación de fábricas de drones relacionadas con países involucrados en conflictos bélicos y la llegada de grandes centros de procesamiento de datos destinados a sostener sistemas de inteligencia artificial.

En este último caso, Grabois puso el acento en el posible uso posterior de esas tecnologías. Planteó que la infraestructura instalada en la Argentina podría terminar procesando información utilizada por modelos de inteligencia artificial aplicados a operaciones militares en conflictos internacionales.

La discusión planteada por el diputado se inscribe en un debate más amplio sobre los límites de la desregulación. Mientras el Gobierno nacional sostiene que la reducción de trabas regulatorias puede atraer inversiones, generar actividad y ampliar la libertad económica, sectores opositores advierten sobre la necesidad de conservar mecanismos estatales de control.

La posición de Grabois apunta precisamente a ese punto de tensión: hasta dónde puede avanzar la apertura regulatoria sin generar riesgos que luego resulten difíciles de controlar. Sus cuestionamientos abarcan desde la investigación farmacológica hasta la inteligencia artificial y la producción vinculada con tecnología militar.

De esta manera, el dirigente de Unión por la Patria busca instalar una discusión que excede la coyuntura económica y se proyecta sobre el modelo de desarrollo que la Argentina pretende adoptar. Para Grabois, la velocidad de las transformaciones exige reforzar la capacidad del Estado para establecer límites y garantizar que los beneficios de las nuevas inversiones no se produzcan a costa de sectores con menor capacidad de protección.

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