
FreSU lanzó un programa sindical con eje en el salario y la confrontación con el modelo económico
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

- El frente sindical consolidó un programa común con fuerte énfasis en la recomposición salarial
- El planteo incluye un salario mínimo de referencia que busca cubrir todas las necesidades básicas
- Se expresó un rechazo explícito a las reformas laborales y se anticiparon posibles medidas de fuerza
- El espacio busca ampliar su base territorial y fortalecer la coordinación entre gremios
- El programa incorpora propuestas económicas vinculadas a la industria, el crédito y la distribución del ingreso
- La iniciativa refleja un intento de reorganización del sindicalismo frente a un contexto de tensión social y económica
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) dio un paso decisivo en su proceso de articulación al reunir a más de 1.600 delegados de distintas actividades en su primer plenario nacional, donde quedó formalmente aprobado un programa común que combina demandas salariales, cuestionamientos al rumbo económico y una estrategia de acumulación sindical con proyección territorial.
El documento consensuado por el espacio establece una hoja de ruta con fuerte énfasis en la recomposición del poder adquisitivo, la defensa del empleo y la ampliación de derechos laborales. Bajo una consigna que vincula unidad y confrontación, el programa sintetiza una lectura crítica del escenario actual, caracterizado —según el diagnóstico compartido— por una caída sostenida del salario real, el crecimiento de la precarización y una mayor concentración de la riqueza.
Uno de los puntos centrales del planteo es la definición de un salario mínimo que permita cubrir la totalidad de las necesidades básicas. En esa línea, el FreSU fijó como referencia un ingreso superior a los $2,8 millones para un trabajador sin cargas familiares, una cifra que busca instalar un nuevo parámetro en la discusión paritaria. A esto se suman reclamos por aumentos generales, negociaciones sin restricciones y el reconocimiento económico de tareas históricamente invisibilizadas, como las vinculadas al cuidado.
El encuentro también dejó en claro una postura de fuerte confrontación con las políticas laborales impulsadas por el Gobierno. Dirigentes de distintos sectores coincidieron en señalar que las reformas en curso implican una pérdida de derechos y plantearon la necesidad de resistir su implementación en los lugares de trabajo. La apelación a la acción directa, incluida la posibilidad de avanzar hacia medidas de fuerza de mayor escala, formó parte del discurso dominante durante la jornada.
En ese contexto, el liderazgo sindical que impulsa el frente subrayó la necesidad de consolidar una estructura con mayor capacidad de incidencia. La idea de “generar músculo”, repetida por varios oradores, sintetiza la intención de ampliar la base territorial y fortalecer la coordinación entre gremios de distintas ramas. El objetivo es construir una referencia que trascienda las estructuras tradicionales y logre articular una respuesta común frente a un escenario económico adverso.
El programa aprobado no se limita a las cuestiones estrictamente laborales, sino que incorpora una agenda económica más amplia. Entre sus propuestas figuran la reactivación de la industria nacional, el impulso a la obra pública, el acceso al crédito productivo y una reforma tributaria de carácter progresivo. También se plantea la necesidad de revisar el esquema de endeudamiento y de promover políticas de sustitución de importaciones con foco en el desarrollo local.
Otro de los ejes destacados es la defensa de la libertad sindical y el rechazo a medidas que, según el frente, buscan disciplinar a las organizaciones gremiales. En ese sentido, el respaldo explícito a dirigentes sancionados y la denuncia de persecución institucional reflejan un clima de creciente tensión entre el movimiento obrero y las autoridades laborales.
La composición del FreSU, que reúne a más de 140 organizaciones de distintas centrales, da cuenta de un intento de recomposición del mapa sindical en un contexto de fragmentación. La convergencia de gremios industriales, estatales y de servicios muestra una búsqueda de unidad en torno a un programa común, aunque también plantea interrogantes sobre su capacidad de sostener cohesión en el tiempo.
El plenario dejó, en definitiva, una señal política clara: el sindicalismo que integra este espacio busca reposicionarse como actor central en el debate económico y social, con una agenda propia y una estrategia que combina negociación, presión y movilización. En un escenario marcado por la pérdida de ingresos y la incertidumbre laboral, el FreSU intenta capitalizar el malestar y transformarlo en una plataforma de acción colectiva.



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