
Crisis textil: caída de producción, avance importador y locales vacíos marcan un cambio de época
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

- La industria textil registra caídas significativas en producción y empleo
- El consumo interno debilitado impacta directamente en la demanda
- Las importaciones y el fast fashion ganan terreno en el mercado
- Se destruyeron más de 20.000 puestos de trabajo en el sector
- Aumenta la cantidad de locales vacíos en zonas comerciales clave
- La crisis productiva se refleja cada vez más en el espacio urbano
La industria textil e indumentaria atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años, en un contexto atravesado por la recesión, la pérdida del poder adquisitivo y la creciente competencia de productos importados. Lo que comenzó como un deterioro en los indicadores productivos se transformó en una señal visible en las principales zonas comerciales: persianas bajas, menor circulación y una oferta creciente de locales vacíos.
Los datos del sector reflejan la magnitud del retroceso. La producción textil registró en febrero una caída interanual del 33%, acumulando un descenso del 36% en comparación con 2023. En paralelo, la confección de prendas mostró una baja del 18% respecto del año pasado, según estimaciones de la Fundación ProTejer. Este desplome se combina con niveles de capacidad ociosa inéditos: durante los últimos dos años, en promedio, seis de cada diez máquinas permanecieron inactivas, con picos recientes aún más elevados.
El deterioro responde a una combinación de factores. En el plano interno, la caída del consumo modificó las prioridades de los hogares, que destinan una mayor proporción de sus ingresos a servicios esenciales, relegando gastos como la indumentaria. Este cambio impacta directamente en la demanda, debilitando a un sector que depende fuertemente del mercado local.
Al mismo tiempo, el frente externo ejerce una presión creciente. Las importaciones de ropa se dispararon un 185% en cantidades durante 2025 y se mantienen en niveles elevados en lo que va de 2026. Este fenómeno está vinculado al avance del fast fashion, un modelo basado en la producción masiva de prendas a bajo costo, que ingresa al país a precios difícilmente competitivos para la industria local.
A esto se suma la apreciación del tipo de cambio y el incremento de las compras en el exterior, tanto a través del turismo como mediante envíos por courier, que el año pasado crecieron un 274%. Estas dinámicas reducen aún más la demanda interna, profundizando la pérdida de competitividad de los fabricantes nacionales.
El impacto sobre el empleo y el entramado productivo es significativo. Entre fines de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron más de 20.700 puestos de trabajo registrados, mientras que más de 650 empresas dejaron de operar. En términos relativos, esto implica una contracción del 17% en el empleo y del 11% en la cantidad de establecimientos, cifras que superan el promedio de la industria en su conjunto.
El ajuste no solo se percibe en las fábricas, sino también en la calle. Según la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, en el primer bimestre de 2026 se contabilizaron 284 locales vacíos, en alquiler o en venta en los principales corredores comerciales de la Ciudad de Buenos Aires. El dato representa un incremento del 38,5% interanual y del 43,4% respecto del período previo.
El aumento de la oferta de locales disponibles es uno de los indicadores más elocuentes del cambio de escenario. Los espacios en alquiler crecieron un 158,8% en comparación con el año anterior, reflejando la dificultad de los comercios para sostener su actividad en un contexto de ventas deprimidas y costos elevados.
Algunos corredores emblemáticos muestran con claridad esta transformación. La Avenida Cabildo registró un incremento del 177,8% en la cantidad de locales vacíos, mientras que la Avenida Avellaneda, tradicional polo textil, evidenció una suba del 160% en el mismo indicador. Otras arterias comerciales como la Avenida Corrientes, la Avenida Rivadavia y la Avenida Santa Fe también muestran un número significativo de persianas bajas.
El panorama actual refleja una reconfiguración profunda del sector. Con menor producción, caída del empleo y una demanda debilitada, la industria textil enfrenta el desafío de adaptarse a un entorno más competitivo y cambiante. Mientras tanto, las calles comienzan a exhibir los efectos de este proceso, con locales vacíos que se multiplican en zonas que históricamente fueron sinónimo de actividad comercial.



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