
El salto energético se consolida y redefine el mapa productivo argentino
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

- La producción de petróleo alcanzó los 878.000 barriles diarios con fuerte crecimiento interanual
- El gas natural también creció y se mantiene en niveles superiores a los últimos años
- Vaca Muerta se consolida como el principal motor del desarrollo energético
- Neuquén concentra la mayor parte de la producción nacional de hidrocarburos
- El avance del no convencional redefine la estructura productiva del sector
- El desafío futuro pasa por infraestructura, mercados y estabilidad económica
La producción de hidrocarburos en Argentina volvió a mostrar en marzo un desempeño que no sólo confirma la tendencia ascendente de los últimos años, sino que empieza a consolidarse como un cambio estructural en la matriz energética del país. Con niveles que se acercan a máximos históricos, el crecimiento sostenido del sector se apoya en una combinación de mayor actividad, eficiencia operativa y expansión del desarrollo no convencional.
Durante marzo, la producción de petróleo alcanzó los 878.000 barriles diarios, lo que representó un incremento interanual del 15,8%. El dato no resulta aislado: forma parte de una trayectoria creciente que, año tras año, fue elevando el volumen total extraído. Desde los poco más de 523.000 barriles diarios registrados en 2021, la producción avanzó de manera sostenida hasta superar los 800.000 en 2025, evidenciando un cambio de escala significativo respecto de la etapa previa a la pandemia.
El gas natural también acompañó esta dinámica, aunque con un ritmo más moderado. La producción llegó a 141,9 millones de metros cúbicos diarios, con una suba interanual del 6,1%. Si bien el crecimiento no exhibe la misma aceleración que el petróleo, los niveles actuales se ubican por encima de los promedios de los últimos años, lo que refleja una evolución estable y en expansión.
Detrás de estos números se encuentra un factor determinante: el peso creciente del desarrollo no convencional, con epicentro en Vaca Muerta. Este reservorio se consolidó como el principal motor del crecimiento energético, impulsando tanto la producción de petróleo como de gas. La participación del shale ya representa más de dos tercios del total en ambos segmentos, lo que marca un cambio profundo en la estructura productiva.
En este escenario, la provincia de Neuquén ratifica su rol central. Durante marzo concentró cerca del 70% de la producción de petróleo y más del 71% del gas a nivel nacional. Su desempeño no sólo se explica por el volumen, sino también por la estabilidad alcanzada, con niveles que se mantienen por encima de los 600.000 barriles diarios en petróleo, un umbral que comienza a consolidarse como piso operativo.
El crecimiento productivo también encuentra respaldo en la actividad de perforación. En marzo se contabilizaron 91 pozos en operación, un nivel que, más allá de variaciones puntuales, se ubica por encima de los registros de los últimos años. Este indicador resulta clave para entender la dinámica del sector, ya que refleja el grado de inversión y el ritmo de expansión de la industria.
El avance del no convencional es, en este contexto, uno de los datos más relevantes. En petróleo, la producción shale superó los 600.000 barriles diarios, mientras que en gas alcanzó los 95 millones de metros cúbicos diarios. La evolución en los últimos años muestra un crecimiento exponencial, con incrementos interanuales de dos dígitos que consolidan a este segmento como el eje del sistema energético.
Vaca Muerta, en particular, continúa mostrando cifras que explican gran parte de este proceso. La producción de petróleo en la formación registró un fuerte crecimiento interanual y multiplicó varias veces su volumen en comparación con los niveles previos a la pandemia. En gas, la expansión también es significativa, con aumentos sostenidos que permiten proyectar una mayor capacidad de respuesta frente a la demanda estacional.
El dato de marzo no sólo refleja un buen desempeño coyuntural, sino que empieza a delinear un nuevo piso productivo para el país. La posibilidad de alcanzar el millón de barriles diarios aparece cada vez más cercana, mientras que algunos actores del sector proyectan incluso niveles superiores en el mediano plazo.
Este escenario plantea, sin embargo, desafíos relevantes. La necesidad de ampliar la infraestructura de transporte, garantizar el acceso a mercados internacionales y sostener condiciones macroeconómicas estables serán factores determinantes para consolidar este proceso.
Con todo, los números actuales muestran que el potencial energético argentino dejó de ser una expectativa. La combinación de recursos, inversión y desarrollo tecnológico configura un nuevo horizonte productivo, donde el crecimiento ya no depende exclusivamente de ciclos puntuales, sino de una base estructural en expansión.



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